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Sectores económicos

Causas y efectos de la crisis de la industria fideera

La industria fideera local “ha transitado los últimos años refugiada en su mercado interno, aguardando por una mejor ecuación exportadora. Actualmente nos encontramos al límite de nuestra capacidad de resistencia y ante la perspectiva de que el mercado comience a ajustar con cantidad de jugadores”. En un reciente informe sectorial de pastas alimenticias, la Unión de Industriales Fideeros de la República Argentina (UIFRA) analizó la evolución del sector en 2015 -período en el cual cerraron tres empresas PyMES que basaban su oferta en productos estándar de consumo masivo-y las perspectivas futuras.

Respecto de 2015, el trabajo sostiene que la industria fideera “volvió a padecer uno de esos difíciles años que cada tanto se presentan y son recordados luego como puntos de inflexión en los cuales el sector cambió o se volvió obligado a cambiar”. Entre las causas que justifican esa contundente definición, UIFRA señala a: Notable incremento de la oferta, por ampliación de la capacidad instalada (entre 2010 y 2014 el aumento fue de alrededor del 25%) que excede notoriamente la demanda interna; sobreoferta de materia prima trigo/harina cuyo bajo precio repercutió sobre el ya retrasado precio medio de la categoría, y el atraso cambiario que deterioró más el nivel de las exportaciones.

En el período analizado, la producción local de pastas alimenticias -secas y frescas- alcanzó las 381.908 toneladas, cifra que representa una caída del 3% respecto de 2014, mientras que si se concentra la información en el valor de producción de pastas secas, que fue de 324.668 toneladas, la baja fue del 2%. Por su parte, el consumo de pastas secas por habitante alcanzó 7,48 kilogramos (7,59 en 2014), mientras que “por lado de las variables de compra, en 2015 los hogares agrandaron la cantidad adquirida en cada compra (1,4kg a 1,5kg), pero estiraron la recompra. Este recurso es posible con un producto no perecedero como la pasta, el cual demanda además muy bajas cantidades de capital para la generación de stocks familiares. La lucha contra la inflación y las ofertas de los supermercados favorecieron también esa actitud” En cuanto a las ventas externas en 2015 apenas superaron las 2.700 toneladas (un 0,7% del total producido de pastas alimenticias. “No podemos competir sin estímulos ante países comercialmente muy agresivos y fuertemente subsidiados”, enfatizó un vocero de la entidad empresaria.

Las perspectivas no son mejores a la “foto” de 2015. El veloz incremento en dólares del trigo -a partir de un precio bajo-, el actual escenario post-devaluación, la persistencia de altos niveles de inflación y el fuerte incremento del costo de la energía y otros servicios, hacen que la recuperación del sector requiera la pronta atención de las autoridades económicas.


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