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Política industrial

“Hemos creado un ámbito amigable para las inversiones”

Si bien en los últimos años nuestros encuentros fueron esporádicos, nos une con Roberto Avalle una relación de afecto fortalecida por el hecho de compartir amigos y visiones sobre el desarrollo industrial del país. La celebración del 50º aniversario de la Unión Industrial de Córdoba nos permitió retomar al análisis de su experiencia como Ministro de Industria Comercio y Trabajo de la provincia mediterránea, cargo que ejerce desde principios de 2008. Así hablamos de los aspectos más salientes de su gestión y de la importancia de las políticas generales y sectoriales implementadas para generar mayor valor agregado y empleo, incentivar inversiones y consolidar la actividad productiva, así como de la positiva actitud asumida por el empresario industrial en los momentos difíciles que debieron enfrentar en el período.

ImagenRoberto Avalle
- Acompañaste al gobernador Schiaretti desde el inicio de su mandato ¿Qué balance haces de tu gestión al frente al Ministerio?

- A estos cuatro años de gestión al frente del Ministerio de Industria, Comercio y Trabajo claramente debemos dividirlos en dos períodos. El primero, que abarcó desde 2008 hasta 2009, influido de manera muy negativa por los problemas derivados del conflicto entre el campo y el Gobierno Nacional. Los efectos negativos no sólo impactaron en la actividad agrícola, sino también en el ámbito agroindustrial y en el desarrollo normal de la vida económica de la provincia. Acto seguido y sin solución de continuidad, tuvimos la crisis internacional a partir del cuarto trimestre de 2008 que llegó hasta prácticamente fines de 2009.

En los últimos meses de ese año, comenzamos a notar una mejora en los niveles de actividad industrial, que se mantuvo y se consolidó hasta el presente, especialmente en dos sectores industriales que son determinantes para la provincia: el automotriz-autopartista para la economía urbana y el de maquinaria agrícola por su influencia en el interior provincial.

Con el Gobernador hemos acordado permanentemente sobre cuáles eran las medidas que teníamos que tomar en la emergencia y en la época de crecimiento también coincidimos en las políticas aplicadas para incentivar las inversiones.

Desde el punto de vista de los resultados, podemos afirmar que el balance es muy positivo.

- Como lo acabas de señalar tanto el conflicto gobierno nacional / campo como la crisis financiera internacional impactaron negativamente en la actividad de importantes sectores industriales de la provincia. ¿Cuáles fueron las medidas que se implementaron para paliar las consecuencias y que grado de efectividad alcanzaron? en especial para mantener los niveles de ocupación.

- Las medidas aplicadas apuntaron a mantener los niveles de ocupación de mano de obra y en ese sentido fueron claves los subsidios que implementamos a las pequeñas y medianas empresas que son las que más mano de obra ocupan. Acá el 97, 98 por ciento de las industrias locales son PyMES. Nuestras políticas estuvieron orientadas a que, cuando una empresa industrial veía que no tenía más alternativa que el despido de personal, negociábamos para transformar estos despidos en suspensiones, para lo cual la provincia otorgó subsidios, solicitamos a la Nación algunos complementos, que en algunos casos fueron asignados, no en todos, y terminamos acordando con las empresas que ellas también hicieran un esfuerzo económico complementando lo que aportaba la provincia y, en algunos casos, la Nación respectivamente.

De esta manera se fue “campeando el temporal” y finalmente logramos que el nivel de ocupación se viera sólo levemente afectado, pese a la gravedad de la crisis.

El otro elemento que, sin dudas, influyó positivamente, fue la implementación de un reintegro del 10% para la adquisición de maquinaria agrícola por parte de productores cordobeses, que poseyeran campos en la provincia, y que compraran maquinaria agrícola de fabricación local. Eso fue un gran beneficio que el hombre de campo aprovechó y que los fabricantes recibieron de muy buen agrado, porque permitió mantener la actividad y que no se redujera de manera drástica.

En el caso de otras industrias, como la automotriz-autopartista, tuvimos siempre un gran acompañamiento del empresariado. Frente a las situaciones muy complejas que nos tocaron enfrentar en esos períodos, primó la responsabilidad de los industriales y de los sectores sindicales que resignaron reclamos y aceptaron mutuamente la concesión de medidas de emergencia para poder mantener los niveles de ocupación.

- Durante tu gestión se aprobó la nueva ley de Promoción Industrial destinada a las PyMES. ¿Cuáles fueron los instrumentos implementados y qué receptividad tuvieron?

- Si bien la nueva ley de Promoción Industrial para PyMES toma algunas herramientas que estaban contempladas en la norma anterior, le hemos agregado algunas cuestiones que consideramos novedosas. Por ejemplo, ahora promocionamos a las empresas que implementen programas o normas de calidad, aquellas que sean innovadoras tanto en procesos como en sus productos y hemos incorporado la herramienta de promocionar nuevas empresas a través del aporte de “capitales ángeles”. Es decir, aquellas empresas existentes que realicen un aporte determinado para la creación de empresas industriales innovadoras, desgravan impuestos provinciales. La aceptación ha sido muy buena. Las inversiones entre los años 2010 y 2011 están superando los 3.000 millones de pesos entre grandes y pequeñas empresas - La capacitación de recursos humanos y la promoción de la calidad en los procesos productivos fueron objetivos constantes de tu gestión. ¿Qué resultados obtuvieron con los programas puestos en práctica?

- En materia de calidad, como lo comentábamos recién, la incorporamos como un instrumento que tienen las empresas para alcanzar la promoción industrial. Nuestra vocación es brindarle los beneficios a aquellas empresas que apuesten por mayor competitividad a través de alcanzar normas de calidad en sus procesos productivos.

En lo que hace a capacitación de recursos humanos, ésta es una política en la que viene trabajando la provincia desde las dos gestiones del doctor José M. de la Sota, y estos últimos cuatro años del Gobernador Schiaretti. Hemos dispuestos recursos muy importantes y que nos permitieron, por ejemplo, en el año 2010, capacitar a 16.000 personas y en este año esperamos llegar a una cifra similar o superior aún.

Debemos incluir además, la capacitación que se da en el sector automotriz-autopartista, tanto en las grandes terminales como en las PyMES proveedoras.

Hay que recordar que contamos con 24 centros en el interior provincial –donde hay mayor presencia de fábricas de maquinarias agrícolas o de la industria alimentaria- , lo que nos permite llegar a prácticamente todos los rincones y brindar capacitación y de hecho lo estamos haciendo, de acuerdo a las demandas regionales y respetando siempre sus realidades productivas.

- Oportunamente, ustedes definieron como estratégicos a cuatro sectores: industrialización de productos primarios de origen agropecuario; bienes de capital-maquinaria agrícola; industria automotriz-autopartes e industria de tecnología de la información y las comunicaciones. ¿Qué avances se lograron? ¿Cómo se asegura que las medidas implementadas puedan transformarse en políticas de Estado?

- El gran desafío en estos sectores es que no se aborden políticas puntuales, tomadas en un momento determinado y desarrolladas por un gobierno solamente en ese período. En realidad necesitamos que se transformen en políticas de Estado que generen incertidumbre y previsibilidad. En ese camino estamos.

Como ejemplo podemos mencionar lo hecho con las industrias TIC’s, con las que acordamos la definición de un plan estratégico del que forman parte las industrias pequeñas, medianas y grandes, el Estado provincial a través de los Ministerios de Industria, Comercio y Trabajo, de Ciencia y Tecnología y de Educación y con el invalorable aporte de las seis universidades instaladas en la ciudad capital. Esa propuesta fue trasformada en ley por la Legislatura, lo que da una garantía suficiente de que será una política de largo plazo, una política de Estado, con definiciones estratégicas y que no se agoten en un período determinado.

En el mismo sentido venimos trabajando con la industria de bienes de capital agropecuario. Estamos recién en una primera etapa, pero tenemos el objetivo de lograr el mismo criterio antes que termine nuestra gestión: definir una planificación estratégica avalada por una ley provincial.

Con la industria automotriz-autopartista, independientemente de quien esté en el gobierno, está claro que la provincia está identificada con ella y seguramente siempre habrá una respuesta satisfactoria hacia sus necesidades.

En lo que hace a la industrialización de productos agropecuarios, la cuestión de fondo –y estratégica para promover un mayor desarrollo en la provincia-, pasa por la realización de obras de infraestructuras que son imprescindibles para que esta actividad se desarrolle y amplie en los próximos años. Estas obras se vinculan fundamentalmente con la provisión de energía. La generación y distribución de energía eléctrica por una lado y la realización de gasoductos troncales para que el gas natural llegue a todo el interior, con beneficios a las familias para que puedan acceder a un insumo más económico que genera mejoras en la calidad de vida, es definitoria para que la industria alimentaria pueda agregarle valor a la producción primaria producida en el territorio provincial.

Por otra parte, y si bien es cierto que hay sectores industriales con preeminencia, para nosotros todas las actividades son importantes. Hay algunos que tienen una vigencia de muchos años en la provincia y que merecen igual que cualquier otro, nuestro reconocimiento pleno. De manera tal que advertimos que la más pequeña industria, que puede generar muy pocos puestos de trabajo, es siempre acreedora de nuestro respaldo y del derecho de utilizar las herramientas de promoción que tiene a disposición el Estado. Los puestos de trabajo, cuando se crean, se cuentan de a uno; pero cuando se pierden, se cuentan de a muchos, entonces hay que cuidarlos.

- ¿Qué relación mantuviste con las entidades empresarias, en particular con las representativas del sector industrial? ¿Fue posible y deseable su participación en el diseño de políticas sectoriales?

- Esto fue así. Una de las primeras medidas que tomamos con los sectores empresarios fue la conformación del Consejo Consultivo Industrial y el Consejo Consultivo Comercial. Con los industriales lo hicimos junto a la única entidad representativa de segundo grado, la Unión Industrial de Córdoba, con quien consensuamos tres cuestiones claves:
  • La determinación de un plan estratégico genérico para el sector industrial para los próximos años;
  • Aspectos de la nueva ley de Promoción Industrial actualmente vigente;
  • Cuando se agravó la crisis en el año 2008, la conformación de una mesa público-privada de seguimiento y con propuestas para ir superando las situaciones de crisis en las cuales también se contó con una muy activa participación de la UIC.

- En el cincuentenario de la Unión Industrial de Córdoba ¿Cúal ha sido su aporte al desarrollo productivo de la provincia y a la concientización ciudadana sobre la importancia de la industria como sector que impulsa la innovación, generando empleos y salarios dignos?

- Yo creo que, como muchas cosas, uno valora su existencia cuando corre riesgo de perderlo, comienza a perderlo o cuando lo perdió del todo. Recuerdo que entre los años 2001 y 2003 la ciudad de Córdoba perdió cerca de 25.000 empleos vinculados de manera directa e indirecta, al sector automotriz. Creo que ahí la ciudadanía empezó a tomar conciencia de lo que es tener un sector industrial desarrollado; a partir de esa crisis cuasi terminal que afectó al país, donde la provincia de Córdoba en general, pero especialmente esta ciudad, fue una de las más afectadas.

Hoy nadie pone en duda ni en tela de juicio la importancia de contar con una industria sólida y desarrollada y hay plena conciencia de que es una de las formas más efectivas y concretas de generar empleo y con ello promover una equilibrada distribución de las riquezas.

En este sentido, la Unión Industrial de Córdoba es una entidad prestigiosa, con dirigentes que actuaron de muy buena fe lo que se notó particularmente en momentos de crisis, algo que la ciudadanía aprecia con toda claridad y valora sin ninguna duda.

- Tu mensaje de cierre...

- Toda actividad industrial lícita es bienvenida por la provincia y por nuestro gobierno. En estos más de 12 años de estar en la gestión ejecutiva, hemos creado un ámbito amigable para las inversiones y el desarrollo de la actividad empresaria, en un sano equilibrio entre las tensiones naturales que se generan entre el sector empresarial y el sector obrero. Pero para eso está el Estado, para equilibrar y liberar esas tensiones y, en definitiva, lograr que las capacidades de producción y generación de empleos no se detengan y además, para que el Estado sea un espacio donde se genere una relación virtuosa que redunde en beneficios para toda la comunidad.

L.L.


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