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Reportajes

Con diferentes problemas, preocupaciones comunes (II)

En la segunda parte de la nota, Marcos Montefiore y Diego Cifarelli, presidentes de la Cámara Argentina de Fabricantes de Máquinas y Equipos para la Industria (CAFMEI) y la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) respectivamente, responden a la consulta de Informe Industrial sobre el desempeño de sus sectores en el primer semestre de 2017, la evolución del comercio exterior, las variables económicas que más afectan la actividad productiva, sus problemas específicos-así como sus propuestas para solucionarlos- y las perspectivas futuras.

ImagenesMarcos MontefioreDiego Cifarelli
MARCOS MONTEFIORE

El presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Máquinas y Equipos para la Industria CAFMEI) sostiene que, con el abrupto cambio en los regímenes de grandes proyectos de inversión y de importación de bienes de capital usados, “la Argentina está generando un reequipamiento en bienes que son desechados en otros países”

- En un rápido balance de la actividad en el primer semestre de 2017 ¿pueden identificarse ganadores y perdedores entre las distintas ramas que componen el sector? ¿Qué aspectos de la política económica influyeron en ello?

- Hace tiempo que el sector que representamos no tenía una situación tan disímil. Si bien hay rubros donde la actividad no es mala existe una mayoría, particularmente la de los bienes de capital, donde se han producido modificaciones legales que son perniciosas. Por ejemplo el abrupto cambio en los regímenes de grandes proyectos de inversión, de plantas nuevas y usadas y sobre todo el régimen de importación de bienes de capital usados. La Argentina está generando un reequipamiento con bienes que son desechados en otros países. Y más allá de la oportunidad económica que pudiera significar para algunos, tiene en el mediano y largo plazo pésimas proyecciones. Si se quiere dar competitividad al sector industrial se lo debe hacer mediante la inversión en bienes nuevos y no usados.

- En estos momentos, se discute en el Parlamento el proyecto de ley de Compre Nacional elevado por el P.E. Le requerimos su opinión sobre la propuesta oficial en general y las modificaciones que, a su juicio, deberían incorporarse para que el régimen sea efectivo y beneficioso para la industria argentina.

- Tal como se lo conoce al proyecto al momento de esta entrevista, CAFMEI estima que la nueva ley debe apuntar a ampliar el universo de los sujetos alcanzados, así como disponer un mayor margen de preferencia a favor de la industria nacional y ampliar el alcance de la cooperación productiva y la reserva de mercado como recurso adicional para promover el desarrollo industrial. Para ello es fundamental la participación de las cámaras a través de una Comisión Asesora y asistir así a la autoridad de aplicación.

- El gobierno se apresta a renovar por seis meses la vigencia del bono fiscal, pero con modificaciones .Su mantenimiento ¿sigue siendo de importancia para el sector? ¿El “endurecimiento” de algunas de las normas para acceder al reintegro preocupa a las empresas?

- El régimen del Dto. 379/2001 que aporta un Bono del 14% que los fabricantes aplican en sus precios en beneficio de sus clientes, siempre ha sido de suma importancia para dar un horizonte de previsibilidad a nuestra actividad sectorial. Por ello CAFMEI bregó durante todo el año por su renovación. Para su prórroga, se encararon gestiones tendientes asimismo a obtener el pago en términos más adecuados ya que se verificaron atrasos ostensibles que incidieron financieramente en las empresas, pero la gestión obtuvo una mejora finalmente en los pagos. En cuanto a los cambios, veremos si con el correr de los meses afecta o no al sector que esta cámara representa.

Si bien está asegurada la prórroga hasta fines del año 2017, siempre es un tema de análisis y seguimiento en el ámbito de la dirección institucional de CAFMEI y así seguirá siéndolo, con seguridad en los meses venideros.

- Mucho se habla de un crecimiento importante de las importaciones que, en algunos sectores manufactureros, no se reflejaría en los números. ¿Cuál es la situación del sector de máquinas y equipos?

- Sensible. Y creemos que sí se refleja en los números. Lo que ocurre es que se da la paradoja de un achicamiento de la actividad para algunos sectores de CAFMEI y un mantenimiento del volumen de las importaciones. De esta forma, sobre un mismo mercado, el sector importador ha ocupado una porción mayor a costa del proveedor local.

- Años atrás, el sector estaba bien posicionado en el mercado externo, especialmente en los países de la región. Con un mercado internacional cada vez más competitivo ¿Las empresas pudieron mantener sus exportaciones?

- No se ha podido mantener el nivel de exportaciones. Creemos que ha sido una constante en los rubros manufacturados de origen industrial. Los problemas de los últimos años son conocidos y, lamentablemente, se han perdido mercados que hoy cuesta mucho recuperar, ya que otros países han ocupado esos vacíos. Si bien se verifica en los primeros meses del 2017 una recuperación en el volumen del comercio, producto de la baja base de comparación del año anterior, en el primer trimestre de 2017 las exportaciones metalúrgicas (585 millones de dólares) aumentaron 12% interanual, mientras que las importaciones (5.190 millones de dólares) aumentaron 1,6%. De esta forma, el sector acumula en el año un déficit comercial de 4.605 millones de dólares, un 0,4% más alto que en el mismo período de 2016. Es decir, que el sector externo debe ser mirado en su conjunto.

CAFMEEI seguirá apoyando a sus asociados en su esfuerzo exportador, pero todos sabemos que el contexto macroeconómico influye determinantemente en las posibilidades de las industrias que representamos.

DIEGO CIFARELLI

El titular de la Federación Argentina de la Industria Molinera, considera que para el sector “el mercado es el mundo; de otra manera será imposible darle trabajo a las cien plantas industriales que se incorporaron en los últimos quince años; no obstante el reordenamiento en nuestra industria se va a hacer inevitable”.

- ¿Cómo impactaron en el último año en la actividad de la industria molinera los altibajos en el consumo del mercado interno? ¿Se pudieron compensar con exportaciones? ¿Qué prevén para los próximos meses? ¿Hay anuncios de nuevas inversiones, en plantas o en incorporación de nuevas maquinarias, por parte de las empresas?

- Afortunadamente tratándose de un producto de primera necesidad como es la harina no hemos sufrido un impacto en los volúmenes comercializados en el mercado interno, solo por algunas zonas geográficas y algunos sectores socioeconómicos vemos una merma en el volumen industrializado alrededor del 3%.

Obviamente nos golpea como a todos los sectores de la industria no poder poner toda la capacidad que tiene este sector para desarrollarse, fundamentalmente si decimos que solo estamos en un aprovechamiento de nuestra capacidad instalada del 55%, un índice muy bajo para el potencial de la molinería de cara a lo que el mundo necesita como son los alimentos.

Este sector necesita acompañar y acompañamiento del Estado para explotar de una vez por todas, para nosotros el mercado es el mundo, de otra manera será imposible darle trabajo a las 100 plantas industriales que se crearon en los últimos 15 años; no obstante el reordenamiento en nuestra industria se va a hacer inevitable.

Tenemos la satisfacción de haber hecho los máximos esfuerzos para sostener la economía de nuestro país desde donde nos toca, tratando de evitar por todos los medios la merma de plantillas y cierre de plantas, creo que lo peor paso y el esfuerzo y sacrificio de nuestro empresariado ha sido mayúsculo para mantener las fuentes de trabajo y sobre todo para poner muchos de ellos planes de crecimiento de cara a lo que viene.

La exportación será el elemento diferencial en la estrategia comercial de todas las empresas, debemos dejar de mirar a nuestro país como el único mercado, el mercado es el mundo y cualquiera sea el tamaño de empresa se deberá proyectar a la exportación para crecer.

- Usted sostuvo recientemente que desde las 625 mil toneladas de harina exportadas en 2016 en el próximo bienio se podrían colocar 2 millones de toneladas en el mercado internacional. ¿Qué requiere la industria para concretar ese objetivo?

- Así es, este año estimo estaremos colocando como estaba dentro de nuestros presupuestos cerca de 1 millón y efectivamente en el 2018 quisiéramos colocar 2 millones; sería muy importante para el sector, para la cadena del trigo, para los productores tener un cliente fortalecido y para el país posicionando su industria más añeja entre los dos más importantes industrializadores del trigo del mundo. Sería una muestra cabal de agregado de valor que pregona el presidente de la Nación, sirviendo esto como motorización para la proyección de otros eslabones como el complejo pastificio o galletitas.

Para lograrlo necesitamos una intervención inteligente del Estado ayudándonos a descremar y arribar a los mercados más probables como se está haciendo, que son mucho. El mercado mundial de harinas es de 16 millones de toneladas y la Argentina solo participa en 1, teniendo el potencial que tiene. Turquía con la intervención estatal ha logrado quedarse con el 40% de la torta mundial.

Pero lo más importante para ser efectivos y no quedarnos en planes que se frustran es que tenemos que trabajar en los costos logísticos y en la devolución de los impuestos internos, no hay otra forma; hoy Turquía fobea con 35 dólares y nosotros con 95!!! Es imposible ser 60 dólares más eficiente en el proceso productivo en un producto que sale 400 dolares la tonelada .Esto es un déficit estructural de país que hay que enfrentar.

- ¿Qué variables económicas (tipo de cambio, inflación, tasas de interés salarios, impuestos, etcétera) inciden con mayor peso en la actividad de la industria molinera y en su competividad? Para mejorarla ¿qué propone la industria molinera?

- Yo creo que todas las mencionadas, alguna de ellas con mayor incidencia, forman parte del mayor tema distorsivo de las empresas que es el gran costo argentino, sabemos que no es fácil solucionarlo y que la dirección es correcta, el tema es saber cuánto es el tiempo que se demorara llegar a ese puerto. El empresariado en general y el del sector alimenticio en particular tiene muchas expectativas de cara a lo que viene, pero debemos reconocer que la transición está siendo durísima, mucho más profunda y extensa de lo que esperábamos, pero no perdemos la convicción de que por lo menos el barco está bien apuntado.

El déficit estructural de caminos, transportes, más la tremenda carga impositiva son los temas que más preocupa. Debemos recuperar la competitividad como país y que cada sector alcance su mejor desarrollo, con un Estado presente de manera inteligente sin regalar nada.

Nosotros necesitamos recuperar los impuestos internos incurridos en el camino de la exportación; a principios de 2015 recibimos con gran satisfacción la decisión de empezar a devolverlos con el reintegro del 3%, lo valoramos y sin dudas fue un mensaje del Ejecutivo mostrando hacia donde debe ir el país en estrategia comercial, pero necesitamos recuperar el resto de los impuestos. De esa forma seguramente podremos dar pelea.

- Con la creación del ministerio de Agroindustria ¿mejoró la relación del sector con la estructura estatal? ¿En qué áreas?

- La relación con la cartera del ministro Buryaille no puede ser mejor, él y todos sus funcionarios de las distintas secretarias y subsecretarias interpretan y conocen de nuestro sector y de su problemática. Tenemos un ministro presente y activo y no es poco, sabemos que muchas de las soluciones que necesitamos escapan a la cartera pero valoramos las ganas de sacarlo adelante y sobre todo no esconderse nunca.

La proyección internacional de la cadena y de este eslabón en particular es la tarea más importante que tenemos con todos los funcionarios del área para lo que viene ellos lo saben y asumen ese compromiso.

Trabajamos mucho con la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario (SUCCA); nuestro negocio en el mercado interno tiene un gran componente marginal y nos recostamos en ella para que visualice esa situación y actúe defendiendo la fuente de trabajo formal. Para el Ministerio ello está dentro de las premisas básicas y así lo está haciendo de la mejor manera.

Esta cadena y fundamentalmente el sector agroindustrial ha demostrado lo que es capaz y el Poder Ejecutivo al mantenerlo como Ministerio seguramente está haciendo una valoración perfecta del ADN de nuestro país.


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