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Miércoles 23 de Octubre, 2019
Reportajes

“Necesitamos un proyecto industrial”

El ingeniero Sergio Vacca, Vicepresidente primero en ejercicio de la Presidencia de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina – ADIMRA- es un industrial y un industrialista (que no es lo mismo) convencido. Como buen profesor universitario sabe explicar lo que piensa y lo hizo así:

ImagenSergio Vacca
Imaginemos un escenario en el que el conflicto que el gobierno mantiene con el agro se superó ¿también quedarían solucionados los problemas que hoy tiene la industria?

- No, quedaría por hacer un largo trabajo con la industria.En forma independiente a que en estos meses se agravaron los problemas de algunos sectores, la industria ya mostraba signos de pérdida de competitividad bastante importantes.

¿Es el tipo de cambio el que produce el deterioro en la competitividad de nuestra producción?

- Fundamentalmente si, porque lo cierto es que no hubo mucha mas asistencia económica. Lo que sí existía era la base industrial que había quedado resistiendo largos años de políticas adversas.

Aldo Ferrer dice que sin un tipo de cambio competitivo todo lo demás es literatura.

- Es exacto. Desde ADIMRA decimos que hemos tenido dos tipos de cambio: uno competitivo y otro súper competitivo, que fue el de los primeros años de la salida de la convertibilidad, período durante el que tuvimos una rentabilidad muy alta. Veníamos del tercer subsuelo y sosteníamos nuestras empresas como podíamos, con niveles de utilidad que nos permitieran mantener los costos fijos a pesar del bajo nivel de actividad existente. Cuando empezamos a duplicar y triplicar la producción, la absorción de costos fijos permitió utilidades extras que se obtuvieron sin haber cambiado los precios.

Cuando hoy se habla de una baja en la rentabilidad ¿la comparación se está haciendo con ese nivel de máxima?

- No, la comparación se hace con el nivel de utilidades que teníamos en el 1 a 1. Los costos industriales medidos en dólares son en el mejor de los casos iguales a los que había durante el régimen de convertibilidad y, en general, decididamente más gravosos.

¿Qué componentes producen el mayor desbalance en la ecuación?

- Lo encabezaría la mano de obra que hoy es decididamente más cara que en convertibilidad.

Pero las mejoras salariales ¿no suponen una ampliación del mercado interno?

- Sin dudas y ningún industrial deja de saber que su base de sustentación está aquí, en el mercado doméstico. Pero hay alzas salariales que nos empujan al borde de ser desalojados del mercado por países que tienen políticas industriales que sostuvieron en el tiempo y les permitieron ser más competitivos o por países en los que el componente salarial tiene una baja incidencia en la formación de sus costos. Lo que nosotros reconocemos y creo que sería una injusticia enorme no hacerlo, es el esfuerzo que realizó el gobierno para mantener, durante algún tiempo, un tipo de cambio competitivo.

Pero cuando se habla de distribución del ingreso debiera pensarse en la creación y el mantenimiento de mas y mejores establecimientos industriales para dar mas y mejor trabajo a la población.

Hoy las importaciones están volviendo a crecer ¿se entiende que ese hecho, entre muchos otros, supone el desplazamiento de mano de obra local?

El gobierno, entonces, hizo esfuerzos llamémoslo coyunturales por establecer una política industrial basada en un tipo de cambio alto ¿y allí se agotó el intento?

- Si repasamos los trazos gruesos delo que en el mundo se considera el montaje y mantenimiento de una política industrial, debo decir que no hubo mucho más. Tenemos sí los temas que trabajamos con la Secretaría de Industria, como las licencias no automáticas para algunos productos que vienen de China o la continuidad de un bono de reintegro que compensa el haber llevado a cero los aranceles de los bienes de capital. Todas medidas útiles pero puntuales.

Después están las líneas crediticias del Banco de la Nación y del BICE pero, en general, no hay financiamiento para la industria. El resurgimiento de la actividad fabril se dio por la vía del tipo de cambio alto y las inversiones que hicimos los industriales reinvirtiendo utilidades.

En el breve período de tipo de cambio súper competitivo la inmensa mayoría de los empresarios mejoramos nuestros sistemas de producción, invertimos en máquinas y hasta empezamos a transformar las instalaciones y construir galpones o comprar terrenos que, por tratarse de activos fijos no productivos, son decisiones más difíciles de tomar.

Respecto de los aumentos salariales ¿no hubo recientes negociaciones, en el caso de ustedes, con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM)?

- Hubo negociaciones, desde luego, pero las tratativas terminaron más cerca de una imposición que de un convenio. No hubo pautas que comprendieran al interés general de la Nación. El sindicalismo trató de maximizar la posición de sus representados, lo que es lícito pero quizás inconveniente enlas circunstancias en las que se vive. Lo mismo ocurriría si algún grupo empresarial tuviera ambiciones desmedidas. El ministro Tomada nos dijo, en una oportunidad, que tenían estudios que demostraban que un aumento de salarios no impactaba en elíndice inflacionario, pero tenemos nuestras dudas. De lo que no dudamos es que el país debe incrementar su consumo interno y que eso se logra vía incremento salarial, pero creemos que la nuestra es aún una economía con fuerte crecimiento pero con pies de barro.

¿Por qué?

- Porque el crecimiento no ha sido parejo ni ha estado encadenado y mucho menos ha tenido objetivos claros y consensuados. ¿Cuál es el modelo productivo de la Argentina?, ¿es explícito o se da, en forma implícita y hasta circunstancial, porque hay variables que por uno u otro motivo favorecen a determinados sectores? Creo que no tenemos una política industrial – que siempre es de largo plazo- y que no hay, todavía, objetivos claros de política económica. Creo que muchas medidas se toman guiadas por las circunstancias y que se las abandona por lo mismo, por distintas circunstancias. Las variables económicas que definen el perfil productivo no parecen manejadas en función de un proyecto de país sino, meramente, en función de las circunstancias.

Durante algunos años hubo un notorio cambio de eje en el modelo de crecimiento, del sector financiero al sector productivo, ¿se produjo un punto de clivaje?

- Hoy hay dudas sobre si se mantendrá o no ese eje. Pero el inicio de la pérdida de competitividad empezó en los inicios de 2006 y, de a poquito, fuimos limando competitividad hasta que la disminución se hizo muy evidente a principios de 2008.

Con el período del dólar competitivo creo que nos pasó algo parecido a lo que sucedió con la convertibilidad, que fue un instrumento útil para estabilizar las variables, para sacar al país de la hiper. Pero después se entusiasmaron con la herramienta y la siguieron utilizando cuando ya no era útil para los fines que la habían impulsado. Con el dólar alto pasó que se enamoraron de sus efectos y no se pensó que ese era un estadio que debía ser superado. Nosotros seguimos necesitando un proyecto industrial de mediano plazo que contemple todas las variables: la impositiva, la crediticia y, entre otras, la salarial.

Además de la mano de obra ¿qué otros rubros componen el paquete de mayores costos internos?

- Tenemos que reconocer que en nuestropaís pagamos una energía muy barata, tan barata que impide la inversión y reinversión de las empresas involucradas en el rubro. Pero ¿qué ocurre?, para muchos sectores industriales esa energía tan barata supone muchas veces la indisponibilidad de energía que, muchas veces, termina teniendo un costo mayor que el acceso a una energía mas cara.

Le pongo un ejemplo: yo tengo una empresa pequeña, en la que trabajamos unas 40 personas, no compro energía de media tensión ni soy un gran usuario, simplemente estoy conectado a la red pública. Pero ocurre que la red está en tal mal estado que tanto en verano como en invierno sufrimos – y lo sufre todo el barrio- reiterados cortes. En esos períodos, el personal, en cambio de producir, realiza tareas de mantenimiento o de limpieza, hechos que suponen una considerable pérdida para la economía y las finanzas de la empresa. Le hice a la compañía de electricidad una propuesta de pagar una tarifa mayor y gozar, como contraparte, de una cierta previsibilidad, pero no obtuve ningún eco. Lo cierto es que toda empresa tiene, además de los conocidos costos directos e indirectos con los que programamos nuestras actividades, costos ocultos entre los que la provisión de energía en tiempo y forma no es el menor.

Las decisiones que implica llevar adelante una política industrial ¿tendría que tomarlas el gobierno o deberían participar los sectores productivos?

-Tendrían que salir de una mesa de discusión entre las partes interesadas en la que todos deben comprometerse porque se trata, nada mas ni nada menos, que del perfil productivo de nuestro país, del lugar que la Argentina puede y debe ocupar en el mundo.

¿En qué sectores la industria argentina es competitiva?

- En varios, en algunas commodities entre las que sobresalen los tubos de acero sin costura y en algunos nichos de mercado, por ejemplo en software. Yo mismo tengo un nicho de mercado fabricando resistores de potencia, que son equipos que están dentro del subgrupo de la industria electromecánica y se aplican en distinta ramas de la industria eléctrica. Nuestra competencia está en Canadá, en Australia y algo en los Estados Unidos y en Brasil.

¿Compiten por precio y/o calidad?

- Competimos por la calidad del producto, decididamente. Pero como lo nuestro es Made in Argentina, una marca que no está impuesta en el mercado internacional, debemos también afinar los precios. Conquistar un lugar en el mercado mundial cuesta muchísimo, a nosotros nos llevó casi 30 años. Hay que demostrar que somos confiables, que nuestra calidad es tan buena como la mejor y que nuestros precios no son elevados.

Fíjese que en la actualidad y después de los reajustes salariales sufridos, nuestro costo de mano de obra en dólares está por arriba del cien por ciento de los niveles en que se ubicaban cuando se produjo la devaluación. Eso ¿ayuda a una política exportadora? Y súmele a este hecho una baja superior al 7% en la paridad peso-dólar, rebaja que incide en el precio de venta de los productos que exportamos. Hagamos un ejercicio, supongamos que exporto a 100 pesos un producto que me cuesta 70 y que mi súper utilidad es del 30%, si el dólar baja un 5% la repercusión de esa caída en mis utilidades es del 15% ¿no? Y para los que exportan commodities, con esta rebaja, tienen utilidades de menos de un dígito. Me parece que empezamos a alejarnos del modelo de crecimiento planteado en los primeros tiempos del gobierno de los Kirchner.

Y esa merma en las utilidades ¿la absorben las empresas o se trasladan a los precios internos?

- Bueno, cada empresa elige la política a seguir, pero difícilmente se opte por aumentar los precios en el mercado doméstico.

¿Cómo es la estructura del sector metalmecánico?, si tuviera que mapearlo ¿cómo lo haría?

- En nuestro país, según estadísticas de la UOM, hay unas 24.000 empresas metalúrgicas de las que el 40% son empresas con menos de 5 empleados. El nuestro es un sector con una gran población de micro y PyMES. El cálculo de cuántos y de cómo somos es relativamente sencillo: si la UOM tiene 240.000 afiliados y hay unas 24.000 empresas, hay 10 empleados por empresa, ese es el promedio, no un buen reflejo de la realidad sino una buena aproximación.

¿A nivel oficial, hay alguien que tiene en cuenta el valor de la industria metalmecánica en el desarrollo industrial de un país?

- El ex ministro Miguel Peirano conocía muy bien estos temas y hoy podemos sumar al actual secretario de Industria, Fernando Fraguío, que proviene de un sector afín. Pero en el tiempo que llevo al frente de ADIMRA, pude comprobar que muy pocos funcionarios comprenden la importancia de nuestra industria para eslabonar las cadenas productivas en nuestro país. De todos modos, las resoluciones del titular del área están acotadas por el contexto en el que se mueve y por la capacidad de decisión. No creo equivocarme si digo que al frente del ministerio de Economía hoy tenemos un secretario de Hacienda.

Se ha enfatizado la importancia de la ciencia y la tecnología para el desarrollo productivo ¿hay programas que avalen esta idea?

- Si, hay programas de apoyo y de asistencia crediticia y es mas, creo que algunas propuestas están sub ejecutadas porque tenemos que vencer la creencia de que esos programas son muy burocráticos y de difícil acceso. Nosotros en ADIMRA hemos creado un Departamento de Tecnología y Formación para acercar el conocimiento a la industria porque tenemos el convencimiento que es uno de los brazos más formidables para el desarrollo.

¿Cuáles serían los 4 jinetes” cuasi” apocalípticos para el desarrollo industrial?

- La falta de una política a mediano y largo plazo engloba a todo lo que uno pueda apuntar: el combate a la inflación, el mantenimiento de un tipo de cambio competitivo, una provisión energética confiable y crédito accesible para producir. Mire, no necesitamos inventar nada, si miramos un poco arriba nos encontramos en el mapa con un país que tiene una estrategia industrial, una política de Estado. Cambiaron los gobiernos de militar a civil y, dentro de la democracia, de un signo a otro, pero la apuesta a la industria se mantuvo en el tiempo. Brasil hoy aspira a un asiento permanente en el G8.

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