Ir a la página principal
Temas en debate

Conflicto con China preocupa a sectores industriales

La decisión de un organismo de comercio exterior de China de aplicar restricciones a exportaciones argentinas de aceite de soja a ese mercado –por contener el producto residuos de solventes en porcentajes superiores a los establecidos por la normativa vigente desde el 2005 en el país asiático-, puso en estado de alerta a los sectores industriales que, en los últimos meses, han logrado la aplicación de medidas anti dumping, luego de que las autoridades comprobaran que las importaciones chinas en competencia desleal desplazaban a la producción nacional. Si bien no se dijo abiertamente, se considera que las limitaciones impuestas por China al ingreso del aceite de soja fueron adoptadas en represalia a aquellas medidas.

ImagenEl gigante asiático aplica restricciones a las exportaciones argentinas de aceite de soja.
Industriales metalúrgicos, textiles y del calzado salieron rápidamente a destacar que “todos los instrumentos de preservación y promoción del desarrollo de la industria local están contemplados por la Organización Mundial de Comercio”.

La Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) señaló que en la resolución del actual conflicto con China “debe predominar el diálogo y el análisis de las estadísticas comerciales” y descontó “la firmeza de nuestro gobierno para defender a toda la industria nacional apoyada en la fortaleza de los argumentos”.

A juicio de la entidad que preside Juan C. Lascurain, “la situación planteada hoy con el sector aceitero se suma a los permanentes conflictos que surgen en materia comercial con China, un ejemplo de ello son los planteos de los Estados Unidos para que revalúe su moneda y de este modo que los países capitalistas compitan en base a reglas lógicas y no en base a una competencia desleal, que sostiene una producción con fuerte subsidio y participación estatal, condiciones laborales extremas, una moneda fuertemente devaluada y el dumping como práctica habitual”.

La declaración de ADIMRA incorpora un tema de indudable importancia para el análisis del conflicto: “Es evidente que China quiere comprar nuestra soja para transformarla en aceite y esta realidad se extiende al conjunto de los sectores. Hoy le toca al sector aceitero, pero en este escenario no se descarta que sea el único, por ello consideramos inadmisible el planteo el gigante asiático”.

Al respecto, un comunicado del Ministerio de Industria y Turismo, difundido previamente, al tiempo que subrayaba la opinión de Débora Giorgi en relación a la medida que impone restricciones a las exportaciones de aceite de soja –“tiene todas las características de una medida para-arancelaria con fundamentos sanitarios”- señalaba que “China viene aumentando su capacidad de procesar porotos de soja desde 1990, pasando de 6,1 millones de toneladas a 38 millones en 2008. De allí que surgen las informaciones que indican que China está protegiendo a sus procesadores de aceite de soja, buscando la sustitución de importaciones. Cuestión que lo han hecho en el sector autopartes, y también del acero, con medidas para-arancelarias similares a la que conocemos ahora”.


Ir al principio de la nota