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Miércoles 13 de Noviembre, 2019
Procesos de integración

América Latina y el Caribe: Nuevos retos para la región

“El quiebre del ciclo expansivo mundial afectará negativamente a la región. Desde mediados de 2008, una serie de impactos se han dejado sentir en las economías latinoamericanas y caribeñas y disminuirán su ritmo de crecimiento y su balanza comercial, sobre todo en el próximo año”. Así lo señala un documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe que identifica como factores negativos a: la caída en los precios de los productos básicos durante el tercer trimestre de 2008 y el descenso en la demanda por productos latinoamericanos, principalmente en los Estados Unidos y en menor medida en Japón y la Unión Europea.

Según el informe “Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe. Edición 2007: Tendencias 2008”, el escenario mundial obliga a la región a enfrentar retos inmediatos y de largo plazo. En el corto plazo, y como consecuencia de la turbulencia financiera y económica internacional, los gobiernos tendrán menor acceso a financiamiento externo, tasas de interés más altas, bolsas locales golpeadas y la reorientación de capitales hacia destinos y activos más seguros, así como menores envíos de remesas y caída en los niveles de inversión extranjera directa, lo que afectará las líneas de crédito para las exportaciones y los planes de inversión, limitando el crecimiento.

Por otra parte, y para evitar el contagio de las economías industrializadas, el informe sostiene que los gobiernos deberían asegurar la liquidez del sistema financiero, y reforzar la vigilancia de la fortaleza de los bancos e instituciones más vinculadas al financiamiento internacional y a operaciones riesgosas.

En otro orden, el documento alerta sobre la posibilidad de que “nuevas formas de proteccionismo puedan activarse como consecuencia de la inminente desaceleración de la economía mundial en los próximos dos años. Además, aumentan las incertidumbres que dificultan los avances en las negociaciones comerciales multilaterales, como la Ronda Doha, lo que implicaría un menor respaldo al sistema en momentos que se requieren sólidas señales de estabilidad de sus reglas”.

Por ello, la CEPAL considera que “es imperativo prestar atención a las nuevas tendencias que predominan en el comercio internacional y que podrían ejercer presiones adicionales sobre la competitividad de los países de América Latina y el Caribe, transformándose en barreras innecesarias al comercio”. Entre otras, destaca a: los avances en las tecnologías de información y comunicación (TICs); en telecomunicaciones y transportes, que han alterado la frontera entre bienes transables y no transables y entre manufacturas y servicios; los problemas ambientales -en especial el cambio climático- y las políticas necesarias para considerarlos, que podrían tener un impacto negativo en el comercio intra regional; los temas de seguridad y comercio que emergieron con fuerza a partir de los atentados del 11 de septiembre del 2001, y significaron la aparición de nuevas exigencias en ese ámbito que deben cumplir los agentes que intervienen en la cadena de comercio, con un importante incremento de los costos de transacción; la evolución y naturaleza jurídica de las normas privadas de calidad, que si bien son de aplicación voluntaria, igual pueden afectar las condiciones de competitividad de los países (por ejemplo, las Buenas Prácticas Agrícolas, las certificaciones de inocuidad, las normas ISO y las certificaciones de calidad), y el debate acerca del comercio y las normas laborales y su relación con los acuerdos comerciales.

El informe del organismo regional subraya que estos temas formarán parte de la agenda internacional en los próximos años, “lo que abre un espacio para la concertación de posiciones de los países de la región de manera de influir en el debate, procurando representar su realidad”.√


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