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PYMES

Alternativas de financiamiento

A sólo seis inviernos del 2002, el acceso al crédito por parte de los productores e industriales PyME es aún tranquera difícil de franquear. Sin embargo, soslayando los lamentos de la coyuntura actual y tras la mayúscula recuperación posCrisis enel circuito bancario y/o en el mercado de capitales hay diversas herramientas financieras destinadas a potenciar los buenos planes de negocios, para sumar inversión productiva a las empresas con vocación de crecimiento, para inyectarles más capitalde trabajo y mayor capacidad de repago a sus giros.

ImagenesCarlos LernerAlejandro Robba
“VOS DIRAS ¿qué son 6.500 empresas para nuestro universo PyME? O bien, ¿qué son 1.000 millones de dólares del mercado de capitales, para ellas, durante los últimos tres años? Pero la realidad –enfatiza el ingeniero Carlos Lerner- es que el nuestro es un ejemplo único; no un dato menor”. Así define los logros de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA) el director del Departamento PyME de la entidad bursátil, tras regresar de un viaje que lo condujo a Jujuy como relator del “caso argentino” en un simposio internacional organizado por el Banco Mundial. “Allí me referí a nuestra experiencia ante 500 representantes de todo el mundo” –evoca quien fuera empresario textil hasta los `90, ombusman PyME diez años después- y vale agregar que su disertación mereció positivos comentarios de los visitantes. “La BCBA es la única Bolsa en el planeta que cotiza títulos del segmento” señaló Lerner, cuya praxis será en breve replicada fuera de nuestras fronteras.

El hombre de la bolsa

¿Cuáles son los instrumentos que hoy emplea la BCBA para cursar financiamiento a las PyMES que acuden a su recinto? Son de tres tipos: los fideicomisos financieros, con la marca colectiva de pequeños productores que se agrupan para lograr su cometido al menor costo y al máximo rendimiento; las Obligaciones Negociables, valores especialmente diseñados para empresas de buen porte e historial impecable; y cheques de pago diferido que la Bolsa acredita, cotidiana y anticipadamente, en sus dos versiones: por sistema patrocinado o avalados por una Sociedad de Garantías Reciprocas (SGR).

“El cheque es el que más se usa –destaca Lerner- y representa casi la mitad de las operaciones concretadas. Los fideicomisos –más de 90 desde que comenzó a funcionar el Departamento en 2002- alcanzan el 46% de los 1.000 millones de dólares ya otorgados, en tanto las Obligaciones Negociables (ON) explican el 4% restante”. La aceptación de todos estos instrumentos escreciente –agrega- así como el volumen de negocios extiende año a año su propio horizonte. De modo que “lo que en principio aparecía tímidamente como una alternativa de financiamiento frente a la caída bancaria, condujo a un éxito sin par; y de los tres mil millones de pesos logrados por casi 6.500 PyMES, las tres cuartas partes se colocaron en los últimos dos años y medio. Este año, por ejemplo, pese a las vicisitudes del campo, superaremos los 500 millones de dólares en colocaciones.

Glosario

Diferenciemos la acepción de cada término

• Obligación Negociable implica una “promesa de pago” del emisor al inversionista. Es un bono a renta fija y asegurada; una emisión de deuda que cotiza y se negocia en el mercado de valores, por la cual los inversores obtienen la renta pactada y la PyME puede recibir desde 200 mil hasta 15 millones de pesos a una tasa diferencial respecto al resto del sistema financiero.

Para ello, además de un régimen simplificado para presentar la documentación exigida, las empresas que facturan más del tope impuesto por la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional (SEPyME) cuentan con una norma aprobada por la Comisión Nacional de Valores que extiende ese régimen de ingresos hasta 30 millones de pesos/año para las firmas industriales.

• Cheques de pago diferido abundan día a día en la Bolsa (y su Banco de Valores) para acrecentar el capital de giro en forma genuina, con “plata fresca”, diciéndole adiós a los históricos abusos de las “cuevas”.

Con documentos propios de hasta 360 días (generalmente a 60 / 120 días), o aquellos que recibe de sus clientes, se liquidan en forma transparente a las 48 horas de recibidos mediando una mínima comisión una vez que su portador queda autorizado para operar de ese modo. Lo consigue mediante dos sistemas: en forma patrocinada, con la venia previa de la misma BCBA; o bien, avalado por una SGR autorizada a tal fin.

Es el régimen mayoritario que se reservan las PyMES para cambiar sus papeles: las sociedades de garantías recíprocas (con Garantizar SGR en punta y más del 60% del mercado) monetizan por esa vía los cheques de sus socios PyMES, a la vez que aseguran su repago en caso de incumplimiento. Para ello se averigua la salud de su flujo de caja a través de los últimos balances y se evita a quienes hayan “rebotado” cheques durante los últimos tres años. “Sucede que en todos los casos valoramos la historia crediticia del cliente –afirma Lerner- pero no bajo las estrictas normas Basilea como si fueran un mandamiento”. De esa manera la prestación satisface a cientos de pequeñas y medianas empresas cada día y el sistema funciona como un “relojito”, sin demoras ni contratiemposde ninguna naturaleza.

• Fideicomiso es sinónimo de fe, de confianza en los compromisos asumidos. Es una herramienta financiera mediante la cual las PyMES –en forma conjunta- pueden obtener cash separando determinados activos (reales o financieros) de su patrimonio, cediéndolos a un administrador para que sean transformados en activos financieros líquidos a través de su negociación en el mercado de capitales. Por caso, 15 productores de maní (de trigo o lo que sea) al término del ciclo entregan su producto a un exportador. Necesitan dinero para comprar semilla e insumos para sembrar y cosechar. Sólo tienen a su disposición sus campos, su esfuerzo y la orden de compra del exportador a 120 días. Pero les falta capital de trabajo para comenzar la campaña. Junto al seguro comprador y con Garantizar, que organiza este tipo de operaciones, acuden al mercado de capitales en procura del dinero que les hace falta. Se lanza entonces el fideicomiso anunciando un corte del 10% (o sea,que quienes contraen la deuda no están dispuestos a pagar más de 10 puntos de renta por la suma demandada) y el papel se subasta entre los inversores interesados. Uno inicia la rueda con 9 puntos y otro la baja a 8,5. Gana esta última propuesta yel corte queda establecido en 8.5, que a los 120 días pagará el exportador al recibir los granos, restando la porción con la que saldará el compromiso asumido con los inversores más las comisiones pertinentes. En caso de que no lo haga, es la SGR (el organizador) la que honrará la deuda. En blanco y negro, ese es el esquema que beneficia a todos: a los inversores, los productores y el exportador; a la SGR, a la Bolsa y su Banco de Valores, a los auditores. Jamás hubo problemas; en la Bolsa –enfatiza Lerner- la palabra vale oro y los hechos quedan a la vista.

Satisfacciones

“Tanto para las grandes empresas como para las PyMES intervinientes –acota el entrevistado- los fideicomisos financieros han demostrado su valía tras la profunda crisis que vivimos los argentinos. Su éxito reside en focalizar la capacidad de rendimiento del negocio y no en la historia de sus protagonistas.

El repago se garantiza con el flujo de fondos. Las PyMES emiten el fideicomiso en forma colectiva y así fue como en un momento tan difícil como el que padecimos, las economías regionales –y no solo ellas- pudieron salir airosas en manos de pequeños productores que, seleccionados por la SGR y junto al mercado de capitales, asocian susriesgos y sus beneficios”.

Del otro lado del mostrador, el gerente comercial del Banco de Valores, Norberto Mathys, fue quien repasó las vivencias: “Con la reformulación del modelo económico en 2002 surgieron nuevas oportunidades de negocios. Sobre todo entre aquellos sectores favorecidos por el tipo de cambio vía exportación –en particular el sector agropecuario, pero también la industria sustitutiva y el comercio vinculado al incremento del consumo interno- y así quedó plasmada la necesidad de financiarlos con capital de trabajo. Por entonces consideramos que el mejor instrumento eran los fideicomisos financieros, cuya instrumentación ofrecía el menor riesgo. Debíamos impulsarlo a través de un socio de la talla de Garantizar SGR y así surgió el primer Secupyme en diciembre de 2002. Fue una operación por 1.5 millones de dólares y resultó un suceso. El mecanismo luego se aceitó y en 2005 emitimos ocho series por 30 millones de dólares. Al año siguiente superamos la marca de los 24 meses anteriores. En cinco años hemos creado 27 series por 100 millones de dólares y todas han sido canceladas sin el menor problema. Un éxito total, con una magnífica sobre / demanda de los inversores que han querido suscribir ofertas por 170millones, lo que ratifica las virtudes del camino emprendido junto a la Bolsa y con Garantizar”.

Durante el último lustro se han realizado en la Bolsa más de 90 fideicomisos financieros por 460 millones de dólares, aunque de ellos –en materia de financiamiento PyME– la SGR tiene mucho que ver.

Alianzas virtuosas

Garantizar es la nave insignia de un sistema hoy compuesto por 24 Sociedades de Garantías Recíprocas –abiertas o cerradas; algunas de ellas con carácter sectorial,otras con jurisdicción regional– que expresa la valía de una política dedicada a afianzar (vía crédito) el sesgo productivista de los principales destinatarios de su acción: sus socios PyME: las empresas pequeñas y medianas de todo el país; sean ellas industriales, comerciales, agropecuarias o prestadoras de servicios.

Los números aportados por la entidad que las nuclea, la Cámara Argentina de Sociedades y Fondos de Garantía (CASFOG) son elocuentes: 3.566 socios partícipes y 407 socios protectores, 83.565 avales otorgados por 4.997 millones de pesos) y no nos detendremos en el conjunto. Sí en el funcionamiento general de las SGR, recordando que todas ellas están integradas por dos clases de socios. Los Socios Partícipes (PyMES que suscriben acciones) a los que se les destina los certificados de garantías (comerciales y financieras) con los que –entre sus principales aplicaciones- avalan préstamos bancarios o la obtención de fondos del mercado de capital (fideicomisos, ON, cheques); además de servir para comprar bienes de capital mediante operaciones de leasing o préstamos de inversión; o bien, contribuyendo a incorporar capital de trabajo para abastecer más crédito a sus proveedores y clientes.

En conjunción con tales fines, los Socios Protectores (inversores institucionales o privados) aportan lo suyo al Fondo de Riesgo General de cada SGR, obteniendo así beneficios rentables y determinadas ventajas impositivas en orden a una escala de desgravación del impuesto a las ganancias establecido por la ley de creación de SGRs. He ahí la mano benefactora del fisco, a la que se suman subsidios de tasas y demás incentivos supervisados por su autoridad de aplicación -la SEPyME- de acuerdo a las normativas específicasque dicta el Banco Central de la República Argentina.

Mediante ese fondeo que administra la Sociedad (y que en el caso de Garantizar, además de inversionistas privados incluye aportes de los principales bancos públicos, de diversos gobiernos provinciales y también del Banco Interamericano de Desarrollo) es posible potenciar la actividad PyME mediante el uso intensivo de los distintos instrumentos de financiamiento que ofrece. Al menos así queda demostrado en un reciente estudio que revela el efecto multiplicador generado por Garantizar entre sus casi tres mil socios PyME de todos los sectores productivos -Industria, 27%; Comercio, 19%; Servicios, 21%; y Agropecuario, 33%- destacándose por su creciente presencia “federal” en todo el país.

En efecto, los socios partícipes como empresas destinatarias de los certificados de garantías –sean de Palpalá, Córdoba o Pico Truncado- constituyen el rasgo distintivo de la Sociedad. No el único: un certificado de este tipo –que además cuenta con la más alta calificación del BCRA- debería constituir para los bancos el aval indiscutido de toda operación de crédito (si no lo paga el PyME, es la SGR quien lo cubre a las 48 horas con su Fondo de Riesgo) aunque todavía haya gerentes de sucursal que desentienden esa premisa. Garantizar, que acaba de cumplir su primera década de existencia y posee sucursales en casi todo el país, amén de su estrecho vínculo con el Banco de la Nación Argentina (su socio fundador y principal accionista) estableció valiosas alianzas estratégicas con otros bancos e instituciones y ya otorgó garantías que superan los 1.300 millones de pesos. De ellos, 478 millones corresponden al último ejercicio. .

Factor humano

No sólo falta información y lazos más sinérgicos entre empresarios y banqueros. Tras la crisis del 2001, la mayor proporción de inversión productiva quedó en manos de los emprendedores PyMES. Con un sistema bancario diezmado por la adversidad, el 87% de los empresarios nacionales optaron por recurrir a sus colchones. El crédito en la Argentina, que en su peor momento cayó por debajo de los 9 puntos del decaído PBI de entonces, no volvió a recuperar sus mejores galas. Pese a la atractiva oferta de la bancapública, a la recomposición extraordinaria de las empresas, al notable crecimiento de todos los parámetros econométricos, al ruedo virtuoso de la Bolsa, a las medidas de apoyo subsidiado del Estado, a las creativas respuestas de Garantizar y las de otras entidades que siguieron su rumbo, escasea el crédito necesario para crear más valor y bienestar. Ya reseñamos dos fuentes. Vamos a la tercera: Factoring. Un término que suele remitir a “factura conformada” aunque jamás debe confundirse una cosa con la otra. Lo explica el licenciado Alejandro Robba, vicepresidente de Nación Factoring, quien lo define como “un instrumento de financiamiento que las empresas pueden utilizar para atender necesidades de capital de corto plazo,agilizando su gestión de cobranza y recibiendo cobertura de riesgo crediticio”.

Dicho de otro modo y teniendo en cuenta el restringido acceso al crédito –que entre otras razones se explica por la falta de garantías suficientes para respaldar las operaciones- los empresarios PyMES se ven necesitados a recurrir a fuentes alternativas de financiamiento. En el circuito formal, el factoring es una de las más atractivas, dado que “facilita el financiamiento mediante la cesión de las cuentas por cobrar, obteniendo de ese modo el adelanto de fondos requerido para atender necesidades de capital a corto plazo”. De esa manera, es un servicio ideal para que una pequeña y mediana que vende a grandes empresas, que maneja un buen negocio y por ende administra una buena caja, agilice sus cobros para que tales ingresos sean más fluidos y se conviertan en capital de giro.

Para ello, una vez que se la califica como cliente -para lo cual se analiza sus ventas y a las GE que pagarán sus facturas- ese flujo opera como una cuenta corriente a favor de la PyME proveedora. Verbigracia, un papel a 60 / 120 días descontado a las 48 horas de recibido, se constituye en un valioso capital de trabajo que se va renovando sin cesar.

En el mundo de los negocios, el factoring ha experimentado un crecimiento sustantivo durante los últimos años hasta alcanzar un volumen global que supera el billón y medio de dólares. En la Argentina, como en buena parte de América, no sucede lo mismo. En el ámbito local, con un registro máximo en el 2000 (2.833 millones de pesos) cayó a umbrales marginales dos años después y recién en el último bienio está recuperando su vigor.

Nación Factoring es la compañía más importante en este rubro, llegando a fondear algo más de 120 millones, lo que le permite multiplicar por cuatro su giro anual en atención a sus cien clientes actuales. Robba va por más y junto a otras empresas vinculadas a la institución madre –el Banco de la Nación Argentina- se apresta a dar undoble salto, en calidad y cantidad de cartera.

Ocurre que “el 80% de las empresas a las que atendemos –explica el vicepresidente de NF- son proveedoras de obras del Estado. Está bien, pero ya tomamos medidas para acrecentar la participación de empresas dedicadas a la actividad privada”. Está en camino de lograr sus objetivos dándole mayor énfasis a las acciones de difusión y marquetineo. Teniendo un magnífico instrumento entre sus manos, Robba y sus 20 colaboradores hacen lo que debe hacer una empresa eficiente al servicio de las PyMES: cobrarle a “las grandes” para alimentar el circuito productivo y las ansias sin demoras de “las chicas”. Con una salvedad: no le quitan nada a nadie sino que aportan mayor valor a todo. Las PyMES cedenla factura a NF mediando un aforo del 15% y de inmediato le informan a la GE: “páguenle a los 120 días”. Mientras tanto, NF adelanta el importe a la PyME; y a los 120 días, una vez que la GE abona la factura, devuelve a su cliente el aforo concedido. Sencillo, pero, nada es gratuito. Toda operación –y en este caso hablamos de factoring doméstico- conlleva un interés estipulado, que por supuesto es mucho menor al costo de una bancaria cuenta corriente.

En otro plano –el del factoring Internacional- NF opera en forma similar, aunque integrando una vasta red mundial de compañías dedicadas a la misma actividad: la Factors Chain Internacional (FCI). Ello significa que el exportador presenta su información a Nación Factoring, que se encargade realizar el estudio crediticio y en consecuencia aprobará –o no- la línea de crédito. Se firma entonces el Contrato de Factoring de Exportación. Al momento de la operación, el exportador debe presentar la factura correspondiente junto a los documentos de Transporte, Cumplido de Embarque y demás documentación.

Una vez verificadas las acciones, NF adelantará fondos al exportador, reservando un aforo para cubrir eventuales diferencias de cobranza. Una vez recibida la cobranza, devolverá el aforo al exportador y plín, caja; ganan todos.√

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