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Ciencia & tecnología

Brecha digital y género

Barreras económicas al acceso a nuevas tecnologías, educación y habilidades, así como prejuicios socio-culturales arraigados, certifican una brecha de género que obstaculiza la participación de las mujeres en la economía digital. Según un nuevo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la brecha de género en los emprendimientos de este tipo es llamativa y persistente. Es dos veces más probable que sean hombres los que encaren trabajos independientes y tres veces más probable que tengan un negocio propio con empleados que sea una mujer la que emprenda estas actividades. En consecuencia, no es sorprendente que el 90% de las nuevas empresas innovadoras que buscan inversiones de VC (venture capital o capital de riesgo), hayan sido fundadas por hombres. Aunque el cambio es posible (y necesario).

ImagenAngostar y cerrar la brecha digital de género es una herramienta potente de cambio social
Mientras que las economías del G-20 han tomado acciones importantes para reducir las brechas de género en general, debe hacerse un esfuerzo sostenido para aumentar la participación de las mujeres y las niñas en la economía digital. Basado en el análisis de un conjunto de datos que reúne a la innovación medida por la cantidad de patentes obtenidas, capital de riesgo invertido, empresas fundadas y colaboradores contratados, el informe advierte que las mujeres - que también se enfrentan a la discriminación, los estereotipos negativos o prejuicios sociales y culturales- tienen menos acceso que los hombres a tecnologías clave y sus servicios, a la vez que son menos propensas a buscar oportunidades educativas en tecnologías de la información, limitando sus opciones a una carrera en las TIC. "Las mujeres no se están beneficiando de la transformación digital tanto como podría ser," dijo el jefe de personal de la OCDE y del G20 Sherpa Gabriela Ramos, al presentar el informe en Chatham House en Londres. "La significativa brecha de género en el acceso, uso, propiedad y diseño de las tecnologías digitales está frenando a las mujeres en todas partes. La acción para cerrar la brecha requiere proporcionar los conocimientos adecuados, alentando a las mujeres en el emprendimiento y la innovación y proporcionar las condiciones adecuadas para que puedan participar plenamente en el mercado del trabajo".

El informe señala que la brecha global de género en el uso de Internet (calculado por la UIT como la diferencia entre las tasas de penetración de Internet para los hombres y mujeres en relación a la tasa para los hombres) ha aumentado del 11% en el 2013 a 11.6% en 2017. En Asia meridional y África estas proporciones están en 70% y 34%, respectivamente. Mientras que la brecha de género digital global en el uso de Internet se mantuvo casi sin cambios entre 2013 y 2017- aproximadamente 11%- la brecha entre países desarrollados y en vías de desarrollo aumentó, impulsada por un crecimento en la brecha de uso de Internet de 3 puntos porcentuales en países menos adelantados (PMA) y 4% en África.

La probabilidad de que una mujer tenga un smartphone es un 26% inferior a la de un hombre y en todo el mundo hay 327 millones de mujeres menos que hombres, que posean un smartphone a Internet móvil.

Sólo el 10% de nuevas empresas innovadoras que buscan inversiones de capital de riesgo fueron fundadas por mujeres. A los 15 años, sólo el 0,5% de las niñas en países de la OCDE quieren convertirse en profesionales de las TIC, en comparación con el 5% de los niños. A esa edad la brecha de género en términos de competencias para el área digital no es clara porque las chicas superan a los varones por su capacidad de resolver problemas de colaboración, una cualidad cada vez más valorado por los empleadores. Pero luego las diferencias se profundizan y los hombres vuelven a tomar la delantera. A pesar de que más mujeres que hombres completaron su educación terciaria en el año 2015, sólo el 24% de graduados en ingeniería y el 25% en las TIC fueron mujeres.

Equipos integrados sólo por mujeres representaron un exiguo 6% en un popular lenguaje de programación de código abierto para análisis de datos, mientras el 77% fueron equipos íntegramente masculinos. La participación de las mujeres en actividades inventivas está aumentando, pero en las economías del G-20 sólo el 10% de las patentes son atribuidas a mujeres y de mantenerse el ritmo de crecimiento actual, las mujeres alcanzarán a los hombres sólo en el 2080.

Los expertos de la OCDE, que realizaron este estudio a pedido del gobierno de Australia, señalan que aunque el camino es cuesta arriba en todo el mundo, la transformación digital es una herramienta poderosa y ofrece nuevas vías para el empoderamiento económico de las mujeres y contribuir a una mayor igualdad de género.

La raíz de la exclusión digital de género debe buscarse en la asequibilidad, la falta de educación, competencias y alfabetización tecnológica y normas socio-culturales sesgadas. Razón por la que se deben apuntalar políticas a mediano y largo plazo que hagan más seguro y más económico el acceso a las herramientas digitales.

La escolaridad obligatoria es crucial para asegurar que los individuos obtengan las habilidades básicas y competencias necesarias para la plena participación en los mercados de trabajo y en la sociedad, así que hay que aprovechar esta oportunidad para fomentar una mayor igualdad de género en el mercado laboral, impulsar el crecimiento económico y construir un mundo digital más inclusivo. Internet, plataformas digitales, teléfonos móviles y servicios financieros digitales ofrecen oportunidades para todos y pueden ayudar a ganar ingresos adicionales, aumentar las oportunidades de empleo y facilitar el acceso al conocimiento e información general. Este hecho beneficia, potencialmente, a las mujeres y sus familias, mejorando las vidas y el bienestar de las personas y de la sociedad en su conjunto.

Las mujeres tienen mucho que ganar si se impulsa el uso de herramientas digitales. Y, entendida desde el lado positivo, la brecha digital de género también significa que existe un margen importante para que las mujeres agreguen valor a su trabajo mediante el uso de herramientas digitales.

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