Ir a la página principal
Política industrial

A propósito de la política de compras del sector público

El recordado Aldo Ferrer fue uno de los más firmes promotores para que Estado orientara la política de compras de bienes y servicios del sector público a la industria nacional. Consideraba que” la vinculación entre la demanda del gobierno y la oferta interna juega un papel fundamental en el desarrollo y transformación de las estructuras industriales y de los sistemas científico-tecnológico”. En momentos que se reabre el debate sobre una nueva legislación de Compre Nacional, es oportuno recordar un tramo de un capítulo de su libro ”Tecnología y Política Económica en América Latina”, publicado en 1974 y reeditado 40 años después por la Universidad Nacional de Quilmes.

ImagenEl maestro Aldo Ferrer
“…En América Latina el sector público no ha jugado un papel comparable al de los países avanzados en el desarrollo industrial y científico-tecnológico. Diversos factores contribuyen a explicar la debilidad de los vínculos entre la demanda pública de bienes de capital y tecnología y la producción interna de bienes y servicios. Entre ellos la gravitación de la consultoría extranjera en la preparación de proyectos y la atadura de préstamos del exterior a determinadas proporciones de componentes importados que normalmente incluyen la ingeniería del proyecto. La falta de coordinación y programación de las compras contribuyen también a frustrar el impacto del gobierno sobre el desarrollo industrial y tecnológico. La frecuente dispersión del gasto entre diversas jurisdicciones (gobiernos centrales, estatales y municipales, organismos autónomos y empresas públicas) y la escasa coordinación entre las mismas, da lugar a la falta de estandarización en la demanda equipos y materiales que impide a la industria especializada alargar las series de producción y absorber los costos de programas de investigación y desarrollo.

La falta de programación de las compras a mediano plazo impide, también, formular planes de desarrollo a las firmas oferentes. Los cambios bruscos en los niveles de inversión pública y demanda de tecnología vinculados a dificultades financieras del Estado compromete también el desarrollo industrial y tecnológico. Lo mismo ocurre en la experiencia de algunos países con las demoras en el cumplimiento de los pagos del Estado a sus proveedores. Se advierte también la existencia de una ´mentalidad importadora´ en directivos de entes públicos en algunos países respaldada en argumentos tales como el menor costo de ciertos equipos importados, el mayor nivel de la consultoría extranjera, la brevedad de los plazos de entrega y la importancia de la asesoría externa para el mantenimiento, etcétera. Ya se señaló que estos argumentos pueden ser parcialmente válidos en tanto la incorporación de tecnología y el equipamiento del gobierno se evalúan al nivel de las cuentas de resultados del proyecto en el corto plazo. Dejan de serlo en un enfoque dinámico del problema de la política de compras de bienes y servicios del sector público. En tal sentido adquiere importancia el diseño de metodologías de evaluación de proyectos que computen los beneficios directos e intangibles emergentes del aumento del componente local de bienes y tecnología en las realizaciones del sector público. Como sostiene un informe del Grupo Andino: ´el desarrollo de la capacidad de confeccionar proyectos debería ser un aporte importante de la estrategia para adquirir control sobre las tecnologías empleadas, aprovechar al máximo el impacto sobre la economía derivado de la ejecución de proyectos y para aumentar la capacidad negociadora acerca de las necesidades de importación en la financiación de las inversiones´.

Desde estas perspectivas, la política de compras públicas de bienes y servicios adquiere una importante función dentro de la estrategia de desarrollo económico y científico-tecnológico. Al respecto debería prestarse atención a las siguientes pautas de comportamiento del sector público: a) estandarización de las compras de productos seriados; b) programación a mediano y largo plazo de las compras de bienes de capital y tecnología; c) preferencias a empresas consultoras locales y a los cuadros técnicos del sector público en la formulación y supervisión de proyectos con el objetivo explícito de desagregar la tecnología y los bienes de capital necesarios; d) estrecha participación entre técnicos del gobierno, consultores privados y empresas en la formulación de las condiciones de compras de tecnología y equipos del exterior para proyectos específicos, particularmente en las obras de infraestructura y en sectores industriales bajo el área pública; e) ampliación del área de financiamiento externo no atado a la fuente de suministros, en particular cuando los préstamos se refieren a la preparación de proyectos; f) integración de cuadros técnicos locales con consultorías extranjeras cuando la tecnología importada sea necesaria para la ejecución de proyectos, y g) utilizar la demanda de servicios de gerencia y administración para la formación de cuadros de conducción de empresas y actividades públicas”.


Ir al principio de la nota