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Temas en debate

"Haz lo que yo digo…"

En una reunión organizada por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario, el Instituto para el Desarrollo Industrial y Social Argentino (IDISA) presentó sus primeros trabajos. En uno de ellos, analiza entre otros aspectos de política comercial externa, las nuevas formas de administración de los mercados en el mundo que resaltan evidencian una importante divergencia entre los discursos y los hechos.

ImagenMiguel Peirano y Leila Nacer fueron los encargados de presentar en Rosario los primeros trabajos del IDISA.
Más de 300 empresarios rosarinos y de zonas industriales aledañas respondieron a la convocatoria del centro de estudios creado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la Republica Argentina (ADIMRA), la Unión Obrera Metalúrgica (UOMRA) y la Asociación de Superiores Metalmecánicos (ASIMRA), para participar en la presentación de sus primeros trabajos de investigación, abriendo la discusión sobre temas vinculados con la problemática del desarrollo industrial y del sector metalúrgico en particular. En uno de ellos, la ex secretaria de Industria, Leila Nazer, se concentró en las políticas de resguardo de mercado implementadas en los países desarrollados y en las políticas comerciales necesarias para la industria metalúrgica argentina.

En su presentación, la economista que integra el equipo del IDISA que lidera el ex ministro de Economía y Producción, Miguel Peirano, destacó que “la declamada apertura de las economías de los países desarrollados a través de la reducción de sus aranceles promedio, ha quedado en buena medida desvirtuada por el establecimiento de numerosas medidas de restricción comercial teóricamente destinadas a fines legítimos específicos pero que, en la práctica, se ven desviadas hacia propósitos de tipo proteccionista, para favorecer sus producciones locales. Incluso los principales impulsores de la liberalización del comercio mundial, como los Estados Unidos y la Unión Europea, se encuentran entre los países que utilizan las nuevas formas de proteccionismo, como vía para continuar regulando las importaciones de una amplia cantidad de productos y mantener su mercado interno protegido de la competencia externa en aquellos sectores considerados sensibles tradicionales y nuevos en términos estratégicos”.

Los países desarrollados fueron los primeros que contaron con leyes antidumping y también los primeros en utilizarlas en forma interna a partir de la década del ’80. Al concentrarse en el período 1986-2009, el trabajo diferencia tres períodos:
  • 1986-1994, en el que los países industrializados fueron los que utilizaron más intensamente las medidas antidumping, con un total de 1.279 casos comunicados (142 casos anuales en promedio) contra sólo 248 casos de los países en desarrollo (28 casos anuales en promedio).
  • 1995-2001, con un total de casos iniciados similar en ambos grupos de países (813 para los desarrollados y 744 para los en desarrollo).
  • 2002-2009, período en donde los países en desarrollo inician el mayor número que investigaciones por dumping con un total de 1.073 casos (570 los países desarrollados) Pese al registro del último período, el ranking de países por cantidad de casos antidumping vigentes para el año 2009 era liderado por los Estados Unidos con 248 (264 en 2002), seguido por la India con 191 casos (150 en 2002), Unión Europea con 144 (219 en 2002) Turquía, con 110 (24) y China con 106 (no figura en el ranking 2002 entre los diez primeros).

En la actualidad, las barreras no arancelarias (BNAs) en los países desarrollados han pasado a representar la mayor limitación para el acceso a sus mercados evidenciado que la protección del mercado interno lejos de haber desaparecido ha ido mutando hacia sistemas más sofisticados y, muchas veces, menos transparentes.

La UNCTAD distingue seis categorías de BNAs en función de la intención o su impacto inmediato: Medidas técnicas; de control de cantidades; financieras; de control y análisis de precios; monopólicos y régimen de licencias automáticas. El organismo internacional detecto que entre 1994 y 2004, las medidas técnicas se duplicaron pasando a representar el 33,8% del total mundial al 58,6% de la BNAs aplicadas.

Un rasgo notorio de las BNAs, aclara el trabajo, es la marcada tendencia a establecer medidas bajo la forma de normas técnicas, teóricamente destinadas a fines ajenos a la política comercial pero que, en la práctica, se ven desviadas hacia propósitos proteccionistas (requisitos sanitarios y fitosanitarios para alimentos y productos agrícolas, barreras técnicas para diversas manufacturas y productos de alta tecnología, exigencias ambientales, entre otras) que afectan la libre competencia a nivel mundial.

En definitiva, concluyen en el IDISA, “el análisis de las políticas comerciales aplicadas por las economías desarrolladas resulta en una paradoja: al tiempo que revalorizan y promueven el libre comercio como vía para alcanzar mayores niveles de bienestar general, se confirma la persistencia de una intensiva utilización de medidas de resguardo comercial que restringe el acceso a sus mercados y, por ende, limitan la capacidad de crecimiento de regiones aún en desarrollo. En igual sentido opera la actitud poco cooperadora de los países desarrollados en las negociaciones internacionales, en términos de las mejoras ofrecidas a los países de menor tamaño relativo para acceder a sus mercados”.

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