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Sábado 21 de Septiembre, 2019
Sectores económicos

Con la proa en el rumbo correcto

El doctor Horacio Martinez, prosecretario de la Federación de la Industria Naval Argentina y miembro de la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina, subraya los aspectos positivos más salientes del proyecto de ley de Régimen de Promoción de la Marina Mercante Nacional y la Industria Naval que recuperó estado parlamentario y convoca a enriquecer el debate en las tres comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación en que deben considerar la iniciativa y lograr su rápida sanción.

ImagenHoracio Martinez.
Con motivo de la firma del decreto 1010/04 sobre régimen marítimo, me tocó como presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) y en nombre de su consejo directivo, formular algunas reflexiones en el acto realizado en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno y en presencia del entonces Presidente de la Nación Néstor Kirchner. Tenemos que resaltar, que con el decreto se cumplía con una de las promesas que se habían explicitado en la plataforma de su programa de gobierno como candidato a la primera magistratura, y que en ese momento, incluía el tema de la marina mercante y la industria naval como prioritario.

En el acto, señalé que “el decreto, en uno de sus puntos, indicaba que era un régimen de transición, ya que en sus considerandos establecía que en el término de dos años y a partir del dictado del mismo, se debía transitar un trabajo legislativo, para discutir y generar una ley de Marina Mercante, que atendiera a todos los intereses de la actividad y, explícitamente, señalaba sobre la interacción que debía haber entre la actividad del transporte fluvio marítimo y la industria naval.” El decreto, cuando señalaba la necesidad de un cuerpo legislativo para el desarrollo de la marina mercante tanto en lo local como en lo regional, aludía claramente a incluir a todos los actores de la actividad marítima, portuaria y de la industria naval, incluyendo los institutos de formación, los trabajadores y las cadenas de valor de la actividad.

Asimismo, el decreto (aún hoy en vigencia) señalaba como criterio fundamental para destacar la importancia del sector de los intereses marítimos el de la competitividad. Tema no menor a la luz de ese período, cuando, la estrella indiscutible de la competitividad era en ese momento el tipo de cambio. Es decir, ya en ese momento se visualizaba dónde estaba la competitividad sistémica y sustentable.

Por ello, nosotros destacamos como no casual que este concepto de “competitividad” establecido en el 1010/04 haya sido rescatado por el actual Poder Ejecutivo Nacional hace unos meses, creando la Secretaría de Coordinación Económica y Mejora de la Competitividad estableciendo que la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables pasara a depender de la misma.

De más está decir entonces, que nuestro sector así como acompañó la iniciativa del decreto 1010/04 y la incorporación de la Subsecretaría dentro de la citada Secretaría, seguiremos en esa misma línea, dispuestos a trabajar en el orden legislativo, para lograr la sanción este año de una ley de Marina Mercante e Industria Naval, que cierre el circuito virtuoso, abierto en el 2004 y que puso fin a una situación – por lo menos para el sector de la Industria Naval - de quiebre del mismo.

No es necesario recordar la pérdida, tanto en rentabilidad empresaria, con quiebras de astilleros y talleres navales, tanto privados como estatales y obviamente, de mano de obra calificada en términos de profesionales y trabajadores especializados que tuvieron que migrar hacia otras actividades.

Hoy nos encontramos debatiendo un único proyecto con trámite legislativo, que si bien tuvo su origen en el Poder Ejecutivo y está en debate hace más de dos años en distintos ámbitos de gobierno, los sectores fuimos participando y presentando distintas modificaciones al mismo. De hecho, la FINA y la Mesa Nacional de Concertación de la Industria Naval, hicieron llegar más de veinticinco modificaciones, de las cuales la mayoría fueron incorporadas al proyecto. Es obvio que esto significó participación, y que el debate enriquece y por ello creemos que viene ahora una etapa que todo el sector de los intereses marítimos debe aprovechar, participando en las distintas comisiones que tendrán la responsabilidad de analizar, como es el caso de las comisiones en Diputados de Intereses Marítimos, Industria y Presupuesto y Hacienda. Y en donde intentaremos, como lo hemos señalado en su momento, que nuestros colegas y los legisladores entiendan la responsabilidad histórica que tienen de concretar la sanción de una Ley, que hace a un tema esencial en el transporte y en la logística y que tiene un impacto central en la mejora de los estándares de comercialización y producción, fundamentalmente de las economías regionales, que requieren distribuir su producción con más bajos costos y utilizando una mejor matriz de transporte aéreo, ferroviario y marítimo.

Nosotros, como sector industrial y como entidad empresaria – en este caso la FINA – ante esta responsabilidad, decidimos resignar parte de nuestra identidad y sumarnos para analizar y apoyar esta iniciativa legislativa a la Mesa Nacional de Concertación de la Industria Naval Argentina. Mesa Nacional productiva e industrial, que creemos es un modelo de integración de sectores públicos y privados, detrás de un objetivo común. Desde ya que animamos a el resto de los sectores a hacer lo mismo y participar en la mejora del proyecto. En dicha Mesa se han incorporado, por ejemplo, entidades profesionales - como la Asociación Argentina de Ingenieros Navales (AIN) o el Consejo Profesional de Ingeniería Naval - ; Instituciones académicas - como la Universidad de Buenos Aires (UBA) o la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) -; organizaciones sociales - como Octubres-; organizaciones sindicales - como el Sindicato Obrero Naval (SAON), y el Sindicato Obrero de Industria Naval (SOIN), entre otros; y otras organizaciones empresarias - como la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN) o la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) - que, dejando de lado los propios intereses sectoriales, se han comprometido en la discusión con sus cuerpos técnicos y sus dirigentes, entregando documentación y participando en distintas mesas que permitan darle claridad y un punto de vista unificado sobre esta temática a distintos actores de la comunidad.

En resumen, en un país con litorales marítimos y vías fluviales como el nuestro, es claramente reconocible la necesidad de contar con un régimen definitivo para la actividad naviera nacional y su industria naval, proveedora natural de ésta actividad.

El concepto integrador de Marina Mercante, que incluye la actividad naviera, los puertos, las vías navegables, su mantenimiento y su dragado, y la industria naval son un concepto que debe ser entendido como una unidad. Y requiere un régimen de tratamiento fiscal y financiero particular y una mirada atenta a la excepcional fortaleza que tiene nuestro sector, a partir de su cadena de valor, tanto metalmecánica como de otras actividades industriales. Y entenderse en términos de articulación con los demás sectores del transporte multimodal y así fomentar una logística que permita utilizar el concepto de soberanía nacional y regional.

Escribe: Horacio Martinez


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