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Ciencia & tecnología

¿Por qué se desfinancia a la ciencia y la tecnología?

“Argentina paga más del 55% de intereses y capital por deuda que de recursos invertidos en Educación”, dicen desde el MITI (Mesa sobre Innovación, Tecnología e Investigación) El Presupuesto 2017 para Ciencia y Tecnología equivale al 83% de los fondos asignados en 2016 considerada la inflación. El sector pierde peso relativo en el total del gasto público retrocediendo 12,11% y todos los organismos del área sufren recortes de consideración. Al CONICET se le sustraen 1.000 millones de pesos; a la CNEA un 8% menos que en 2016 (le conceden 4.881 millones); la CONAE sufre una poda del 34% al asignársele sólo 1740 millones, mientras que el INTI y el INTA son recortados en un 17% pudiendo recibir el primero 1.500 millones de pesos y el segundo 5.110 pesos.

ImagenDesfinanciar al sector de CyT es recortar el desarrollo del país
Con la convicción que el campo científico abarca la fuerza productiva más dinámica e importante del mundo actual nuestro país, en los últimos años, repatrió más de 1.000 talentos. Pero ahora y frente a esos cambios de rumbo en los que los argentinos fuimos adiestrados, parece resquebrajarse lo que pomposamente se llamó “política de Estado” y la política de ciencia y tecnología llevada adelante en los últimos años puede terminar siendo solo un hecho circunstancial.

No creemos (o no queremos) que vuelva a tener vigencia aquella “conspiración de mediocres que alientan la fuga de cerebros“ que Jorge Sábato denunciaba en 1981, pero el ruido de tijeras por una parte y algunas declaraciones irresponsables por la otra, provocan un justo estado de alerta en la comunidad científica y en buena parte de la sociedad argentina.

Todo recorte supone que algo sobra, pero es difícil aceptar que en Argentina los científicos que han sido formados con recursos locales deban ser “invitados” a buscar una nueva posición en los sistemas de aquellas potencias económicas que basan buena parte de su productividad científica e innovadora en la importación de cerebros. Pero si la baja del presupuesto impacta en los programas plurianuales científicos y de innovación y amenaza discontinuarlos; si los sueldos locales de científicos y técnicos ya estaban atrasados incluso respecto a otros países de la región y el presupuesto 2017 no permite recuperación alguna del poder adquisitivo; si se multiplican las señales de achicamiento del área (la reducción para el MINCyT es un recorte histórico en relación a lo invertido durante los últimos 7 años-) ya son muchos los índices señalando a Ezeiza.

El recorte al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva - la institución científica más importante del país y la segunda en Latinoamérica -sería de 6.000 millones de pesos por debajo de lo percibido en 2015 y unos 14.000 millones menos que en 2014 (un descenso de 400 millones de dólares en el primer caso y de casi un millón de dólares en el segundo), según los investigadores y especialistas en políticas de ciencia, tecnología e innovación del MITI que coordina el licenciado Fernando Peirano.

De acuerdo al Vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, el doctor Miguel Angel Laborde, la suma presupuestada para el organismo sólo cubre gastos operativos y supone una reducción del 25% de las becas post doctorado.

Por su parte el doctor Alberto L. Baruj (investigador del CONICET) explica que de los 800 ingresos pendientes sólo pudieron ser incorporados 400 y aunque se espera que antes de diciembre se integren otros 200, el resto de los investigadores quedarían en una especie de lista de espera para el año próximo mientras se realizan gestiones para extenderles las becas post doctorado hasta tanto se efectivicen esos ingresos.

Los problemas no terminan allí porque, bien leído el Presupuesto, desapareció una cláusula que especificaba que tanto el CONICET como el INTI y el INTA estaban exceptuados de realizar el pedido de congelamiento de vacantes ante la Jefatura de Gabinete. Según el doctor Laborde esta condición solamente permitiría reemplazar unas 150 personas por año y, aparentemente, tanto el Presidente del organismo, el doctor Alejandro Ceccatto como el Ministro Barañao estarían realizando gestiones ante el Congreso para que aquella cláusula siga vigente.

El tema es de sustantiva importancia, reflexiona el doctor Baruj, porque marca la diferencia entre un Conicet autónomo y otro que vería recortadas esas facultades. “Una cosa es que sea el propio sistema de ingreso del CONICET el que dictamine la admisión de investigadores y el destino que se le asigna a las partidas internas y otro que alguien ajeno al sistema elija quien ingresa y para hacer qué”.

Si el doctor Ceccatto tiene éxito en sus negociaciones y obtiene 900 de los 1.000 millones recortados a la entidad - que es la suma por la que se realizan las actuales gestiones- entonces el año próximo (a pesar de la merma de los 100 millones primitivamente acordados) podrían incorporarse al Consejo 500 investigadores, entre los que no es muy claro si el número involucra a los más de 200 que quedaron fuera éste año.

Con el refuerzo solicitado, el Consejo podría además hacer frente al 50% de los proyectos de las Unidades Ejecutoras que, esencialmente, son los institutos del CONICET a los que el presidente Ceccatto había pedido la definición de un “Proyecto Insignia” a los que ya se les había asignado un presupuesto de manera prioritaria.

Desde el grupo Ciencia y Técnica Argentina -que cuenta entre sus integrantes a varios científicos reconocidos internacionalmente- se aboga por el mantenimiento de la inversión en tecnologías clave “como el sector satelital o de producción pública de medicamentos, que no se destruyan los vínculos entre el sistema de ciencia y técnica y las necesidades de los sectores vulnerables, como por ejemplo la agricultura familiar o la protección del ambiente, y que no continúe la destrucción de la industria mediante tarifazos o apertura indiscriminada de importaciones. También reclamamos que se fortalezca la inversión en Educación y en la Universidad Pública como herramientas fundamentales para la construcción de una sociedad más desarrollada e igualitaria” En una economía fuertemente inflacionaria, como la nuestra, los refuerzos a las partidas presupuestarias de todos los ministerios - y no sólo del de ciencia y tecnología como se ha señalado erróneamente - comienzan a gestionarse ante Jefatura de Gabinete en abril o mayo, porque los recursos asignados están siempre por debajo de las necesidades.

Con los refuerzos anuales que se piden y que, a veces se reciben, terminan de pagarse los sueldos de los planteles de las distintas instituciones y se hacen compras indispensables para el funcionamiento de los laboratorios. Pero ésta vez, como se ha puesto en negro sobre blanco, los refuerzos ya escasearon en 2016 y ahora para 2017 se escatiman, lisa y llanamente, los recursos que se le asignan a un sector fundamental para el desarrollo de nuestro país.

Desde CyTA se afirma en forma taxativa que la cifra adicional mínima necesaria para sostener el actual sistema científico en los valores históricos es de 4.400 millones de pesos y se enfatiza que si se pretende incorporar sólo 1000 millones de pesos, tal como ha trascendido en los medios en estos días, se está desfinanciando al sistema científico y, en particular, se está impidiendo la posibilidad de incorporar nuevos investigadores y becarios al CONICET, hecho que redundará en una nueva fuga de cerebros. Otra más, si “los representantes del pueblo que tienen la responsabilidad de decidir acerca del futuro de la ciencia y la tecnología, y por lo tanto del desarrollo del país, son cómplices de este intento de desfinanciamiento que seguramente terminará con los avances producidos en los últimos años.”

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