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Sectores económicos

“No estamos para confrontar, sino para construir”

En el marco de la celebración del cincuentenario de su fundación, la Unión Industrial de Córdoba realizo el 4° Coloquio Industrial. La reunión contó con la participación de más de 800 empresarios, funcionarios provinciales, profesionales y representantes de organizaciones públicas y privadas, que siguieron con atención las presentaciones de reconocidos economistas, politólogos, empresarios y del gobernador Juan Schiaretti y el ministro de Industria Roberto Avalle.

ImagenErcole Felippa
La posición de la dirigencia industrial cordobesa frente a los temas de la agenda económica y social fue expuesta por el presidente de la UIC, Ercole Felippa, quien luego de formular un reconocimiento a aquellos pioneros que apenas asomaba la década del ’60, soñando con una Córdoba industrial, tuvieron la actitud visionaria de pensar y crear una entidad que agrupara a los industriales de nuestra provincia”, justificó el título elegido para la reunión “Educación, Empleo y Competitividad para el Desarrollo”. “Lo hicimos porque estamos convencidos de que la educación es uno de los pilares fundamentales para vivir en un país próspero, desarrollado y con equidad social, como seguramente lo debe haber imaginado ese gran maestro que fue Domingo Faustino Sarmiento”. A renglón seguido, el dirigente subrayó: “Los empresarios tenemos por delante enormes desafíos y responsabilidades. Si hablamos de responsabilidades históricas podemos decir que a la generación del 80 le tocó crear una Nación y ponerla en el camino del crecimiento, esa fue la Argentina agroexportadora. A nuestra generación también le toca una responsabilidad histórica, crear una sociedad más justa y poner el país en la senda del desarrollo con sustentabilidad social. Sabemos de las dificultades pero para eso estamos, para afrontar nuevos desafíos, para ayudar a construir un país distinto, un país nuevo, con más oportunidades, donde cada hombre, cada mujer, sin importar su condición social, pueda hacer su aporte en este proceso de transformación”. Y agregó: “debemos decir lo que pensamos sin traicionar lo que somos. No estamos para confrontar, sino para construir”.

En correspondencia con esa definición, Felippa puso énfasis en las siguientes cuestiones:
  • Hoy el mundo nos ofrece una enorme oportunidad, pero no nos regala nada. La mejora en los términos de intercambio nos brinda las divisas necesarias para realizar las transformaciones estructurales que el país requiere. Es por eso que debemos romper definitivamente viejas antinomias, donde no todo tiene que inexorablemente ser blanco o negro, también existen los matices. De una vez por todas debemos terminar con algunos preconceptos sobre la incompatibilidad del campo con la industria o del capital con el trabajo. Tampoco podemos continuar con los debates sobre si es el mercado o el Estado. Éste no debe estar ausente, pero tampoco omnipresente.
  • No pretendemos subsidios para nuestra actividad, tampoco palos en la rueda. Los empresarios necesitamos un escenario previsible, con reglas de juego claras y estables en el tiempo, teniendo presente cuales son los riesgos que tenemos y debemos asumir. Para ello se requieren estadísticas confiables, para que al momento de decidir una inversión podamos despejar la mayor cantidad de incertidumbres posibles. No se pueden crear permanentemente distorsiones para luego administrarlas.
  • El tema de la inflación se convirtió en un flagelo. Se deben tomar medidas en lo inmediato para no poner en riesgo absoluto la ya menguada competitividad de nuestras empresas y, especialmente, para no seguir afectando el valor del salario con un impacto directo en el mercado domestico, que ya está mostrando claros signos de deterioro.
  • Para crecer sin inflación, se necesitan inversiones que mejoren la productividad y la oferta de bienes y servicios como así también agregar valor a nuestras materias primas con un alto desarrollo tecnológico. También es necesario generar las condiciones para que la energía no sea una limitante a la hora de producir, pero si queremos contar con disponibilidad debemos ser conscientes de que el precio debe cubrir sus costos e incentivar nuevas inversiones. Con esto no queremos decir que a determinados sectores de la sociedad no sea necesario apoyarlos con una tarifa social, pero solamente a aquellos de menores ingresos y no en forma masiva y a quienes no lo necesitan para que termine en un uso irracional de la misma.
  • Otro aspecto que quiero destacar es la imperiosa necesidad de contar con un esquema tributario que estimule la inversión y que le permita al Estado un mejor control de la evasión, con un sistema mucho más simple que el actual. Esto es: pocos y buenos impuestos. No habrá equidad social sin impuestos justos y un Estado eficiente. La excesiva intervención estatal asfixia a la economía.
  • Hoy se habla mucho en la Argentina de la pobreza, como si este tema estuviese reducido sólo a una cuestión estadística. Más allá de las cifras la pobreza lastima a la Argentina. Por eso tenemos la obligación de movilizar todas nuestras energías para crear las condiciones indispensables que favorezcan la creación de empleo genuino.

El presidente de la UIC reconoció, más adelante, el importante crecimiento registrado en los últimos años en la actividad industrial y sostuvo que en la actualidad ha dejado de ser homogéneo sectorialmente. “Por este motivo, desde nuestra entidad insistimos en la importancia de mejorar las condiciones de competitividad de las empresas, ya sea de factores exógenos como endógenos” Y recordó que la UIC viene realizando “un denodado esfuerzo, a través de la aplicación de distintos programas tendientes a tener una industria innovadora, internacionalizado, sustentable y con inclusión social “ El dirigente fabril convocó finalmente a “mirar hacia adelante” y comenzar a construir consensos y concretar un gran pacto entre la ciudadanía y sus gobernantes.


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