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Energía

Biocombustibles: un mercado con futuro

Si bien en la actualidad representan el 1% del consume global, su crecimiento es más rápido que el de cualquier otra fuente de energía y desempeñan un papel importante como fuente complementaria de los combustibles fósiles. Su próximo desarrollo es impulsado por las presiones económicas a nivel global, la aplicación de tecnologías de segunda generación y el cambio climático.

ImagenProducción en rápido crecimiento.
Un estudio reciente de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo –UNCTAD – recoge los resultados de la Conferencia Mundial de Biomercados realizada en San Pablo, Brasil en la que se debatió la regulación de la producción, la comercialización y las perspectivas futuras del desarrollo del mercado concluyendo que los biocombustibles contribuyen a mejorar el acceso a fuentes renovables de energía sostenible y optimizan los medios de subsistencia de las personas en los países en desarrollo.

El informe es una actualización de un reporte similar producido por la UNCTAD en 2006 cuando el bioetanol y el biodiesel ya se habían establecido como productos comercializados diariamente en todos los continentes gracias a su uso en el sector del transporte, especialmente en vehículos de carretera. Sin embargo, el surgimiento de mercados alternativos para los biocombustibles líquidos, que ahora se utilizan en la aviación comercial, la generación de electricidad e incluso en el transporte marítimo, le ha dado al sector un nuevo impulso.

El crecimiento del sector conlleva la necesidad de poner en práctica políticas entre las que se incluyen la creación de marcos regulatorios adaptados a las dotaciones de recursos nacionales que busquen equilibrar el uso de la producción agrícola como fuente de alimentos y de energía y de hacerlo aumentando la productividad agrícola, los ingresos rurales y las habilidades de los trabajadores. El desarrollo de biocombustibles de segunda generación competitivos, que están hechos de cultivos leñosos, residuos agrícolas o de residuos (a diferencia de los azúcares y aceites vegetales encontrados en cultivos herbáceos), plantearán una serie de retos para su desarrollo.

Una recomendación clave, dicen desde UNCTAD, es intentar elaborar estrategias internacionales que eviten la aparición de una brecha tecnológica entre tierra intensiva- primera generación y biocombustibles de segunda generación intensivas en capital. El estudio explica que los países en desarrollo también necesitarán asegurar que el costo de la certificación de sostenibilidad se extienda a lo largo de toda la cadena de manera de proteger a los pequeños agricultores de las cargas de los costos de promoción y los procesos de producción y tecnologías de mayor sofisticación. Para ello es importante crear entornos de negocios previsibles que prioricen la investigación y la implementación de tecnologías avanzadas que permitan convertir biomasa no comestible en productos de bioenergía y llevar adelante ésta práctica en cooperación con otros países para reducir costos y facilitar el comercio que les permita participar en los principales mercados.

Brasil no sólo encabeza el grupo de países productores de bioetanol (entre 2006 y 2012 el aumento de la producción fue de un 33%) sino que es el mayor usuario de éste tipo de combustibles en el transporte. El continente africano con una producción de 125 millones de litros, representa el 0,59% de la producción brasileña en el año.

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