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Economía internacional

Cadenas Globales de Valor y Desarrollo Económico (II)

Segunda parte.

Comercio mundial y CGV

Los mapas 1 y 2 -tomados de OCDE- muestran los principales flujos de insumos importados con vistas al procesamiento para la ulterior exportación en 1995 y 2009, respectivamente. El grosor de las flechas muestra el monto comerciado, en tanto que el tamaño de las burbujas refiere al total del valor agregado importado en las exportaciones de ese país/región. En 1995, el principal flujo era Estados Unidos como proveedor de los países de Europa Occidental (EU-15, por los 15 primeros países en ingresar en la Unión Europea). Otros flujos significativos de insumos para productos a ser exportados eran los de Europa Occidental a Europa Oriental (otros países de Europa) y al ASEAN, que por ese entonces explicaba el 8,7% del total mundial de la participación aguas arriba en las CGV; los de Estados Unidos a Canadá, al ASEAN y a México y los de Japón al ASEAN. Nótese el peso reducido de China en esa dinámica por esos tiempos (en ambos mapas no se captan los flujos al interior de la UE-15, Europa Oriental, ASEAN y Resto del Mundo).

Nótese en el Mapa 2 cómo había cambiado la geografía económica mundial hacia 2009: los flujos se hicieron más polidireccionales y abundantes (como se aprecia en el sentido y grosor de las flechas) y el contenido importado en las exportaciones de todas las regiones/países aumentó significativamente (apréciese el aumento del tamaño de las burbujas). Es muy claro cómo, hacia dicho año, China se había transformado claramente en un país receptor de valor agregado importado en términos absolutos, destacándose Estados Unidos, Europa Occidental, Japón y ASEAN como sus principales proveedores. Esta última región también consolidó su rol de transformadora-ensambladora, al recibir mayormente insumos de Europa Occidental, Estados Unidos, “Resto del Mundo”, China y Japón. Europa Oriental también profundizó su lugar en los eslabones finales de la cadena, recibiendo mayormente insumos provenientes de Europa Occidental. Esta última región aparece como un engranaje clave de la geografía económica de las CGV, ya que además es proveedora neta del ASEAN y de China, pero compradora neta de Estados Unidos y “Resto del Mundo”.

Cambios en la especialización productiva de los países

El total de los intercambios asociados a las CGV pasó de 2,05 billones de dólares en 1995 a 9,27 billones en 2011, lo que representa un aumento del 351,3%. En el Cuadro I se ordenan los países en función del crecimiento acumulado de su participación total en las CGV en esos años. Entre los de mayor dinamismo se encuentran India y Vietnam, quienes multiplicaron por más de 20 veces el monto de su comercio ligado a las CGV; China, que lo hizo por 15; Camboya y Polonia, por casi 11; Arabia Saudita, por 10; Eslovaquia, por 9; Rusia por 8,5, y Colombia, Turquía, Rumania y Brasil por algo más de 8. Por su lado, Argentina lo multiplicó por 6,6 (+562,5%), cifra superior a la media mundial. Por el contrario, todos los países que incrementaron su comercio ligado a las CGV por debajo del promedio mundial son desarrollados, con la única excepción de Filipinas.

La totalidad de los países de la muestra incrementaron su participación relativa en las CGV, lo que señala con claridad que la integración de la producción mundial fue generalizada.

Un segundo punto a tener en cuenta es que China es el país que menos ha aumentado su participación relativa en las CGV, con “apenas” 4,9 p.p. Ello se debe a una caída en la participación relativa aguas arriba y a un moderado aumento en aguas abajo. ¿Cómo entender esto? A mediados de los ’90 China era un país eminentemente ensamblador (de hecho, su nivel de participación relativa aguas abajo era el menor de la muestra, con sólo un 9,5%); pero en el período transcurrido desde entonces ha ido desarrollando una base de proveedores locales que le permitieron disminuir el contenido importado en sus exportaciones, las cuales se fueron volviendo cada vez más de alta tecnología (Koopman et al, 2008).

Las otras potencias manufactureras del Este asiático (Corea, Taiwán y Japón) aumentaron fuertemente su participación relativa en las CGV. Taiwán y, sobre todo Corea, reafirmaron su especialización en los tramos finales de la cadena, en tanto que en Japón el grado de especialización se mantuvo intacto (más como proveedor de insumos industriales). Asimismo, países del ASEAN como Tailandia, Vietnam, Camboya o Malasia también incrementaron fuertemente su participación relativa en las CGV, consolidándose como nunca antes en los eslabones finales de la cadena (nótese que la participación relativa aguas abajo creció muy poco). Sin embargo, en Indonesia ocurrió algo distinto: si bien el crecimiento de la participación relativa en las CGV superó al promedio mundial, lo hizo exclusivamente bajo la modalidad aguas abajo. Este hecho provocó que si en 1995 su grado de especialización fuera bajo, en 2011 pasó a ser muy elevado y centrado en los eslabones iniciales de la cadena. Filipinas y Singapur también tuvieron comportamientos particulares. Ambos países incrementaron su participación relativa en las CGV por debajo de la media mundial, debido a que su participación relativa aguas arriba cayó. Este comportamiento parece estar indicando, más que un desarrollo de proveedores locales al estilo chino, un paulatino cambio de función en las CGV desde los eslabones finales hacia otros anteriores.

Otros países que han aumentado fuertemente su participación relativa en las CGV son los del Este Europeo (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia). Aquí el patrón es muy claro: el incremento se debió íntegramente a la modalidad aguas arriba, consolidando la tendencia ya existente en los ’90 a especializarse en los eslabones finales de la cadena. Por su lado, países como Chile, Arabia Saudita, Colombia, Rusia o Australia han incrementado su participación relativa en las CGV por encima de la media mundial, traccionados por la modalidad aguas abajo. Si en 1995 estos países ya se especializaban en los eslabones iniciales a partir de la exportación de commodities, el período transcurrido no hizo más que profundizar esa situación.

Los países de Europa Occidental en general tuvieron un incremento de la participación relativa en las CGV no demasiado diferente a la media mundial, salvo quizás Países Bajos, Irlanda o Suecia (bastante por debajo de la media). Por su lado, los de América del Norte aumentaron su participación relativa en las CGV a un menor ritmo que el promedio mundial, lo cual estaría mostrando que la integración comercial del TLCAN se dio mucho más en los ’90 que en los 2000, a diferencia de lo ocurrido en el Este y Sudeste Asiático.

Argentina y Brasil expandieron su participación relativa en las CGV a un ritmo muy parecido al promedio mundial. Ahora bien, mientras que en Argentina tal incremento se dio más bajo la modalidad aguas arriba, en Brasil ocurrió lo contrario. La razón de ello es, en primer lugar, el boom de demanda de los commodities registrado en los 2000; Brasil consolidó su rol de proveedor de insumos para la metalmecánica asiática por medio de sus exportaciones de mineral de hierro, en tanto que las exportaciones argentinas, al ser más agroindustriales, operan más como bienes finales (o intermedios pero para consumir dentro del mercado de destino). Asimismo, el fuerte despegue de las exportaciones automotrices argentinas, con un elevado contenido importado sobre todo de Brasil, también contribuyen a dar cuenta de por qué la participación aguas arriba fue más potente que la aguas abajo.

Cambios en el comercio a nivel sectorial

El aumento del contenido importado en las exportaciones mundiales entre 1995 y 2011 (años para los que se cuenta con información homogénea) se debe casi íntegramente al sector industrial, que subió del 23,5% al 33,4%. En el sector primario, en cambio, el valor agregado importado en las exportaciones se mantuvo prácticamente constante (de hecho bajó ligeramente del 7,9% al 7,3%); y en el de servicios subió relativamente poco (del 9,3% al 13,8%).

Al interior de la industria, la rama de “coque, derivados del petróleo y combustible nuclear” es la que más aumentó su contenido importado en las exportaciones (16,7 p.p), debido al fuerte alza de los precios del crudo. De este modo, en 2011 llegó a ser la rama de mayor contenido importado de todas, con un 42,1%(7). “Equipos de informática y electrónica” y “maquinaria y aparatos eléctricos” también sufrieron un gran aumento de esta variable, con aumentos en el valor agregado foráneo de 13,5 p.p y 12 p.p, respectivamente. Si en 1995 estas tres ramas estaban entre las de mayor contenido importado, en el período transcurrido hasta 2011 ratificaron dicha tendencia. “Vehículos automotores” también aumentó su coeficiente de importaciones en el período 1995-2011, aunque a un ritmo menor que las ramas antes mencionadas (9,5 p.p), pero aun así seguía siendo, en 2011, una de las actividades de mayor fragmentación mundial(8).

El sector “textil, indumentaria, cuero y calzado” aumentó muy poco su contenido importado entre 1995 y 2011: tan sólo 2,5 p.p., dejando de ser una de las ramas manufactureras con mayor uso de insumos importados. Una posible explicación de este fenómeno es que este sector fue el primero de todos en aplicar la lógica de la deslocalización. En efecto, ya en los años ’50 compañías de indumentaria estadounidenses y europeas comenzaron a hacer offshore en Japón, para luego mudarse a Corea, Taiwán, Hong Kong y Singapur en los ’60 (Sztulwark y Juncal, 2014). De este modo, la segmentación productiva ya habría alcanzado un techo. Asimismo, muchos de los insumos importados utilizados en esta cadena (fibras vegetales como algodón y lana) no sufrieron los aumentos de precio que sí registraron las materias primas clave de las cadenas química (hidrocarburos) y metalmecánica (minerales).

También se ha producido un aumento en el contenido importado en las exportaciones de las ramas “Alimentos, bebidas y tabaco”, “Madera y derivados”, “Papel y derivados y productos de imprenta” e “Industrias manufactureras ncp”, aunque de menor magnitud que el promedio industrial. En ello confluyen dos factores: a) una menor tendencia a la segmentación geográfica, dada las propias características del proceso productivo, y b) un menor aumento de los precios vis à vis el petróleo y los minerales en las materias primas clave de estas cadenas.

Dentro de los servicios, los que más aumentaron su valor agregado foráneo son transporte y almacenamiento (7,7 p.p), correo y telecomunicaciones (6,9 p.p), intermediación financiera (7 p.p) y actividades informáticas (7,7 p.p), aunque el punto de partida fue mucho más bajo que el de la industria manufacturera. No es casual que estos servicios sean los más ligados a la lógica de organización de la producción de las CGV.

En el Cuadro II puede visualizarse cuáles son los sectores que explican el valor agregado importado en las exportaciones mundiales en 1995 y en 2011. El sector secundario dio cuenta de alrededor del 80% de éste (81,1% en 1995 y 79,5% en 2011), muy por delante del terciario (16,4% en 1995 y 17,5% en 2011) y el primario (2,9% en 1995 y 3,5% en 2011). Dentro de la industria manufacturera, tanto en 1995 como en 2011 el rubro de “equipos de informática y electrónica” fue el que más expuso la segmentación productiva global (15,5% y 14,3% del total, respectivamente). En 1995, el sector automotriz dio cuenta de un 10,6% adicional de los insumos importados con vistas a la elaboración para posteriores exportaciones, ocupando el segundo lugar en esta variable; en 2011, dicha cifra había mermado al 8,5%.

Nótese la pérdida de relevancia del sector textil en la segmentación global de la producción, pasando del 6% al 3,3% del total. Como se mencionó más arriba, ello puede deberse a un punto de saturación en la deslocalización de este sector, junto al hecho de que las materias primas textiles experimentaron aumentos menores a los de la minería o los hidrocarburos. En contraste, el sector de “coque, derivados del petróleo y combustible nuclear” aumentó sideralmente su participación en la segmentación global de la producción (del 2,6% al 7,4%), lo cual se debe a lo ocurrido con los precios de los hidrocarburos. Lo mismo sucede con el sector de “Químicos” (que pasó del 7,8% al 9,3%) y “Metales Básicos” (del 6,1% al 7,3%), en este último caso debido al aumento de los precios de los minerales.

CGV y desarrollo

El paradigma de las CGV ha sido una de las contribuciones más importantes, tanto en términos conceptuales como empíricos, al análisis económico en los últimos treinta años. Ha permitido estilizar y avanzar en la comprensión de las principales transformaciones del sistema productivo y la dinámica de acumulación a nivel mundial, en un enfoque sistémico que da cuenta de las relaciones jerárquicas entre países, entre eslabones productivos y entre actores, y sus propias interrelaciones, y del papel que juegan las instituciones, las regulaciones y las políticas económicas. Al mismo tiempo, ha posibilitado distinguir diversas formas de competencia y de internacionalización predominantes a nivel sectorial –o, más precisamente, a nivel de cadenas productivas y de valor- y las lógicas de acumulación correspondientes y, por lo tanto, ha contribuido a una mejor evaluación de los efectos de la especialización productiva y de la inserción internacional de las economías nacionales.

En el origen, el análisis de las CGV se basó predominantemente en estudios de caso a nivel sectorial; más recientemente el desarrollo de bases de datos complejas que integran datos de producción y comercio con una elevada desagregación a nivel de producto y de países ha posibilitado realizar estudios descriptivos más generales de la configuración de los sistemas productivos a nivel mundial y de la “posición” o la “función” que cumplen los diversos eslabones (países). Asimismo, ha permitido distinguir la extensión de la fragmentación internacional que caracteriza a cada CGV y, de ese modo, precisar más acabadamente el vínculo entre la especialización productiva de un país y sus modalidades de inserción internacional. En este trabajo se han utilizado esas bases de datos para analizar numerosos casos nacionales, evaluar su dinámica más reciente y, fundamentalmente, avanzar en la construcción de una tipología (empírica) que agrupa a los países en función de las modalidades y de la intensidad de su participación en las CGV.

Esta misma metodología y base de datos se ha aplicado para evaluar la participación de Argentina en las CGV, considerando su posicionamiento actual en un análisis de estática comparativa con la situación a mediados de los ’90. En este caso, el análisis es complementario de aquellos basados en las estadísticas tradicionales de comercio exterior; su “novedad” principal reside en la estimación de la participación de Argentina como proveedor en cadenas que se desarrollan aguas abajo y como eslabón intermedio en posiciones aguas arriba en otros circuitos productivos internacionalizados.

Suele decirse que Argentina participaría “poco” en las CGV (afirmación que, en general, se asocia a evaluaciones críticas sobre el proteccionismo industrial y a una presunta pérdida de oportunidades a nivel internacional); nuestro análisis demuestra que, en líneas generales, la especialización productiva argentina tiene que ver más bien con cadenas “cortas”, de escasa fragmentación productiva internacional, sea porque se especializa en la exportación de bienes finales o bien de productos intermedios luego “terminados” en el mercado de destino.

Cabe señalar que, por sí solo, un aumento en la participación en las CGV no garantiza un mayor crecimiento económico; esto ocurrirá siempre y cuando las ganancias derivadas del crecimiento de las exportaciones superen a las eventuales pérdidas ocasionadas por el desplazamiento de proveedores locales de insumos intermedios por parte de proveedores extranjeros (Dalle et al, 2013). De tal modo, no cabe esperar el mismo efecto si un país se “sube” a las CGV partiendo de una estructura productiva relativamente simple –en cuyo caso es probable que el efecto neto sea positivo- que cuando ya se han desarrollado significativas capacidades locales de fabricación de insumos intermedios o partes y componentes, como, por ejemplo, en Argentina y Brasil. Es plausible que en estos casos, y precisamente por un efecto desplazamiento, una integración “(neo) clásica” a las CGV tenga un impacto nocivo para el crecimiento y la distribución del ingreso.

El problema de las visiones predominantes en los organismos internacionales –incluido la UNCTAD- (y las de corte liberal en general) es que tienden a asumir a los modelos export-led como la única vía de desarrollo posible para la periferia, minimizando el rol de la demanda doméstica como constructora de la competitividad externa. Es sabido –y de hecho lo admite la UNCTAD- que para que los modelos de tipo export-led resulten exitosos en las condiciones del capitalismo periférico el disciplinamiento salarial es absolutamente necesario, a diferencia de los modelos wage-led en los que los salarios asumen una función de motor clave del crecimiento. Asimismo, las experiencias de Corea, Taiwán, China, Vietnam, Tailandia o Malasia, muchas veces consideradas como ejemplos paradigmáticos, se han desarrollado en un contexto institucional de baja densidad sindical y, en muchos casos, de regímenes autoritarios represivos.

Una de las claves para sostener un proceso de desarrollo de largo plazo consiste en establecer y sostener las condiciones para un crecimiento acelerado con solvencia externa. Más que la mera participación en las CGV (las que, por otra parte, como hemos visto, distan mucho de ser un escenario único y homogéneo o que suponga una única modalidad de inserción), en las economías periféricas tales condiciones requieren: a) mejorar la relación entre la elasticidad-producto de las exportaciones e importaciones, tanto sea cambiando la composición de la canasta exportable como sustituyendo eventualmente importaciones en sectores estratégicos, y b) incrementar las capacidades productivas, tecnológicas e innovadoras del aparato productivo doméstico. En cualquier caso, la alternativa no es “mucha o poca inserción en las CGV” y el desafío sigue siendo evitar aquellas formas de inserción internacional que impulsen un crecimiento empobrecedor y excluyente.

Notas y Referencias

(1) El concepto de “gobernanza” es una de las piedras angulares del marco teórico de las CGV, y refiere a cómo se ejerce el poder en la cadena. Ello implica comprender qué actores (firmas) son las mayores responsables de dar una fisonomía a la cadena (cómo se estructuran los eslabones) y, lógicamente, cómo se distribuye la renta al interior de la misma.

(2) En 2009, las exportaciones mundiales de bienes intermedios superó a la suma de las exportaciones de bienes finales y bienes de capital, representando el 51% de las exportaciones de bienes (sin contar hidrocarburos) (OMC y IDE-JETRO, 2011: 81).

(3) El concepto de upgrading será desarrollado más adelante, pero junto con el de “gobernanza” es una de las piedras angulares del marco teórico de las CGV. Como señalan Milberg y Winkler (2013), el enfoque de las CGV prácticamente equipara upgrading a desarrollo económico.

(4) TiVa es la sigla de “Trade in Value Added”.

(5) Vale señalar que los principales académicos de las CGV (Gereffi, Kaplinsky o Rabellotti, entre otros) han hecho especial hincapié en la idea de que el upgrading no surge por sí solo de la apertura comercial, sino que es en parte función de los tipos específicos de gobernanza de las cadenas, así como de la política científica, tecnológica y educativa de los países en desarrollo.

(6) Pisano y Shih (2009) han advertido que la deslocalización de la producción manufacturera desde el centro a la periferia puede traer consecuencias negativas para el propio centro. Según estos autores, la producción manufacturera dentro de un país está estrechamente ligada a sus propias capacidades de innovación. De esta manera, el offshoring puede afectar sensiblemente el potencial innovador y la competitividad sistémica de las economías avanzadas.

(7) Los datos desplegados en este cuadro muestran guarismos similares aunque no idénticos a los del Gráfico 2 presentado más arriba, en razón de provenir de fuentes distintas. Se ha optado en este caso por utilizar la TiVa-OCDE en lugar de la UNCTAD-EORA GVC Database..

(8) La rama de “Electricidad, gas y agua” también fue una de las que más aumentó su contenido importado en las exportaciones (12,5 p.p), ya que uno de sus insumos básicos son los hidrocarburos. Sin embargo, su participación en las exportaciones mundiales, tanto en 1995 como 2011, es marginal (menor al 0,5%).


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