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Temas en debate

Argentina tiene capacidad para potenciar inversiones

El ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), señor Osvaldo Rial, en respuesta a nuestra convocatoria privilegió a la inversión productiva entre los temas que debe contemplar la agenda económica del próximo gobierno

ImagenOsvaldo Rial.
Sin un mercado interno potente y fuertes inversiones es complejo mantener un sistema productivo pujante, que a su vez posibilite buenos salarios capaces de permitir mejorar la calidad de vida de la gente y volcarlo en la adquisición de bienes y servicios.

En ese marco, la Argentina debe encaminarse hacia una etapa superadora en la que el aumento paulatino de la inversión desempeñe un rol central.

El escenario esta dado para la profundización del modelo productivo con las estrategias de perfeccionamiento necesarias, con el fin de impulsar políticas destinadas a lograr un fuerte crecimiento de las inversiones, como manera de incrementar fuertemente el empleo, incentivar el ingreso de divisas, mejorar aún más la recaudación impositiva y previsional, y fortalecer el desarrollo de las economías regionales.

Existe coincidencia entre todos los actores políticos, económicos y sociales en que la Argentina tiene posibilidades de generar aún más inversiones en todos sus sectores económicos.

Ese incremento llegará de la mano de políticas macroeconómicas cada vez más consistentes y políticas sectoriales que permitan hacer sintonía fina en esta nueva etapa que se inicia, la de la continuidad con cambios superadores.

Según la CEPAL, la inversión respecto del PBI ascendió entre 2003 y 2010 al 20,3% del Producto Bruto, por encima del 19,3% registrado entre 1980-1989; del 18,4% entre 1990-1998; y del 16% entre 1999-2002, cuando la crisis de la convertibilidad frenó la acumulación de capital.

Creemos que están dadas las condiciones para ir por más: plantear una meta ambiciosa para llegar a un nivel de inversiones que ronde el 25% del Producto y sea sostenible.

Existe un fuerte potencial de nuevas inversiones en sectores como las diversas cadenas de la actividad agropecuaria, no sólo por los recursos naturales conque cuenta la Argentina, sino por los avances en la producción de materias primas, y la necesidad de abastecer el mercado interno, el mercado ampliado del Mercosur y las grandes economías emergentes como las de Asia.

El sector industrial es por supuesto una de las piezas clave de este círculo virtuoso por agrandar: el conjunto de las diversas actividades industriales tienen proyectos potenciales, las empresas en su gran mayoría están sólidas patrimonialmente y todo indica que existe decisión y necesidad de ampliar la capacidad productiva en un marco cada vez más previsible y consistente.

En el caso de la construcción, el país posee un potencial enorme para generar empleos, inversiones y dinamizar la actividad económica, y allí desempeña un rol central la obra pública, que ha sostenido la actividad, más el aporte indispensable de nuestros emprendedores.

La nueva etapa tendrá el desafío de continuar reduciendo el déficit habitacional, a través de políticas aún más activas en materia de crédito hipotecario, y potenciar con más fuerza la orientación de la capacidad de ahorro a la inversión en propiedades. Una pieza clave en este entramado de políticas orientadas a la producción y el consumo está vinculado con el sector energético, ya que el país se encuentra ante una oportunidad histórica para profundizar en forma decisiva la oferta, con el fin de hacer cada vez más sustentable el crecimiento.

Entendemos, además, que aún hay mucho terreno por ganar en la orientación del crédito del sector privado hacia la producción, como lo viene haciendo la banca pública, fomentando cada vez más el ahorro en pesos, como lo viene haciendo el BCRA, así como fortaleciendo la previsibilidad a largo plazo.

A diferencia de otras etapas donde las restricciones externas limitaban el crecimiento, tenemos la posibilidad de resolver algunos desajustes mediante una expansión, gracias a que los fundamentos de la economía siguen siendo sólidos, existe un bajo nivel de endeudamiento y contamos con los recursos humanos adecuados.

La Argentina tiene la capacidad de potenciar las inversiones locales, pero también extranjeras, y confiamos en que un liderazgo que dé señales de continuidad en las políticas, con la introducción de los cambios necesarios, nos coloque su camino al desarrollo largamente esperado por los argentinos.


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