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PYMES

Balance y recomendaciones

Del 2002 al 2005 las exportaciones avanzaron en forma sostenida, acumulando un crecimiento del 56% que equivale a una tasa anual promedio del 15,3%. Si en el 2003 fueron los productos primarios los motores del crecimiento, en años sucesivos la recuperación de la producción industrial generó una mayor oferta.

Presentado en un Taller sobre exportaciones de PyMES argentinas, el trabajo forma parte de un conjunto de documentos, ejecutados en el marco de un proyecto de la CEPAL cuya finalidad es contribuir a la formulación de estrategias nacionales para el fortalecimiento de las capacidades comerciales.

La investigación fue financiada por la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (ACDI); en ella trabajaron los licenciados Gloria Pérez Constanzó, Federico Sarudiansky y Facundo Dávila con la coordinación de Eugenia Crespo Armengol y Francisco Gatto. Esta nota pasa revista a los cuatro capítulos del trabajo y complementa el reportaje al último de los nombrados, publicado en nuestra edición anterior.

El estudio remite a los últimos cinco años, contemplando dos etapas diferenciadas por la crisis (2000-2002 / 2003-2005) y evaluando como prioritario el fomento de la actividad exportadora de las PyMES argentinas.

La investigación presenta cuatro secciones:

• La primera, rica en gráficos y cuadros estadísticos, expone las características de los diferentes exportadores según su tamaño y estabilidad en el negocio a lo largo de los años.

• La segunda analiza a las PyMES en particular: sus tendencias, por sector y por destinos, hasta establecer un modelo estilizado, conformado por indicadores de comportamiento que evalúan el desempeño de las firmas.

• La tercera profundiza el análisis del desempeño exportador de diferentes regiones, ejemplificando lo sucedido en cuatro jurisdicciones: General Pueyrredón y San Martín (Buenos Aires); Castellanos (Santa Fe) y Gran Mendoza.

• La cuarta, cual corolario de las anteriores, resume las opiniones sobre los instrumentos dedicados al desarrollo exportador PyME de profesionales, empresarios vinculados con el comercio exterior. Negocios. Del 2002 al 2005 las exportaciones avanzaron en forma sostenida, acumulando un crecimiento del 56% que equivale a una tasa anual promedio del 15,3%. Si en el 2003 fueron los productos primarios los motores del crecimiento, en años sucesivos la recuperación de la producción industrial generó una mayor oferta. Así pues, el impulso de las exportaciones del 2004 fue dado por los productos manufacturados, que variaron por encima del promedio general. Tal actividad continuó en el 2005 y a fines de ese año se logró el récord de catorce trimestres consecutivos de crecimiento. De esa forma, la favorable coyuntura llega también a las exportaciones, que logran en el 2005 el valor más alto de la serie, alcanzando el récord de 40 mil millones de dólares; con un crecimiento del 16%, respecto al año anterior, destacándose las manufacturas de origen industrial con un incremento del 25%. “A pesar del dinamismo demostrado en estos últimos años, el perfil exportador en cuanto a la canasta de productos exportados no es muy diferente al existente a principios de la década. Las materias primas, los combustibles y las manufacturas básicas conforman el 60% del total de las ventas externas, sin observarse cambios sustantivos en la composición hacia productos de mayor valor agregado y complejidad tecnológica”.

Además, respecto a los destinos de las exportaciones, se observa “un retroceso de algunos destinos tradicionales como el Mercosur, y el estancamiento del NAFTA y la Unión Europea (UE)”. También se registra el avance de Chile y otros países andinos como Ecuador, Colombia y Venezuela, y una mayor participación de Sudáfrica, China, India y Rusia, entre otros destinos.

Exportadores. En el lustro analizado (2000 / 2005) incursionaron en el negocio exportador 29.134 firmas. La mayoría no logró sostener sus ventas en el exterior. Actualmente se registran cerca de 15 mil empresas, casi 4 mil más que en el 2000. No obstante, a efectos de diferenciarlas, el estudio consideró tres categorías: Grandes exportadores (más de 7,5 mil millones/año) representado por menos de un millar de firmas que concentran casi el 90% del total de ventas al mercado externo. Micro exportadores (menos de 50 mil dólares al año) que es un grupo muy numeroso aunque responde por menos del 0,5% del total de las exportaciones. Y PyMES exportadoras –en el que se detiene la investigación- que reúne a casi 6.000 firmas, “muchas de las cuales se han incorporado al mercado exportador a partir de la salida de la convertibilidad, aprovechando las favorables condiciones cambiarias y económicas que se presentaron en el país luego de ese momento”.

Las PyMES exportadoras se definen por el volumen anual de sus ventas externas (entre 50 mil y 7,5 millones de dólares) y por su facturación (mercado interno + externo) que no supera los 15 millones de dólares.

Características. Las PyME, cuyas principales exportaciones corresponden a los sectores de la alimentación, la metalmecánica y los químicos, exportan en promedio sólo 690 mil dólares al año. Otra característica es su movilidad: en el último año, por ejemplo, el número de PyMES exportadores creció en 664 firmas como resultado de las 1.910 que se incorporaron y las 1.246 que salieron del negocio. Respecto de los productos exportados por los diferentes grupos de empresas, se observa que, en conjunto, “el país vende al exterior bienes primarios y manufacturas en una proporción de alrededor de 30 y 70 por ciento, con una tendencia a ampliarse esta brecha, disminuyendo el peso de los productos primarios”.

En este sentido, “resulta interesante remarcar que cuanto menor es el tamaño del exportador, mayor es la proporción de manufacturas que no son básicas”. Es por eso que las PyME, que muestran en sus exportaciones una combinación de 17% de primarios y 83% de manufacturas (6% básicas y 77% diferenciadas) “generan proporcionalmente una mayor cantidad de empleo y de valor agregado que las grandes”.

Tendencias. El abandono del régimen de convertibilidad y el establecimiento de nuevas condiciones cambiarias generó un incremento de la competitividad de las PyMES, que comenzó a materializarse hacia el año 2003, cuando las empresas empezaron a contar con los elementos micro y macroeconómicos que les permitieron explotar esa ventaja original. “El notable incremento, tanto del número de firmas (34,6% entre 2002 / 05 desde 4500 firmas en 2002) como de los montos exportados (50% en 2002/05), es una muestra cabal de ello” aun dentro de un contexto en el cual la opinión generalizada sostiene que, de no haber enfrentado serias dificultades de financiamiento, las PyME podrían haber crecido aún más.

Tamaño. El incremento de las exportaciones para las firmas pequeñas en 2002 / 05 fue del 31%, mientras que para las medianas fue del 55%. Asimismo, la mala performance del período 2000 / 02, que redujo el padrón de empresas medianas en un 9%, no consiguió mellar la aparición de firmas pequeñas que, pese a hacerlo a un ritmo lento presentaron una variación positiva, señalando un crecimiento pos-devaluación superior al 4% y alcanzando montos promedio de 255 mil dólares por empresa.

Por otra parte, vale agregar que las firmas estables constituyen el 55% del padrón de las PyMES y realizan más del 70% de sus exportaciones. Es más: mientras las empresas nuevas venden en promedio 480 mil dólares, las estables alcanzan los 900 mil por firma y año.

Permanencia. Tomando promedios simples de la cantidad de años que exportó cada firma, las PyMES que componen el padrón de exportadores de 2005 presentan una permanencia promedio de 4,3 años. “Cuando profundizamos el análisis al interior del estrato encontramos una mayor permanencia promedio en el caso de las empresas medianas (5 años) que en el caso de las pequeñas (4,1 año)”.

Sectores. Con un volumen de exportaciones por 2.911 millones en 2000 y 4.170 millones cinco años después, las principales exportaciones PyME se concentran en algunos sectores de la alimentación; especialmente frutas, hortalizas y derivados, y ganado, carnes y pesca. Asimismo, tienen fuerte presencia en productos de la metalmecánica y en el sector de la maquinaria y equipo, en donde la participación de la PyME supera holgadamente a la de las firmas de mayor tamaño. Le siguen el sector químico (destacándose la exportación de medicamentos) y con montos más reducidos, los productos de caucho y plástico, textiles, y también el rubro otros alimentos, que incluye fundamentalmente vinos.

Destinos. El principal destino de las exportaciones PyME argentinas es el Mercosur. Sin embargo, de representar casi un 40% del total al inicio del período (2000) esta participación se redujo hasta un 26% en 2003. Por su parte, las exportaciones al resto de ALADI aumentaron sostenidamente (del 14% en 2000 al 20% en 2005) mientras que los dos restantes destinos más significativos son el NAFTA y la Unión Europea. En el primer caso, es los Estados Unidos el destino de tres cuartas partes del total de las exportaciones a ese grupo, aunque México pasó de representar un 14% a un 21% entre 2000 y 2005. En el caso de la UE25, los principales destinos son España (30%), Italia (17%), Alemania (14%) y Países Bajos (13%).

Cabe acotar que las PyMES “nuevas” mostraron una extraordinaria tendencia de crecimiento hacia todos los destinos, tanto tradicionales como no tradicionales. “Si bien algunos destinos tradicionales (UE25) muestran tasas inferiores al promedio, esta no es la regla porque destinos tan tradicionales como NAFTA y Resto de ALADI muestran tendencias muy altas, incluso más que otros destinos no tradicionales como Medio Oriente y Asia Pacífico”.

Geografías. Nuestras exportaciones se caracterizan por un alto grado de concentración provincial. Las de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe concentraban a comienzos de la década el 68% del valor exportado total de la Argentina, elevándose dicho porcentaje a más de 72% si se incluye a Mendoza. En el año 2005 las tres primeras alcanzaban casi el 69% del total, porcentaje que asciende a 90% si se incluyen las zonas petroleras y mineras (Catamarca, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Mendoza y Tierra del Fuego). Las restantes 15 provincias aportan el 10% del total exportado.

Asimismo, “en un entorno de crecimiento promedio del 50% de las exportaciones en el año 2005 respecto al período 2000 / 02, un grupo importante de provincias registra un desempeño superior a la media, destacándose Catamarca (111%), Córdoba (79%) , Mendoza (93%) y Entre Ríos (74%)”.

Diferencias. La disparidad de lo que representa, en términos económicos, el comercio exterior en cada una de las provincias es evidente: 50% del Producto Bruto Geográfico en Catamarca y Chubut pero menos del 10% en Corrientes, Formosa, Jujuy, Misiones y San Juan. Según otro indicador, por sobre los 1.500 dólares per cápita que exportan provincias como Catamarca, Chubut, Neuquén, Santa Fe, Santa Cruz y Tierra del Fuego, no alcanzan los 400 dólares per cápita Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán.

De otro modo, visto desde la perspectiva de los sectores, la participación de las provincias en las exportaciones de los principales bloques sectoriales es muy desigual: Tres provincias (Buenos Aires, Córdoba y Santa Fé) concentran más del 90% de las ventas totales de aceites, cereales y sus productos, que representan casi el 30% de lo exportado por el país. Las exportaciones del bloque metalmecánico se originan en más del 85% en dos provincias: Buenos Aires y Santa Fé, a las que se podría incorporar Córdoba con una participación bastante menor. Catamarca explica más del 85% de las exportaciones mineras de Argentina. El 95% de las exportaciones de hidrocarburos provienen de seis provincias: Buenos Aires, Chubut, Neuquén, Tierra del Fuego, Santa Cruz y Mendoza. Estas “disparidades interprovinciales de inserción externa quedan claramente reflejadas no solo en la importancia relativa del monto de su comercio exterior, sino también en el perfil de su estructura empresarial y en los destinos de dichas exportaciones”.

Visiones. Tras una serie de entrevistas con destacados representantes de entidades y organismos involucrados en el comercio exterior, “hubo coincidencia en que dada la entrada al mercado mundial de alimentos de grandes importadores, las exportaciones argentinas tienen un horizonte algo más estable que en el pasado”.

También, hay consenso respecto a que en la Argentina hace falta una visión estratégica para mejorar el perfil exportador y también, en que esto no va a darse espontáneamente. Por otra parte, “la mayoría de los entrevistados afirma que deben implementarse cambios en la especialización de la producción con el objeto de desarrollar procesos de innovación y encadenamiento que tienda a una mayor diversificación”.

Entre otros muchos puntos abordados, en el tema de la financiación bancaria no hubo acuerdo: para algunos no es limitante de las exportaciones mientras que para otros, la falta de financiamiento para capital de trabajo e inversiones limita la capacidad exportadora. Ambas opiniones se resumen en una tercera: si bien en la Argentina existen fuentes de financiamiento para PyMES, estas empresas tienen problemas para conocerlas y adaptarse a sus requerimientos.

Además de estas condiciones, se señala la necesidad de implementar políticas horizontales que son las que se aplican a todos por igual (calidad de educación, la reducción de brechas de calidades, financieras y tecnológicas) y que benefician a las empresas del segmento en particular, ya que son las que tienen mayores dificultades para mejorar la productividad. En otro plano, respecto a las experiencias asociativas, hubo un abanico de opiniones no coincidentes. En síntesis, “sobre las políticas destinadas a lograr el desarrollo exportador a través de experiencias asociativas, se observa que siempre que sea una empresa o fundación el organismo encargado de fomentar la asociación, ésta tiene éxito. En parte puede deberse a que, en general, se trabaja con firmas que ya tienen experiencia exportadora y lo que se hace es apoyarlos para que puedan incrementar o diversificar mercados”.

Estrategia. Por último, de las opiniones recabadas es importante recalcar que la mayoría de los entrevistados hizo referencia a la necesidad de que se definan los lineamientos de una estrategia exportadora. De manera más o menos explícita, le asignaron a la política pública un rol importante dentro de dicha estrategia y que no se limite a la implementación de medidas aisladas sino que sea integradora. También hay amplia coincidencia en la necesidad de que la PyMES cuenten con una Agencia de Apoyo que agrupe los diferentes instrumentos y programas para la exportación.

Punto y seguido. La investigación fue sucesivamente presentada en diversos ámbitos: en el Ministerio de Economía, durante un Taller dedicado a proyectar políticas pro exportadoras PyME; en el ya tradicional seminario que anualmente organiza la Cámara de Exportadores de la República Argentina para celebrar su Día; en otros foros profesionales. De todos ellos salió fortalecido con comentarios que adicionan valor a las opiniones vertidas.

Ahora, es menester implementar sus recomendaciones finales. Entre ellas, dos aspectos que –según el trabajo- merecerían ser tratados de manera especial: el sectorial y el regional. “En efecto la integración sectorial y regional del negocio de exportación es una preocupación que manifestó la mayoría de las entidades y que también es tratada por la literatura moderna. La idea central es aprovechar las ventajas competitivas, naturales y adquiridas, para exportar productos enriquecidos. En este aspecto existen varias experiencias privadas y, además, el Estado e instituciones mixtas y privadas tienen programas específicos. No obstante, lo que aquí se propone es diferente. Se trata de diseñar políticas en función de un esquema productivo y regional exportador, que evalúe qué conviene ofrecer al mundo, qué recursos no son suficientes o no están disponibles, cuáles son las transformaciones productivas que se deben llevar a cabo, y cuál es el saldo que se espera dejen los potenciales negocios”.

Hasta el presente y por definición –finaliza el estudio- durante más de una década, “el análisis de políticas comerciales era intersectorial habiéndose abandonado la modalidad de los eslabonamientos, cluster o complejos productivos. Lo cierto es que destinar los esfuerzos de las políticas públicas a una sola etapa de transformación no alcanza para movilizar a los factores productivos que el país necesita. Por lo tanto, se impone la política de promoción sectorial / regional –integral- que independice a la economía, en la medida de lo posible, de los vaivenes en los precios internacionales de los commodities y nos brinde la posibilidad de generar las divisas necesarias para importar aquello que no podemos o no nos conviene producir”.


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