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Sectores económicos

¿Faros o estrellas fugaces?

Las atrevidas empresas translatinas son compañías privadas de América Latina que, con apoyo explícito o implícito de los gobiernos locales, se propagan por los países vecinos y, en ocasiones, cruzan las fronteras regionales para conquistar los mercados de los Estados Unidos, Europa y Asia. A veces conquistadoras, en otras ocasiones terminan siendo el bocado preferido por las grandes multinacionales.

ImagenCuadro de empresas latinoamericanas con mayores inversiones en el exterior
Si bien en 2008 la crisis financiera internacional ya mostraba sus dientes, la inversión directa en el exterior de las empresas llamadas translatinas alcanzó uno de los montos más altos de la historia: 34.561 millones de dólares. En ese año crecióun 42% respecto a 2007 y logró el segundo nivel más alto de la historia después de los 42.986 millones de dólares a los que se había encaramado en 2006. Así lo señala el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en untrabajo que incluye a las translatinas en “La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2008” y en el que ratifica el auge sostenido de sus inversiones desde 2001.

No es la primera vez que la Comisión da a conocer sus estudios sobre el caso.

Un estudio realizado un par de años atrás especificaba que “Las translatinas surgen como nuevos inversionistas en América Latina y El Caribe” y aseguraba que la mayor parte de las empresas transnacionales de la región provienen, según orden alfabético, de la Argentina, Brasil, Chile y México. Abecedario aparte, lo cierto es que la expansión internacional de las empresas de países en desarrollo es un fenómeno que creció en importancia en la economía mundial aún cuando muestra diferencias y limitaciones.

En este tema, como en tantos otros, el contraste lo marca la existencia o no de políticas de Estado pro activas capaces de sostenerse en el tiempo y de alentar a las empresas a incursionar fuera del mercado doméstico. No es lomismo buscar en el exterior un seguro contra el “riesgo-país”, conducta seguida por algunas empresas a lo largo de la historia, que internacionalizarse obedeciendo a un propósito que comparten las empresas y el marco de política nacional en el que se desarrollan.

La Argentina ha sido uno de los primeros países de América Latina que emprendió inversiones directas en el exterior. En 1890 Alpargatas hizo pie en Uruguay para luego ingresar en Brasil; y en la primer mitad del siglo XX tanto la empresa de ingeniería Siam di Tella como el conglomerado agrícola diversificado Bunge y Born establecieron plantas productivas en países vecinos. Quilmes, Mastellone y el grupo Macri, entre otras, pertenecieron al grupo de las translatinas en el que, además, siguen revistando Techint, Arcor, Bagó e IMPSA.

Pero mientras nuestro país tiende a opacarse como inversora en el exterior, Brasil mantiene su patrón de internacionalización y Chile se muestra como uno de los países con más alto dinamismo.

De todos modos, en este proceso complejo, los países y las empresas asiáticas tomaron la delantera y mostraron un mejor desempeño que nuestra región. Si en 1977, 14 de las 30 principales empresas transnacionales de países en desarrollo eran de América Latina, hoy son sólo 7 de las 50 mayores empresas transnacionales de países en desarrollo las que reconocen ese origen.

De sectores y estrategias

Las mayores translatinas, con inversiones más diversificadas geográficamente, están en actividades basadas en recursos naturales como minería (CVRD), acero (Techint, Gerdau), petróleo y gas (Petrobras, PDVSA, ENAP), y cemento (CEMEX). En la industria de alimentos y bebidas, las translatinas se han concentrado tanto en la región como en el mercado formado por los inmigrantes latinos en Estados Unidos, hecho que responde a que, en el resto del mundo desarrollado, las estrategias globales de las empresas transnacionales líderes les imponen fuertes límites a su campode acción.

En el área de los servicios se desarrolló, especialmente a partir de los años ochenta, una primera generación de translatinas en el sector de ingeniería y construcción, como Odebrecht. Y en los noventa surgió una nueva generación como Telmex y América Móvil que en México opera bajo la marca Telcel con más de 36 millones de usuarios. Además de la incursión en el área de telecomunicaciones, empresas chilenas de comercio minorista como Falabella, Ripley o FASA, han buscado nuevos mercados concentrando su estrategia de internacionalización en América Latina.

Durante su desarrollo, las translatinas han enfrentado una competencia creciente de las empresas transnacionales líderes en el ámbito mundial, aumentando el peligro de serabsorbidas. De hecho, muchas translatinas emblemáticas - como YPF y Pérez Companc de la Argentina, Enersis de Chile y Ambev de Brasil- se convirtieron en “estrellas fugaces” al ser adquiridas por empresas transnacionales que buscaban un rápido acceso a los mercados de la región.

Según la CEPAL, para sobrevivir las translatinas deberán renovar de manera permanente y continua sus ventajas competitivas y las autoridades de los países donde se asientan sus casas matrices deberán comprometerse aasegurarles condiciones adecuadas para la inversión, tanto en el mercado doméstico como en el exterior.

No es de extrañar, entonces, que el grupo de países lo encabece Brasil, que el año pasado fue el mayor inversionista latinoamericano en el exterior, con 20.457 millones de dólares (61% del total), seguido a distancia por Chile con 6.891 millones y Venezuela con 2.757 millones de dólares.

Los sectores económicos de elección muestran diferencias, mientras Brasil prefiere invertir principalmente en recursos naturales, siderurgia y alimentos, Chile opta por el comercio minorista y Venezuela se abroquela en los hidrocarburos. La expansión de las empresas mexicanas –que en 2007 había alcanzado un récord de 8.256 millones de dólares- cayó a sólo 438 millones un año después como resultado de la concentración de su política de inversiones en los Estados Unidos, uno de los países que encendió y sufrió con mucha fuerza la crisis internacional.

En la actualidad, las inversiones internacionales de la Argentina superan a las de México, pero no alcanzan la dimensión de las colombianas que ocupan un cómodo cuarto lugar en el ranking de los primeros cinco.

El buen desempeño de la inversión directa en el exterior de los países latinoamericanos se debe a varios factores entre los que CEPAL menciona el desempeño favorable de actividades dinámicas como la petroquímica y el procesamiento de carnes - que mantuvieron su dinámica de internacionalización iniciada en 2006 y 2007- yal hecho que gran parte de las inversiones se realizaron en los mercados menos afectados por la crisis internacional.

Altas y bajas

A partir del cuarto trimestre de 2008 numerosas translatinas reajustaron el ritmo de sus operaciones y revisaron sus planes de inversión. Es que, dice taxativo el informe del organismo regional, algunas empresas se debilitaron por adquisiciones internacionales que se realizaron antes de la crisis internacional—como la empresa australiana Rinker por parte de la mexicana Cemex o la empresa estadounidense Maverick por parte de Tenaris, del grupo Techint—, que las dejaron muy expuestas a la crisis económica de los Estados Unidos, y elevaron sustancialmente sus niveles de endeudamiento. Por sobre los efectos de la crisis, Techint también vio afectada sus inversiones en la región por la nacionalización de sus operaciones en la República Bolivariana de Venezuela.

La mexicana Cemex, que adquirió la cementera australiana Rinder pagó un alto precio por ocupar el primer lugar mundial en la venta de materiales para la construcción. No obstante, la facturación de la mexicana, que desembolsó 14.600 millones de dólares por la australiana, superaría en casi un 2% a la francesa Lafarge, cuyas ventas sobrepasan los 15.000 millones de dólares al año.

Por su parte, las empresas de alimentación Bimbo y Gruma, que ya habían consolidado sus posiciones en América Latina, Estados Unidos y Europa, han iniciado ahora inversiones en Australia y en Asia, principalmente en China y Japón.

América Móvil, propiedad de Carlos Slim, siguió con su particular conquista de América Latina y, actualmente, es proveedora de telefonía móvil en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Colombia, Perú,Brasil y Chile, entre otros países. A mediados de 2006, la empresa compró los activos de la americana Verizon en Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico, en una operación valorada en 3.700 millones de dólares. Y desde entonces la compañía delmagnate mexicano mantiene una lucha encarnizada con la española Telefónica para dominar el mercado regional de las telecomunicaciones.

La empresa brasileña Vale do Rio Doce (CVRD) compró la canadiense INCO por 16.700 millones de dólares, convirtiéndose así en la segunda mayor empresa minera del mundo. No satisfecha con esa posición, adquirió luego la productora de carbón australiana AMCI por 662 millones de dólares.

Embraer, uno de los mayores fabricantes de aviones del mundo, la petrolera Petrobras o el banco Itaú, que adquirió activos del BankBoston en varios países latinoamericanos, son algunas de las brasileñas más activas en este proceso de internacionalización.

En Chile, empresas minoristas como Falabella o Ripley ya están abriendo las puertas de sus comercios en otros países de América Latina y los flujos de inversión del país trasandino, según la balanza de pagos, superaron en 2008 en un 76% a los del año anterior.

En Colombia, el grupo Nacional de Chocolates adquirió empresas de alimentos en Costa Rica, Panamá y Perú en 2006. La también colombiana Cementos Argos, líder en la industria cementera del país y quinta en el sector en América Latina, lleva ya varios años de compras por los Estados Unidos.

Mirando a futuro

Éstos son sólo algunos ejemplos del nuevo fenómeno de las translatinas que, en su proceso de internacionalización, siguen tres caminos diferentes: conquistar los mercados de países vecinos; introducirse directamente en los Estados Unidos sin pasar por otros mercados regionales; y, en casos más excepcionales, cruzar el océano hacia Europa y Asia. De todos modos y aunque son evidentes los casos exitosos, son muchos más los fracasos o los procesos de internacionalización interrumpidos. ¿Qué pasará de ahora en más? El comportamiento de las inversiones directas en el exterior de los países de América Latina y el Caribe en 2009 dependerá en gran medida de la evolución de la crisis financiera y económica internacional, y de cómo sea afectada la demanda global de recursos naturales y el desempeño económico de los mercados latinoamericanos y de otras economías en que las translatinas poseen operaciones.

En el escenario actual, los investigadores de la CEPAL consideran probable que el ritmo de internacionalización de las empresas latinoamericanas y caribeñas disminuya en 2009. Ya en el primer trimestre del año comenzaron a comprobarse los primeros signos de desaceleración del proceso. Por ejemplo, en el Brasil, y según su Banco Central, se registraron desinversiones netas de unos 400 millones de dólares, en contraste con inversiones netas de casi 4.500 millones en igual período del año anterior.

Votando en positivo por el futuro de una región que se sostuvo con cierta hidalguía frente a la crisis, en la CEPAL no descartan que se produzcan nuevas inversiones de empresas sólidas y con acceso al financiamiento que, en cualquier circunstancia, ha probado ser el infalible talón de Aquiles de la expansión y el crecimiento.√

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