Ir a la página principal
Temas en debate

¿Dólar barato o dólar caro?

El valor del tipo de cambio, explica el Semanario Económico de Economía y Regiones, depende de las acciones que se implementen en la política fiscal y monetaria. El dólar de corto plazo es caro y el de largo plazo podría ser barato si – y solo si- se restaura la confianza y la credibilidad necesarias para generar entrada de capitales. La variable clave a monitorear, sostienen, es la contracción de la demanda de dinero

ImagenPodría subir ... pero debería bajar
El tipo de cambio nominal se ubica alrededor de los 7.85 pesos por dólar y el paralelo se mantiene estable alrededor de los 11.60, casi un peso más bajo que su máximo histórico. Pero estos tipos de cambios ¿son los que deben registrarse a la hora de exportar, producir para el mercado doméstico o hacer planes de consumo o ahorro?, se preguntan desde la consultora.

Y razonan que dado el resto de los precios, el actual dólar oficial y el paralelo reflejan no sólo la estructura productiva, sino también las preferencias y las expectativas de los individuos acerca del futuro. En la actualidad, el tipo de cambio real contra el dólar (u otras divisas) tiene dos equilibrios, explican desde E y R, uno de corto (dólar caro) y otro de largo plazo (dólar barato). El equilibrio de corto plazo implica un dólar caro como resultado de la falta de confianza en el gobierno y la ausencia de credibilidad y consistencias en sus políticas económicas. Por el contrario, el tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo implica un dólar barato.

En el largo plazo se podrá llegar a este dólar barato por dos caminos diferentes. Si se hacen las cosas “mal”, la inflación se “comerá” la devaluación y el tipo de cambio real caerá bruscamente. Por el contrario, si se hacen las cosas “bien”, la restitución de la confianza y la credibilidad generará una entrada de capitales importante que apreciará el tipo de cambio nominal y el dólar se abaratará. La autoridad monetaria, reconocen los economistas de E y R, devaluó 23% el tipo de cambio para cerrar (parcialmente) la brecha y comenzó a subir la tasa de interés para absorber pesos y evitar que la devaluación se traslade al blue y a precios. También obligó a los bancos a vender activos nominados en dólares para presionar hacia la baja sobre los tipos de cambio “contado con liqui”; “dólar Mep” y “dólar futuro”. A su vez, el encarecimiento del crédito cambió la lógica financiera de los exportadores que encontraban óptimo no liquidar granos y cumplir sus obligaciones de corto plazo con deuda en pesos.

Sin embargo y a pesar de los buenos resultados recientes, desde E y R se considera que el actual tipo de cambio real no es sostenible en el largo plazo, porque no está en línea con los fundamentos actuales de nuestra economía doméstica y tampoco con el escenario internacional. El tipo de cambio real indefectiblemente tiene que bajar en el largo plazo y la “forma” en que lo haga dependerá de las medidas que se implementen ( o no se implementen) con el gasto público y la emisión monetaria.

Sin ajuste del gasto y sin reducción de la dominancia fiscal en el mediano y largo plazo el tipo de cambio nominal podrá subir, pero la inflación le “ganará” a la devaluación haciendo caer el tipo de cambio real.

Si no hay un ajuste fiscal, se opina desde la consultora, la actual “tranquilidad del dólar” no durará más de 4 ó 5 meses y la situación se complicará aún más cuando el presidente del BC tenga que repagar los títulos que fueron recientemente colocados al 28/30% anual y aparezca el déficit cuasi fiscal. En ese escenario, el tipo de cambio nominal subirá, pero la inflación lo hará aún más y, de ser así, lo que sigue nos es conocido.

Ir al principio de la nota