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Economía internacional

A nivel mundial, el desempleo golpea a 200 millones de personas

“Tras tres años en que los mercados laborales han enfrentado continuas condiciones críticas, y frente a la perspectiva de un nuevo deterioro de la actividad económica, el desempleo afecta hoy en día a 200 millones de personas a nivel mundial”, sostiene la Organización Internacional del Trabajo en su informe titulado “Tendencias Mundiales del Empleo 2012: Prevenir una crisis mayor del empleo” El trabajo subraya además que serán necesarios más de 400 millones de nuevos puestos de trabajo durante la próxima década para absorber el crecimiento anual de la fuerza de trabajo, estimado en 40 millones por año.

ImagenCerca del 30% de todos los trabajadores del mundo vivían en 2011 por debajo de la línea de pobreza.
El informe de la OIT señala que el mundo enfrenta un desafío adicional: el de crear trabajo decente para los aproximadamente 900 millones de trabajadores que viven con sus familias por debajo de la línea de la pobreza de 2 dólares al día, la mayoría de ellos en países en desarrollo.

Los técnicos del organismo internacional describen tres escenarios para la evolución del empleo de cara al futuro. La proyección de base muestra 3 millones más de desempleados en 2012, llegando a 206 millones en 2016. Si las tasas de crecimiento mundial disminuyen por debajo de 2 por ciento, entonces el desempleo aumentaría a 204 millones en 2012. En un escenario más positivo, que implica una rápida solución de la crisis de la deuda en la zona euro, el desempleo mundial disminuiría en cerca de 1 millón de personas en 2012, comparado con el escenario base.

Por otra parte, los jóvenes aún se encuentran entre los más afectados por la crisis. En vista de la tendencia actual, el trabajo sostiene que hay pocas esperanzas de una mejora substancial en sus perspectivas de empleo a corto plazo: “74,8 millones de jóvenes entre 15 y 24 años estaban desempleados en 2011, un incremento de más de 4 millones desde 2007. Y la tasa mundial de desempleo juvenil, de 12,7 por ciento, se ubica en 1 punto porcentual por encima de los niveles anteriores a la crisis”.

El informe también señala que:
  • El ritmo de progreso en la reducción del número de trabajadores pobres ha bajado considerablemente. Cerca de 30 por ciento de todos los trabajadores del mundo – más de 900 millones – vivían con sus familias por debajo de la línea de la pobreza en 2011, unos 55 millones más de lo previsto en base a las tendencias anteriores a la crisis. De estos 900 millones, alrededor de la mitad vivía por debajo de la línea de pobreza extrema de 1,25 dólares al día.
  • El número de trabajadores en empleo vulnerable en 2011 se estimaba en 1.520 millones a nivel mundial, un incremento de 136 millones desde 2000 y cerca de 23 millones más comparado con 2009.
  • El 50,5 por ciento de las mujeres tiene un empleo vulnerable, comparado con el 48,2 de los hombres.
  • Las condiciones económicas favorables impulsaron las tasas de creación de empleo por encima del crecimiento de la mano de obra, fortaleciendo de este modo la demanda interna, en particular en las grandes economías emergentes de América Latina y Asia Oriental.
  • La diferencia entre la productividad laboral entre las economías desarrolladas y el mundo en desarrollo – un indicador importante para medir la convergencia de los niveles de ingreso entre países – se ha reducido a lo largo de las dos últimas décadas, pero permanece alta. La producción por trabajador en las economías desarrolladas y la Unión Europea en 2011 fue de 72.900 dólares, frente a un promedio de 13.600 dólares en las regiones en desarrollo.

“Los datos del informe son un reflejo de la creciente desigualdad y la continua exclusión que sufren millones de trabajadores y sus familias a nivel mundial”, señaló el director general de la OIT Juan Somavia. “La recuperación de la crisis dependerá, en última instancia, de la efectividad de las medidas políticas. Y las medidas políticas son efectivas cuando surten un efecto positivo en la vida de la gente”.

Por último, el informe convoca a la aplicación de medidas dirigidas a apoyar el crecimiento del empleo en la economía real, y advierte que las medidas públicas de apoyo suplementarias de por sí solas no serán suficientes para promover una recuperación sostenible. “Las autoridades deben actuar de manera determinada y coordinada para reducir el miedo y la incertidumbre que obstaculizan la inversión, a fin que el sector privado vuelva a poner en marcha el principal motor mundial de creación de empleo”.


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