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Miércoles 17 de Octubre, 2018
Economía internacional

El sube y baja de la IED en la región

Las corrientes de inversión extranjera directa (IED) en América Latina y el Caribe, en promedio y con gran heterogeneidad en la región, cayeron por tercer año consecutivo en 2017 y se quedaron en 161.673 millones de dólares, un 3,6% menos que el año anterior, y un 20% por debajo de lo registrado en 2011.Al difundir las conclusiones uno de sus tradicionales informes anuales, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),formuló un llamado a los gobiernos a incentivar la IED de calidad y compatible con el desarrollo sostenible, sobre todo para promover un cambio en la estructura productiva de los países de la región.

ImagenEl litio, foco de interés de la IED en la región
El informe” La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe,2108” destaca que la caída continuada de la IED en la región desde 2011 se puede explicar por los menores precios de los productos básicos de exportación, que redujeron significativamente las inversiones en las industrias extractivas, y por la recesión económica que se registró entre 2015 y 2016, principalmente en Brasil. “Estas dos tendencias, sin embargo, fueron parcialmente revertidas en 2017 cuando la región retomó el crecimiento (1,3% del PBI) y los precios del petróleo y metales subieron, lo que permitió que se recuperara la rentabilidad de la inversión, tras varios años de caída, empujando la reinversión de utilidades”.

Mientras que en 2016 en la mayoría de países de la región se registraron caídas en las entradas de IED, en 2017 prevalecieron las subas, destacándose nuestro país que recibió 11.557 millones de dólares, cifra similar a la media del decenio, pero más del triple de lo que ingresó en 2016(3.260 millones de dólares). Las caídas más importantes en el periodo ocurrieron en Brasil (con una disminución de 7.563 millones de dólares,-9,7 %), en Chile (con una baja de 5.955 millones, -48%) y en menor medida en México (con una merma de 3.040 millones de dólares, -8,8%).

En Centroamérica la IED subió por octavo año consecutivo (hasta los 13.083 millones de dólares), destacándose especialmente el aumento registrado en Panamá, que alcanzó los 6.066 millones de dólares. En el Caribe los flujos crecieron 20% hasta los 5.835 millones de dólares, más la mitad de los cuales (60%) se dirigieron a la República Dominicana. En estos países ha sido muy importante el aumento de las inversiones en el área turística, pero también han crecido en el sector de recursos naturales en Jamaica y Guyana.

De acuerdo con el informe, por su origen las principales fuentes de IED en la región en 2017 fueron la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, respectivamente. Mientras el bloque europeo tiene una presencia notoria en América del Sur, el país del Norte se mantiene como el principal inversor en México y Centroamérica.

La caída en la IED en la región que se viene produciendo desde 2011 hasta ahora se ha concentrado casi exclusivamente en el sector de los recursos naturales, que disminuyeron un 63%, en tanto en el sector de servicios cayeron un 11% y en el sector de manufacturas aumentaron levemente. Esta recomposición, apunta el informe, da oportunidades para focalizar las inversiones en aquellos sectores con más capacidad para impulsar el cambio estructural y el desarrollo sostenible en la región, proceso que debe ser acompañado de políticas que apoyen el desarrollo de capacidades en los países receptores. “No se trata simplemente de crear las condiciones para que lleguen capitales extranjeros, sino para que las inversiones se vuelvan fuentes generadoras de derrames tecnológicos y productivos, de empleo, y para que se orienten hacia un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible”, resaltó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo regional.

El informe resalta que algunos sectores -como las energías renovables, telecomunicaciones y fabricación de automotores - son ejemplos de cómo la IED puede contribuir a diversificar la estructura productiva, mejorar capacidades locales, crear empleo de calidad y generar encadenamientos con proveedores locales y regionales. En este sentido, destaca las inversiones, cada vez mayores, del sector automotriz en México y Brasil, o las manufacturas y servicios para la exportación en Centroamérica y la República Dominicana. Sin embargo, advierte la CEPAL, estos casos son todavía insuficientes para conseguir una transformación productiva en la región.

Según el documento, las tendencias globales también apuntan hacia la estabilidad y para 2018 no prevé un cambio de escenario, con lo que las entradas de IED a la región permanecerán estables en torno al valor de 2017, con un margen de error del 2%.Y agrega que “a pesar de la recuperación de los precios de las materias primas y del interés en nuevos productos como el litio, no se repetirán los grandes flujos de IED hacia los recursos naturales de la última década”.

En el capítulo del informe dedicado al análisis de las salidas de IED desde los países de la región, la CEPAL señala que éstas cayeron más fuertemente que las entradas y sumaron tan solo 23.416 millones de dólares en 2017, un 34% inferior a lo anotado en 2016 y menos de la mitad de lo registrado en2014. Un llamado de atención merece que las empresas translatinas, que habían tenido una gran expansión entre 2006 y 2014, “no consiguieron diversificar su estrategia más allá de las industrias extractivas o la búsqueda de mercados en otros países de la región, por lo que en un contexto de recesión (o bajo crecimiento según el país) y menores precios del petróleo y minerales, han tenido que restringir sus operaciones en el exterior o, por lo menos, frenar su crecimiento”

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