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Temas en debate

CEFID-AR: Esa costumbre de pensar

Durante tres jornadas intensas, un extendido grupo de economistas se propuso debatir qué enseñanzas pueden extraerse de la crítica experiencia de América Latina y abordar los problemas que plantea el financiamiento del crecimiento. Pero el cauce de la discusión se desbordó y derivó en una riquísima discusión sobre los ríspidos caminos del desarrollo.

La invitación movía a que quien la recibiera se trasladara al Salón de Actos del Banco Nación para escuchar a un grupo de pensadores que pocas veces coinciden en un mismo ámbito. Los locales Bernardo Kosacoff, Juan Carlos Neffa, Aldo Ferrer, Jorge Gaggero, José María Fanelli, Mauro Alem, Rubén Lo Vuolo, Guillermo Wierzba, Daniel Heyman y, entre otros, Matías Kulfas compartieron el estrado con el padre de la teoría de la regulación Robert Boyer, el uruguayo Alberto Couriel, los brasileños Luiz Carlos Bresser Pereira y Joao Carlos Ferraz y, entre muchos mas, el ecuatoriano Pedro Páez. El cupo femenino fue tan reducido como selecto: Mercedes Marcó del Pont, presidenta de la institución anfitriona e Isabelle Laudier del Institut CDC pour la Recherche de Francia, otra de las entidades patrocinantes del coloquio.

Mezcla de profundos estudios y, en algunos casos, de indisimuladas pasiones, un nutrido grupo de analistas económicos buscó alternancia frente al micrófono para exhibir los resultados de sus investigaciones y, a veces, (¡cómo evitarlo!) de sus creencias. ..

Intentar un resumen de las ponencias es dificultoso porque fueron muchísimas y variadas, pero es posible aventurar que se lograron consensos sobre los temas mas acuciantes que enfrenta la región: la necesidad de un plan de desarrollo sustentable que contemple las peculiaridades de cada uno de los países que la integran con el objetivo mayor de corregir los escandalosos índices Gini que exhiben todos nuestros países.

El escenario de fondo es la grave crisis financiera internacional que, según Robert Boyer y a pesar del optimismo que trata de inyectar Wall St, está más lejos de una solución duradera que de un nuevo brote.

En el encuentro se abordó la correspondencia norte-sur desde todos los ángulos imaginables y se llegó siempre a la misma conclusión: esta es una relación permanentemente asimétrica en la que los paises centrales insisten en la liberación económica de los que intentan y no logran desarrollarse, mientras practican un creciente proteccionismo de los sectores que, por distintos motivos, eligen privilegiar (verbigracia el agro).

Los desfasases N-S, como se sabe, no son solo comerciales, sino también financieros. Durante la última crisis, por ejemplo, el sur ampliado transfirió al norte una cifra superior a los 660.000 millones de dólares.

“Los países centrales tienen una ingeniería financiera muy aceitada y esto nos hace temblar”, se dijo en portuñol.

El rol central del estado para desplegar políticas de desarrollo, como etapa superado del crecimiento, fue otra de las ideas-fuerza repetida en la mayor parte de las ponencias. Ni el sector privado es siempre virtuoso ni el Estado es un cúmulo de vicios fue señalado, mientras se aceptaba que nuestros estados, en general, carecen del equipamiento.humano y tecnológico que se necesita para enfrentar los enormes desafíos del siglo 21.

Las relaciones entre capital y trabajo fueron tratadas recordando que Dinamarca superó la mayor parte de esos conflictos cuando los obreros reconocieron el derecho de los capitalistas a ganar dinero y, como contraparte, las patronales aceptaron la necesidad de pagar salarios decentes como una forma, incluso, de estimular el dinamismo del mercado interno. Pero en Francia no es así dijo el disertante, allí: los obreros sueñan con expropiar a los capitalistas y éstos piensan como hacer para exprimir mejor a los asalariados.. ¿Y en Argentina?, se auto preguntó el relator para responderse en seguida:: Ah, los argentinos son franceses potenciados.

”Los salarios deben crecer igual que la competitividad”, había señalado Bresser Pereira poco después de asegurar que pretender crecer con ahorro externo es una locura, una falacia, suavizó después, que queda al descubierto cada vez que se estudian las fases de crecimiento de cualquier país.

“El viejo orden no termina de morir y el nuevo orden no termina de nacer” es, quizás, la frase que mejor resume la distancia que existe entre las esperanzas de la conformación de un nuevo paradigma y la realidad de seguir despertando mirando al dinosaurio.

La crisis más importante del sistema desde los años treinta estalló e hizo pensar que arrasaba con todo, en especial con las ideas y acciones que la habían provocado. Pero, en rigor, apenas calmada la tormenta, hay fuertes mareas que tienden a que todo vuelva al punto de partida, o casi. Y entonces, para superar falencias, derrumbar estructuras deficitarias, crear un nuevo modelo de acumulación y elegir en forma soberana un patrón de inserción en el mundo, quizás el sur deba aliarse con las muchas y variadas partes que lo constituyen para encontrar un perfil fortalecido.

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