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Temas en debate

Computadoras: De aranceles, tecnologías y empleos

El ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, fue el encargado de recordar, en conflictivas declaraciones formuladas en los Estados Unidos, que el gobierno reducirá drásticamente los aranceles de importación de computadoras de escritorio, notebooks y tablets en los primeros meses de 2017. Si bien el Plan Productivo Nacional (PPN), presentado en septiembre en la sede de la Unión Industrial Argentina por el Ministro de Producción, contempla la modificación de la estructura arancelaria del sector llevando el arancel externo común de 35% a 0%, se espera que la reducción sea programada en dos etapas con una intermedia, fijando en este caso el gravamen en16%. Empresarios y dirigentes gremiales consideran que podrán convencer a las autoridades de que sean “criteriosos” en el proceso de reconversión del sector informático y en su implementación, comenzando con una quita de aranceles moderada

ImagenEl gobierno propone el acceso a tecnología de punta en el sector informático.
Cámaras empresariales y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), han elevado a la consideración de las autoridades una propuesta que incluye una rebaja en los aranceles de partes y componentes importados utilizados en el ensamblado de los equipos, la inclusión de la informática en el plan Ahora 12, y el aumento del cupo de netbooks nacionales en el plan Conectar Igualdad. Ejemplifican que la reducción a 0% del arancel de las partes no fabricadas en el país permitirá que el precio final baje en alrededor del 8%.

Una síntesis de la versión preliminar del PPN que circula en las cámaras empresarias industriales, destaca que “en el mercado local de computadoras se ofrecen productos atrasados tecnológicamente -solo dos empresas muestran avances en actividades de diseño- y a precios altos -superiores en 90% a los vigentes en Chile y 180% en Brasil- que obstaculizan el acceso a la tecnología de punta”. Y a partir del reconocimiento de que el sector necesita de una estrategia coordinada de transformación productiva, al tiempo de plantear la modificación del régimen arancelario, de manera de abaratar el precio de las importaciones (se que reduciría en un 12%), y con el objetivo de mejorar el acceso a la tecnología y la eficiencia del consumidor y aumentar la productividad sectorial, el PPN propone: Un plan de Reconversión Laboral, que prevé un incentivo salarial al empleo reconvertido con un costo fiscal máximo estimado en 600 millones para 2016 y 2017 (este costo fue estimado a partir de un salario promedio del sector, asumiendo una pérdida máxima de 2.000 empleos por la modificación en la estructura arancelaria); un programa de Capacitación del Empleo a tecnologías de mayor precisión y creación de un sistema de cobertura que contemple la certificación de habilidades y facilite la reinserción laboral, y la promoción de la vinculación pública-privada de manera de fomentar las actividades del sector vinculadas al diseño, la mejora de la calidad y la diferenciación del producto.

Además, establece la creación de una línea crediticia para la reconversión de empresas fabricantes de computadoras hacia actividades alternativas, como robótica y electrónica de precisión (también se incluiría la fabricación de componentes para energías renovables).

A partir del ejemplo de Australia, que “sugiere que los procesos de transformación productiva requieren lograr hitos tangibles de generación de empleos de calidad por medio de una estrategia de apertura gradual y reconversión productiva, con asistencia directa a los programas de reconversión de los sectores sensibles”, la estrategia del PPN se asientan en ocho ejes de política transversales: costo de capital; capital humano y productividad laboral; infraestructura y energía; innovación, proceso y tecnología; equidad y eficiencia fiscal; defensa de la competencia y transparencia; inserción inteligente al mundo y desregulación y facilitación burocrática.

Los sectores transables analizados en el PPN están divididos de acuerdo a las siguientes categorías , que toman en consideración las diferencias existentes tanto en su fortaleza competitiva como en las necesidades de reconversión: De alta competitividad, que incluye a aceites de origen vegetal, productos de molinería, lácteos y carnes; de media competitividad, como biotecnología, software y servicios profesionales; y de baja competitividad, que comprende a dos subsectores: uno “latente con posibilidades”, que comprende a la industria automotriz-autopartes y maquinaria agrícola y otro “sensibles”, que abarca a la hilandería, tejeduría y confección textil; calzado; electrónica de consumo y muebles. Una última categoría, “no transables” abarca al comercio y la construcción.

Entre “latentes” y “sensibles” se estima que deberán reconvertirse más de 360 mil empleos. En el caso de los equipos informáticos el gobierno considera que serían afectados un millar de puestos de trabajo directos, mientras que desde el sector empresario los elevan a 4 mil, llegando a 12 mil si se suman los indirectos.


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