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Economía internacional

Consejos de la UNCTAD a los países en desarrollo

Para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) las economías en desarrollo y en transición deben alcanzar un crecimiento más equilibrado y otorgar mayor importancia a la demanda interna y regional en sus estrategias de desarrollo. Esta es una de las principales recomendaciones del “Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2013” que sostiene que “estas economías seguirán siendo los principales motores del crecimiento económico global, contribuyendo con cerca de dos tercios al aumento de la producción mundial en el período”.

ImagenLa UNCTAD recomienda aumentar la producción en los países en desarrollo.
El trabajo subraya “que los países en desarrollo han experimentado un crecimiento económico más rápido que los países desarrollados, y por tanto la proporción que representan de la economía mundial ha aumentado significativamente; su aporte a la producción global aumentó del 22% en 2000 al 36% en 2012, mientras que su participación en las exportaciones mundiales pasó del 32% al 45% en el mismo período”.

Gran parte de ese incremento fue resultado de la expansión del comercio Sur-Sur; sin embargo, agregan los técnicos del organismo internacional, casi nada ha cambiado en cuanto a sus dos principales características, a saber: su estrecha concentración en Asia, debida a la fuerte participación de países de ese continente en las redes internacionales de producción, en las que los países desarrollados son los mercados de destino final, y el importante papel de los productos primarios en la expansión del comercio Sur-Sur en las últimas dos décadas. Ello pone de manifiesto que el comercio Sur-Sur no se ha convertido en un factor autónomo de crecimiento en los países en desarrollo. “No obstante, si los países en desarrollo pudiesen adoptar una estrategia donde el crecimiento de la demanda interna tuviese un mayor protagonismo, un porcentaje más importante de sus importaciones de manufacturas podría destinarse para uso final en su mercado interno en lugar de reexportarlas a los países desarrollados. Ese cambio bien podría hacer aumentar la contribución del comercio Sur-Sur al crecimiento de la producción en los países en desarrollo”.

Con respecto a la economía mundial en su conjunto, el informe de la UNCTAD destaca que “unas políticas coordinadas e impulsadas por la demanda, donde los países con superávit aplicasen fuertes estímulos y ninguno adoptase políticas contractivas, permitirían obtener mejores resultados que las actuales políticas, que ponen toda la carga del ajuste en los países con déficit”.

Al referirse a la situación de los países (muy) dependientes de las exportaciones de productos básicos, la UNCTAD aconseja que “mientras los precios de los mismos se mantengan a niveles relativamente elevados y los productores puedan recuperar una proporción justa de las rentas generadas, los responsables de las políticas deben velar por que los ingresos derivados de la explotación de los recursos naturales se utilicen para reducir la desigualdad de los ingresos y para impulsar la producción industrial”.

El financiamiento de la actividad productiva también motivó el comentario de la UNCTAD: “El sistema financiero en la mayoría de los países desarrollados y en desarrollo no orienta suficientemente el crédito hacia la inversión productiva en la economía real”, y sostiene la necesidad de llevar a cabo una reforma a nivel nacional y mundial, “no solo para aumentar la estabilidad financiera y económica sino también para garantizar que se destine suficiente financiación a actividades productivas que ayuden a los países en desarrollo a superar los nuevos retos surgidos en el entorno posterior a la crisis”. Más adelante subraya que “tanto en la actualidad como en los años que precedieron a la crisis financiera de 2008, el crédito a menudo se ha orientado al consumo en vez de a la inversión, y a alimentar burbujas de precios de activos en sectores como el inmobiliario, en vez de a fomentar la innovación y la producción”.

Por último, la UNCTAD destaca que “las políticas económicas deberían orientarse a fomentar la inversión de los beneficios a nivel local y a modificar la actuación del sistema bancario con el fin de que conceda más sistemáticamente créditos para actividades productivas que generen empleo y crecimiento duradero, y reduzcan la vulnerabilidad a las alteraciones de la economía mundial”.


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