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Ciencia & tecnología

Burocracia Vs. Resultados

El año cierra con una buena noticia: el CONICET ha alcanzado el récord histórico de becarios de doctorado. Es una noticia importante, tanto por lo que se logró, como por lo que se evita.

ImagenMario Albornoz - Experto internacional en política de CyT
Escribe Mario Albornoz - Experto internacional en política de CyT

Se logró mantener activa una política adoptada hace algunos años, tomar una decisión estratégica en un tema tan crucial como la formación de científicos, tecnólogos y profesionales altamente capacitados y dinamizar a las universidades para acentuar la formación de doctores, viejo déficit del sistema argentino de educación superior. Se logró evitar, además, que continuara el éxodo masivo de jóvenes graduados, que caracterizó el pico de la última crisis económica.

Sin embargo, estamos lejos de lograr que la ciencia y la tecnología sean en la Argentina un instrumento potente para impulsar el desarrollo, como trata de hacerlo Brasil con resultados que nos sobrepasan en todo sentido.

La celebrada creación del Ministerio, en realidad, multiplicó la burocracia, sin nuevos resultados. En cambio, separó en dos ámbitos ministeriales la política científica y la política universitaria. Los recursos económicos no han aumentado sustancialmente y provienen mayoritariamente de préstamos de instituciones financieras internacionales. La visión de la política científica es casuística (se destacan logros de determinados grupos) pero se carece de una visión global de las relaciones de la ciencia y la tecnología con las demandas sociales y con el desarrollo del país. Por cierto, no todo es responsabilidad del gobierno: los empresarios continúan invirtiendo muy poco en ciencia y tecnología. Revertir esto es difícil y requiere ciertas condiciones ambientales. En este país compramos la idea de que la innovación es una derivada del conocimiento científico y por eso un día se le colgó la “innovación productiva” a la gestión de la investigación. Schumpeter contradecía a quienes identifican el proceso de innovación industrial con el desarrollo de nuevos conocimientos. Esta posición es característica de los científicos que puestos a imaginar la innovación: pierden el rumbo de las causas y los efectos. Una visión holística de la innovación y la competitividad demanda la existencia de órganos de gobierno adecuados para la coordinación e integración de políticas. Chile lo entendió así, al crear el Consejo Nacional para la Innovación y la Competitividad, como órgano directamente vinculado con la Presidencia del país. Esta función estratégica no la puede desempeñar un Ministerio a cargo de un científico. Refleja una visión muy estrecha de los procesos sociales, políticos y económicos.

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