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Ciencia & tecnología

CIECTI: Un think-thank para el desarrollo

El seminario internacional “Diálogo sobre el nuevo contexto para las políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación”, organizado por la Secretaría de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que encabeza Ruth Ladenheim, fue un marco adecuado para la presentación en sociedad del Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI).

ImagenRuth Ladenheim
Teniendo en cuenta la dinámica productiva global y las opciones estratégicas para los países en desarrollo, los múltiples objetivos del encuentro podrían resumirse en el atractivo de una puesta al día de la agenda de ciencia, tecnología e innovación de los países de la región junto a los de extrazona. El ámbito era excepcionalmente apto para debatir iniciativas institucionales y proponer o perfeccionar marcos regulatorios para inducir la innovación; repasar el contexto actual y advertir los desafíos futuros en sectores tecnológicos como el de la biotecnología aplicada a la producción; deliberar sobre los nuevos paradigmas de organización y difusión de la información y enmarcar estos propósitos en la búsqueda de una mayor interrelación entre políticas públicas y de inclusión social.

Concurrieron a la cita cerca de 500 referentes del ámbito científico-tecnológico local que, durante dos densas jornadas, siguieron con atención las presentaciones de participantes nacionales y extranjeros de la talla de Dan Breznitz de la Universidad de Toronto, Canadá; Manuel Castells de la Universidad del Sur de California, Estados Unidos; Sirkka Heinonen de la Universidad de Turku, Finlandia; Sungjoo Hong, del Instituto de Políticas Científicas y Tecnológicas de Corea del Sur; Raphael Kaplinsky de The Open University, Inglaterra y destacados expositores de las universidades de México, Uruguay, Brasil y Chile. La reunión fue estructurada en paneles, conferencias especiales y mesas de debate, aunque la informalidad del encuentro indujo en los pasillos, en muchas ocasiones, a un atractivo intercambio de experiencias y de acuerdos y desacuerdos.

Las ponencias más llamativas fueron, quizás, las que abordaron los temas de Open Science y Big Data en la que se escuchó un consejo sobre la necesidad de empezar a procesar la enorme cantidad de información disponible y ponerla en valor porque “no es que lo harán terceros sino que ya lo están haciendo”.

Otro de los testimonios que dejaron huella fue el de Manuel Castells quien realizó un extenso recorrido por la casuística (personal o no) centrándose en el Sillicon Valley y la empresa Nokia en Finlandia- pero con la habilidad de enhebrar cada uno de los casos con el marco teórico al que explícita o tácitamente hizo referencia durante su entretenida disertación. El académico cerró su presentación señalando el papel central que debe cumplir el Estado en el sector de I+D y la vocación de hacerlo “con la capacidad ética de responder con una función impecable de servicio público” El ministro Lino Barañao había inaugurado las sesiones con una ponencia en la que puso de relieve su doble condición de científico y de gestor de una política sectorial reconocidamente exitosa y fue categórico al afirmar que “este seminario tiene que ser un espacio para el pensamiento crítico, para tomarnos el tiempo de ver cuáles son las experiencias, juzgarlas a la luz de nuestra realidad y a partir de ahí tomar decisiones”. Relató el interés de la cartera a su cargo de afrontar “la manera en que Argentina puede insertarse en una economía globalizada en un contexto donde lo que determina la riqueza de las naciones es la información” y subrayó que “ya tenemos una experiencia acumulada de más de siete años y un grado de madurez que nos permite asimilar la experiencia internacional”.

Por su parte, Ladenheim, se refirió a las acciones que impulsa el Ministerio, para explicar después la decisión estratégica de crear el CIECTI, “un centro de estudios interdisciplinario que busca cruzar las competencias de las ciencias económicas, las ciencias políticas y las ciencias sociales, junto con las ciencias duras para ir generando políticas públicas de mayor sintonía fina orientadas a las demandas de los diferentes sectores que componen nuestra sociedad”. Sostuvo, asimismo, que la creación de este tipo de centros es una manera de “ir pensando de manera estratégica una integración regional que es también una forma de avance en la intensidad tecnológica y el desarrollo que necesitan nuestros países”.

En efecto, el CIECTI es un organismo que tiene como misión contribuir al diseño, la implementación y la evaluación de las políticas de ciencia, tecnología e innovación mediante la investigación interdisciplinaria y el desarrollo de capacidades institucionales y profesionales en un marco de diálogo y acuerdos público-privados.

La inserción en su estructura de, en principio, la Universidad Nacional de Quilmes, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y la Universidad Nacional de General Sarmiento, muestra el peso específico de la nueva entidad en la que interactúan científicos como Fernando Porta, Aldo Ferrer, Gabriel Yoguel y, entre otros, Miguel Lengyel.

La iniciativa de su fundación fue saludada por Mariano Laplane, director del Centro de Gestión de Estudios Estratégicos de Brasil (CGEE), que remarcó la importancia que la nueva organización (el CIECTI) “siga los mismos pasos que nosotros hemos emprendido”, puntualizando que el centro a su cargo” se apoya en tres pilares: los estudios prospectivos, los de evaluación estratégica y la información y gestión del conocimiento”.

El CIECTI no es una creación apurada para ser presentada en ocasión del referido seminario, sino un instituto que ya estaba en funcionamiento y que decidió que había llegado el momento para un debut que propicie un crecimiento que supone poner en práctica la necesidad de anular el divorcio entre los piensan y los que hacen. Que las ideas sigan aprisionadas entre las paredes de los claustros o que sean capaces de traspasarlas dependerá, desde luego, de la capacidad de trabajo y las convicciones de quienes las impulsen, pero también de una sociedad que deberá estar fuertemente motivada para exigir los cambios que se necesitan para una transformación que se mantenga ascendente y en el tiempo.


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