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Miércoles 23 de Octubre, 2019
Economía internacional

¿En qué escenario se renegociará la deuda?

Escribe desde Roma: Lic. MARCELO EVANGELISTA. El mercado de títulos de deuda pública a nivel mundial y europeo en particular registra últimamente una tendencia acentuada de rendimientos negativos en el mercado secundario que difícilmente sea revertida en el corto plazo. Los tenedores de bonos ven bajar sus beneficios y los emisores de deuda (pública y privada) reducir su costo. Esta situación es resultado del exceso de liquidez global y, en parte, de la reacción de los Bancos Centrales de los principales mercados internacionales, posterior a las crisis del 2007-2011, que han llevado la tasa de interés a mínimos históricos. En ese contexto se inscribe el desmadre de la situación económica argentina y la irrazonable política de endeudamiento seguida en los últimos dos años.

ImagenDeuda externa récord y el contexto en qué será renegociada.
La tasa de interés del Banco Central Europeo es de 0%, la de la Federal Reserve es del 1,75-2%, la del Banco de Inglaterra 0,75%, la del Japón -0,10% y así en los principales mercados.

Los bancos centrales en los mercados mundiales asumen, básicamente, la misión de mantener la estabilidad de precios, pero no renuncian a políticas expansivas y a actuar fuerte en situaciones de crisis de los mercados, como ha sucedido en la última crisis del debito soberano (Grecia, Portugal, Irlanda, España, Italia) y sucesivamente con la utilización de instrumentos como el quantitative easing (Fed y BCE por ejemplo), para atenuar la crisis de endeudamiento.

En el caso específico de Europa, el programa monetario del Banco Central Europeo (BCE),a través del quantitative easing, desde marzo 2015 hasta diciembre 2018 ha generado una expansión de € 2.600 miles de millones mediante la compra de bonos del tesoro de países como Alemania (Bund), Francia (OAT), Italia (BTP), entre otros. Esto, no solamente ha aliviado la situación de países como Italia, España, Portugal o Grecia, sino que, generando una emisión monetaria superior al 20% del PBI de la eurozona, ha favorecido, por una parte la estabilidad del sistema bancario y por otra contrastar la tendencia negativa de la economía a través del mantenimiento de la inflación europea en torno del 2%, aunque continúa ubicándose muy por debajo de dicho valor. Además, a la par de la compra de títulos públicos, el BCE ha utilizado el instrumento del CSPP (Corporate Sector Purchase Programme) para la compra de obligaciones de las principales empresas del área euro.

Esta política de intervención del BCE en el mercado secundario para adquirir títulos públicos y privados ha aumentado su cotización y consecuentemente reducido su rendimiento. Los rendimientos pagados por nuevas emisiones de títulos públicos son cercanos a cero. En Francia y Alemania los "bonds" a menos de 5 años tienen rendimientos negativos. Italia pagaba entre 4,5-5% por BTP (bonos del tesoro polianual) a diez años, pero actualmente paga poco más del 1%. De este modo se ha aliviado la situación de la deuda de los principales países europeos y reducido al mínimo el costo financiero del sistema económico.

De esta forma la política monetaria ha llevado una porción creciente de títulos públicos de la eurozona a rendimientos negativos, incluidas las obligaciones de empresas de primer nivel. El 90% de los títulos emitidos por Estados Soberanos y agencias internacionales tienen actualmente rendimientos negativos en el mercado secundario. El valor total de las obligaciones con rendimiento negativo alcanza los 17 trillones de Euro. Morgan Stanley, por su parte, ha calculado que cerca de un tercio de los "bonds" emitidos en euro por países emergentes por un valor de 115 mil millones de euro, cotizan actualmente con rendimientos negativos. La mayor parte de estos títulos son emitidos por países que son parte de la Unión Europea pero que no han adherido al euro, como Polonia.

Aún cuando la progresiva reducción de la tasa de interés de mercado ha significado beneficios también para el sector privado, la economía europea no logra revertir la tendencia negativa. Las previsiones de crecimiento de la eurozona se han reducido al 1,1% en 2019 (1,2% precedente) y al 1,2% en el 2020 (1,4% precedente).

Alemania, motor de le economía europea, registra a mitad de año una caída del 4,2% en la producción industrial respecto al año anterior y la tendencia de la economía mundial no es muy diferente.

La heterodoxia del BCE durante los ocho años de gestión de Mario Draghi, ha completado la acción del quantitative easing (QE) con instrumentos como los TLTRO (targeted longer-term refinancing operations) y los LTRO (longer-term refinancing operations), operaciones del Eurosistema para el financiamiento de la economía real a tasa de interés preferencial y para operaciones de refinanciamiento a largo plazo. En conjunto, estos instrumentos han superado ampliamente el monto generado por el QE hasta diciembre del 2018 y continúan aumentando la liquidez del sistema desde setiembre.

Pero la política monetaria no es suficiente para relanzar la economía europea. Mario Draghi en una de sus últimas intervenciones ha reclamado mayor protagonismo de la política fiscal y ha renovado el programa quantitative easing con erogaciones mensuales de € 20 mil millones a partir de setiembre y sin límite de tiempo, llevando la tasa de interés de los depósitos en el BCE por parte del sistema bancario al -0,50%.

Draghi, un exponente del liberalismo económico (liberal-socialista se autodefine), ex-Vicepresidente de Goldman Sachs, ha mostrado un cierto pragmatismo heterodoxo en la gestión del BCE pese a la oposición inicial del Banco Central de Alemania. Aún así quedan demasiadas incógnitas sobre el futuro de la política monetaria europea y de evolución de los mercados.

La política aplicada en nuestro país, en cambio ha sido de especulación torpe, del tipo “good business" y rápido para los capitales golondrina, que recuerda comportamientos desencadenantes de la crisis mundial del 2007 y sucesivas, que aún no han sido superadas.

El contexto con el que se encontrará el próximo gobierno, es el descripto precedentemente, y es dónde se mueven los acreedores europeos de Argentina y no solo, por eso pueden aparecer acreedores conscientes del riesgo global y de las alternativas de mercado, con propuestas razonables, siempre mejorables. Con este escenario y un razonamiento realista por parte de todos los jugadores involucrados, se deberán encontrar soluciones que tengan en cuenta el interés del país con una perspectiva de desarrollo sostenible económica y socialmente. Difícil pero no imposible.


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