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Reportajes

“Small is beautiful”, siempre que ...

El segmento de las PyMES muestra las falencias de una política productiva a lo largo de muchos años y los esfuerzos que hoy se realizan para efectuar correcciones. Las medidas que se tomaron a lo largo del tiempo, se relacionaron a las convicciones de las administraciones de turno y carecieron de orientación estratégica y de una estructura institucional capaz de gestionar el desarrollo empresarial y la acumulación de experiencias y aprendizaje. Hoy, frente a cambios que son perceptibles, consultamos al doctor Vicente Donato - director de la Fundación Observatorio PyME y Vicedirector de la Representación Buenos Aires, de la Università di Bologna- para que nos cuente qué se hace por el desarrollo industrial del país.

ImagenVicente Donato
- Los que piensan en el crecimiento de las PyMES se espejan, en general, en Italia, pero el modelo italiano¿ es válido?.

– Si, es una experiencia válida pero no todo lo que reluce es oro. Creo que las PyMES han sido en Italia el verdadero motor de su desarrollo pero, como contraparte, debemos admitir que el país carece de grandes empresas y esto constituye la pata débil de su desarrollo industrial.

A principios del siglo XX el triángulo Torino-Milán-Génova era el polo de las grandes industrias, allí se enseñoreaban la Olivetti, Pirelli, Fiat, Montedison pero ese espacio comienza a reducir su influencia luego del desarme de la industria bélica al concluir la segunda gran guerra. Después, en ese triángulo comienzan a nacer múltiples pequeñas y medianas empresas que, con posterioridad, se extienden a la Emilia y llegan hasta abajo, hasta Bari, recorriendo la espalda de la península, en lo que se llama la “Vía adriática del desarrollo”. Estas empresas son tremendamente exitosas y le dan a Italia la presencia industrial que tuvo a partir de los años setenta. Sin embargo, el modelo comienza a ser limitado por un proceso de globalización en el que es difícil competir sin grandes jugadores. Lo cierto es que esta línea de desarrollo habría sido ganadora si Italia hubiera podido sumar al tejido industrial de pequeñas y medianas empresas un núcleo de grandes industrias con sensible peso específico.

- Pero eso no ocurrió y entonces, ¿estamos ante un modelo débil?.

- Diría que estamos frente a un modelo que muestra fragilidades. Las grandes empresas fueron perdiendo masa crítica y aunque Fiat es un caso aparte, también atravesó por un período en el que se discutió y optó por un modelo de conglomerado en el que la producción automotriz fuera un producto mas de una cartera más ambiciosa. Esta elección no fue la mejor y Fiat perdió posiciones que ahora trata de recuperar.

- El conglomerado PyME italiano ¿es homogéneo o, por el contrario, muestra disparidad de comportamientos respecto, por ejemplo, a su mayor o menor inclinación a aventurarse en el exterior?

- Los conglomerados PyME parecen homogéneos pero, en cuanto se les acerca la lupa, muestran una gran heterogeneidad tanto en Italia como en cualquier parte del mundo. El universo PyME italiano está compuesto por micro, pequeñas y medianas empresas entre las que algunas exportan y muchas otras se dedican a atender el mercado interno.

- Como en la Argentina.

- Allí quería llegar. La gran diferencia con Italia es que la Argentina tiene enormes recursos naturales y, entonces, el punto de partida es diferente. Aquí el desarrollo industrial debería basarse en los recursos naturales, en las commodities industriales. Sin embargo, por el carácter del “siamo tutti ingenieri”, por ese espíritu empresarial que han tenido buena parte de los inmigrantes italianos –aquí los españoles se dedicaron más al comercio– floreció un nutrido grupo de empresas ligadas a los fierros que constituyó una industria metalmecánica de importancia. Esta es la impronta que explica que nosotros tengamos una gran fauna industrial compuesta por operarios –muchos de los cuales tienen una alta calificación–, pequeños empresarios y otros que crecieron y se convirtieron en medianos, cuando no nacieron ya con ese porte.

Nosotros nos beneficiamos, a semejanza de Italia, con un conglomerado de empresas PyMES que no se desarrolló en forma vertical, como subcontratista de grandes empresas, sino con un contacto directo con el mercado.

-¿Esa es una ventaja o un demérito?.

- Depende. Es una ventaja porque tenemos empresarios que saben lo que es accionar en los mercados y conocen y desarrollan políticas comerciales. Esas empresas muestran un interesante dinamismo en el desarrollo de marcas y productos y suelen estar dispuestas a innovar, todo lo cual constituye un punto de partida inmejorable para el desarrollo de un entramado productivo más denso consistente y difundido. Fíjese que Italia es uno de los países que muestra una mejor distribución de la renta justamente por este entramado industrial que, de algún modo, democratiza la riqueza y establece puentes sociales mas nutridos y seguros. Y la desventaja, nuevamente, está en que no existen empresas grandes con desarrollo de proveedores al estilo de, por ejemplo, Japón.

Ahora bien, hay otros países latinoamericanos, como México, donde el tejido industrial es más débil que en la Argentina, pero esos emprendimientos se hallan integrados a grandes empresas.

- Pero la mayor parte de la industria mexicana es maquiladora.

- Si, efectivamente, es maquiladora. Pero cuidado, porque empieza por la maquila y, en algunos sectores, se desarrollan capacidades empresariales interesantes. Allí también ocurre que si uno mira el escenario desde lejos todo parece maquila pero cuando acercamos la lupa podemos observar que hay integración de partes y piezas.

-¿Qué es lo que podemos replicar de la experiencia italiana que aún no hayamos logrado?.

- Lo que no hemos podido hacer está en relación directa con la inestabilidad institucional y económica en la que hemos vivido. En Italia los empresarios constituyen una clase mucho más nutrida que creció al amparo de la estabilidad institucional y del aprecio socio-cultural por la actividad emprendedora. De manera que ellos pudieron integrar consorcios o grupos empresariales que les permiten mejorar su inserción y competencia. Eso aquí falta, ¿pero falta por alguna complicación antropológica?. No, falta porque el contexto fue, en general, poco sensible a la actividad productiva.

- En nuestro país se señala al individualismo de los empresarios PyME como un obstáculo para la integración de consorcios. Los productores suelen mirarse entre sí como competidores y no como posibles socios.

- El individualismo es una característica que compartimos también con la mayor parte de los países de occidente. Si las condiciones positivas se mantienen las diferencias con Italia se irán limando porque son, lisa y llanamente, consecuencia de desarrollos en contextos diferentes.

- En la actualidad, y según todos los indicadores, se está generando un clima proclive a la inversión productiva ¿se traduce este hecho en una mayor asociatividad empresaria?.

- Hay algunos indicios pero no son todavía suficientes. Lo que ocurre es que hay que remontar un largo período de impolíticas y de desconfianzas y esto conlleva tiempo. Ahora, lo que no se ve, lo que le falta a este modelo son empresas que crezcan, empresas pequeñas que cinco años mas tarde sean medianas y que tiendan a convertirse en grandes, eso no está.

- Pero tampoco está en Italia.

- Es cierto. Pero Italia tiene un tejido más completo que el nuestro, hay muchas empresas que tienen entre 1.000 y 2.000 empleados. Aquí tenemos a Basso de Rafaela como ejemplo de una empresa mediana con espíritu de crecimiento pero faltan más Basso. Tenemos muchas empresas con dimensiones industriales de 100 y pocas que estén en el rango de entre 300 y 400 empleados.

- ¿Cuál es la característica de Rafaela como modelo de desarrollo regional?.

- Hay muchas Rafaela, pero la falta de trabajo de campo hace que la tomemos como modelo. Hay otras aglomeraciones plurisectoriales que conforman cuasi distritos industriales. Y se habla de casi distritos porque en Italia la reciprocidad es mayor y aquí hay quienes no entienden que la cooperación es un punto de llegada y no de partida. Nosotros hemos tratado de mostrar que el territorio argentino está salpicado de lo que llamamos “manchones territoriales”.Hay muchas regiones que funcionan con esta lógica de aglomeración positiva de empresas. Por ejemplo en El Dorado, en Misiones. Allí pueden verse cien aserraderos de tamaño medio y una dinámica muy importante de crecimiento empresarial y social. Mar del Plata es también un polo que se desarrolló alrededor de la pesca primero y del sector textil después.

- Los parques industriales ¿ayudan a conformar estos conglomerados?.

- Los parques industriales obedecen al entendimiento de ordenar el territorio, en general se saca a la empresa del ejido urbano y se la localizan en zonas que deben tener algún atractivo para inducir su radicación. El parque es un fenómeno ordenador pero no es sustitutivo de las lógicas de aglomeración y localización de empresas.

- Esas lógicas ¿a que obedecen?.

- A las prerrogativas iniciales y a las ventajas derivadas de determinada localización que son las que terminan consolidando las ventajas iniciales.

¿Por qué las empresas se radican en Buenos Aires?, porque está el puerto. Pero después ocurre que como había muchas empresas que se situaron aquí aparecieron otras que aprovecharon lo que en teoría de la localización industrial se llama “ventajas de segundo orden”. Pero para que empiece el fenómeno de radicación de empresas deben darse condiciones diferenciales positivas de recursos y de costos. En El Dorado se talaron bosques pero se plantaron especies que, en la región, tienen un crecimiento más rápido.

Lo cierto es que las ventajas de localización son difíciles de inventar y la prueba la tenemos en los regímenes de promoción industrial que se otorgaron en las provincias de San Luis, San Juan, Catamarca o La Rioja. Es legítimo otorgar incentivos a las empresas a través de políticas públicas que estimulen el desarrollo de algunas regiones, pero es difícil hacerlo bien. Fíjese, en San Luis donde la diversificación sectorial no es sostenible porque no hay allí ninguna economía de escala, cuando uno le saca la promoción, esos sectores no se sostienen. ¿Qué pasa, en cambio, con Mendoza?, esta provincia, que no tuvo promoción industrial, tiene un modelo de desarrollo alrededor del sector agroalimenticio que es más sostenible. ¿Esto quiere decir que no habría que haber hecho promoción en San Luis?, nooo, esto quiere decir que habría que haberla hecho mejor. Inventar las ventajas de la localización no es tarea sencilla, así que la mejor receta es arrancar de lo que hay. Por eso nosotros estudiamos con tanto ahínco la geografía industrial., porque allí está la semilla de un desarrollo sostenido.

- Su visión también debe ser muy crítica respecto de Tierra del Fuego.

- Y si, debía haberse elegido agregar valor a lo que hay. Fue un invento muy caro premiar a la industria electrónica para constituir allí un polo de aglomeración y crecimiento de un sector que no tenía conexión alguna con el territorio.

- Suena razonable, pero también parece un esquema muy sesgado a valorar ventajas comparativas.

- Hablar de ventajas comparativas conlleva una visión estática y este es un proceso dinámico. Además, creo que este es un enfoque no ingenuo de lo que pueden hacer las políticas públicas. Fíjese qué interesante !!, ¿cuál es la diferencia entre Misiones y el Chaco?, básicamente son territorios semejantes pero en Misiones se asienta una corriente migratoria no depredadora que, por el contrario, aprovecha el entorno y lo potencia. En Misiones se plantan bosques y en Chaco no, de manera que la ventaja que hoy tiene Misiones en el tratamiento de la madera es una ventaja construida a partir de un accionar público-privado inteligente. Las políticas públicas son indispensables, pero no pueden prescindir de la fuerza enorme que tiene la geografía.

-¿Italia probó este esquema?.

- En los últimos 15 años Italia se embarca en un nuevo modelo de desarrollo, en especial para el sur, abandonando las políticas que propulsó en los sesenta y setenta que la llevaron a construir lo que se dio en llamar las “catedrales en el desierto”. Ante ese fracaso hoy se impulsa una “Nueva programación para el desarrollo” que parte de la idea cierta que el progreso es un proceso que se realiza desde abajo hacia arriba. Hoy Italia sigue impulsando obras de infraestructura – ciertamente limitadas por el comportamiento de las finanzas públicas- e incentiva los llamados “Pactos territoriales” – que nosotros promovemos aquí- para que sean los actores locales los que identifiquen oportunidades de inversión. A partir de allí, entonces, es posible buscar financiación para aquellos proyectos en los que congeniaron las fuerzas locales .

En la actualidad sigue habiendo diferencias entre el norte y el sur peninsular pero, por primera vez, la productividad del gasto público es mayor en el sur que en el norte. Es decir por cada peso invertido en el sur se generan más recursos que en el norte. Creo que este accionar, junto con infraestructura y crédito, es una línea de trabajo exitosa que nosotros podemos transitar.

- Entonces, esta debiera ser “la receta” para el desarrollo del Chaco, como ejemplo.

- No hay mucho que inventar: hay que valorizar el algodón y los textiles, valorizar el bosque y la madera, realizar obras de infraestructura y obtener asistencia crediticia para los que están pensando en invertir y crecer..En el Observatorio PyME del Chaco aparecen claramente estos núcleos industriales: algodón- textiles-confección y madera-muebles en los que hay que trabajar mucho para agregar valor a la cadena.

- Estas empresas ¿son competitivas a nivel internacional?.

- No, sólo el 3 o el 4 por ciento de estas empresas exportan. Pero, nuevamente, ser competitivos es un punto de llegada y no de partida.

- Absolutamente de acuerdo, pero esas empresas se mueven en el mismo mundo en el que irrumpe China.

- Ah!, responder a esa inquietud supone tener la respuesta para la pregunta del millón. Pero mire, yo creo que uno debe partir de aquello que sabe hacer y, en consecuencia, me parece imprudente empotrar en el Chaco un polo de alta tecnología. Allí partamos del algodón y de la madera y sepamos que los problemas de infraestructura- caminos, agua, etcétera- son enormes y merecen un rápido y eficaz replanteo.

Después de trabajar años en esto creo que hay muchos polos de desarrollo territorial que han tenido un comportamiento excelente en los peores momentos y que muchas veces descuidamos por observar demasiado la macro e imaginar grandes políticas industriales.

-¿Por mirar tanto al bosque descuidamos el árbol?.

- Es así. No estoy diciendo que esté mal una ley de software o un régimen automotor, lo que creo es que estas políticas debieran complementar otros desarrollos que han quedado relegados y que podrían dar solución a muchos problemas de fondo. Porque el tema de mayor jerarquía es que debemos articular un país que hoy se ve fracturado tanto territorial como socialmente.

Cuando uno estudia los distintos territorios se pone en evidencia que aquellos lugares en los que la actividad industrial está entroncada con la geografía y las habilidades, la mortandad ha sido sustancialmente inferior y la sobrevida un hecho probado, a despecho de las peores circunstancias macro. Estos comportamientos no solo impactan en los indicadores económicos regionales sino, y muy fuertemente, en los sociales como podrían ser los índices de desocupación, de deserción escolar o de criminalidad. Estoy convencido que es el crecimiento de estos polos los que podrían modular el desarrollo del país y esto es lo que tratamos de hacer desde estos observatorios de PyMES, mirar la realidad y señalar a la política pública donde hay oportunidades sustentables de desarrollo. Tandil-Azul Olavaria es un territorio; Mar del Plata y el partido de General Pueyrredón es otro y Luján-9 de Julio- Mercedes-Bragado otro mas y qué decir de San Nicolás, Villa Constitución- norte de Buenos Aires y sur de Santa Fé. El oeste cordobés y el este santafecino con sus máquinas agrícolas y las conservas y vinos en Mendoza y el valle de Rio Negro ... hay una realidad riquísima sobre la que se puede trabajar a condición de que la mirada con la que se la observa no sea ingenua.

- Italia crece en medio de la Comunidad ¿el Mercosur es un marco apropiado para el desarrollo industrial de la Argentina?.

- Brasil es un mercado de gran importancia para nuestras manufacturas pero también es cierto que desde allí proviene una de las principales amenazas.

Reconozcamos también que ésta nunca fue la situación entre las industrias de Italia y Alemania.

La causa de los desequilibrios argentino-brasileños es, en general, el desbalance de las políticas llevadas a cabo entre uno y otro país y, en forma particular, la baja correspondencia entre la evolución de los costos directos de producción y la productividad en las pequeñas y medianas empresas industriales argentinas, problema que no es de una o dos empresas sino que se encuentra extendido a todo el universo PyME.

Lo cierto es que Brasil es un gigante industrial que compite con la Argentina en todos los sectores manufactureros y que, además, tiene un muy buen sistema institucional de promoción de las inversiones. A resultas de todo esto hoy se encuentra amenazada casi el 80% de la industria del calzado y un alto porcentaje de la industria de autopartes y de la textil.

- China en Chile y la estatura industrial de Brasil configuran un escenario difícil para el desarrollo de un país ,el nuestro, que abandonó a la industria durante tanto tiempo.

- Es cierto, desde 2002 las importaciones chinas han crecido a un ritmo de cerca del 100% anual especialmente en indumentaria y otros productos de mayor valor agregado. Y, respecto de la amenaza brasileña, nuestro gobierno adoptó varias medidas que culminaron con la firma del “Mecanismo de Adaptación Competitiva, Integración Productiva y Expansión Equilibrada y dinámica del Comercio”, conocido como “MAC”. El mecanismo es útil y muestra la decisión del gobierno de no abandonar a las empresas, pero el MAC no soluciona las asimetrías de la falta de financiamiento que tienen los empresarios locales en relación a Brasil, donde el BNDES ofrece un amplio respaldo que en Argentina no existe. Hoy estamos frente a un proceso productivo que, desde la devaluación, creció en forma extensiva, es decir aprovechando la sustitución de importaciones. Pero ese crecimiento ha sido mucho menor en profundidad, es decir por aumento de la productividad. Y, desde siempre, éste fue el verdadero desafío de la industria argentina, así que en cualquier momento vamos a tener que enfrentar y resolver ese problema. O, como decía Di Tella, “industrialización sí, pero con mucha mortandad”.

- Eso ya lo vivimos. ¿qué necesitamos para inducir un crecimiento en profundidad?.

- Para crecer en profundidad y de forma sostenida se necesitan nuevas inversiones en capital físico y humano para producir cada vez más valor agregado por hora trabajada. Porque es cierto que durante los últimos años hubo nuevas inversiones, pero principalmente destinadas a incrementar la capacidad productiva para satisfacer la reactivación de la demanda y no para reducir los costos por unidad de producto. La mayor productividad del sistema industrial local se logrará a través de una programación integral de largo plazo que implique sostener un adecuado entorno macroeconómico y normativo, una negociación eficiente con los principales socios comerciales del país, el mejoramiento de la calidad de las inversiones, la mayor calificación de los recursos humanos y, entre otras, la realización de inversiones imprescindibles en infraestructura energética, de telecomunicaciones y en el transporte.

Reportaje de Irene Naselli


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