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PYMES

Crecen, a pesar de...

Vicente Donato, director de la Fundación Observatorio PyME, reconoce aspectos muy positivos en la evolución de la producción y el empleo de las pequeñas y medianas empresas. En 2007 no solo expandieron su producción al 8,6% y el empleo en un 5,1% sino que el proceso de crecimiento incluyó al 80% de esas empresas, de las que el 62% utilizó el 70% de su capacidad instalada.

El primer punto de un tratado de introducción a las PyMES debiera decir que éstas no son grandes empresas en envase chico. Y aunque la frase es una adaptación libre de las expresiones del presidente de la Unión Industrial Argentina, es respetuosa de su espíritu. En su intervención en la 5a Conferencia de la Fundación Observatorio PyME (FOP), Juan Carlos Lascurain subrayó la necesidad de percibir la enorme diferencia que existe entre las grandes empresas y las de menor porte relativo. “Desigualdades que muchas veces los funcionarios no comprenden”, dijo en referencia a conversaciones que mantuvo con los titulares de las comisiones de PyMES del Parlamento doméstico.

¿En que consisten esas diferencias?, en una estructura que capitanea en forma personal el dueño de la empresa obligado a cumplir múltiples roles: proveer a su fábrica de maquinaria, equipos e insumos básicos, atender los mil y un problemas que supone producir, contratar personal, acordar precios de venta, explorar mercados y, entre muchas otras, negociar con los bancos y los funcionarios de turno. Nada es sencillo.

Según el Informe 2007-2008 sobre la “Evolución reciente, situación actual y desafíos futuros de las PyMES industriales” que elabora la Fundación Observatorio PyME- FOP- en nuestro país existen poco menos de 102.000 empresas que caben en aquella tipificación en base al número de personal ocupado.

Pero aún tratándose de ese estrato genéricamente llamado PyMES, no es igual el comportamiento de una micro o pequeña empresa que el de una mediana (aquella que emplea entre 50 y 200 personas). Durante 2007 el 75% de las que no son grandes, pero tampoco chicas, realizó inversiones y el 50% comercializó su producción fuera de nuestras fronteras, en cambio sólo el 50% de las más pequeñas invirtieron y apenas un 13% exportó.

Agrupadas mayoritariamente en la región metropolitana de Buenos Aires (allí se erige el 57% de las PyMES industriales) el sector de “Alimentos y bebidas concentra el 16% del total de empresas, Muebles y accesorios y Metales comunes y Productos de metal se alzan con el 15% cada uno y Aparatos eléctricos, electrónicos e instrumentos de precisión” junto a “Papel, edición e impresión” se reparten en forma igualitaria otro16%.

De todos modos y a pesar del ritmo vivaz de sus producciones, uno de los talones de Aquiles del grupo lo constituye su baja disposición a ser evaluado en sus productos, procesos y en términos organizacionales. Sólo el 17” de las PyMES industriales posee certificaciones ISO mientras que apenas otro 10% se encuentra atravesando el proceso de calificación.

Si bien hasta 2006 el contexto en que se desarrolló la actividad de éste segmento de empresas fue positivo, hacia fines de ese año comenzaron a reducirse los márgenes de rentabilidad a la par que trepaban el precio de los insumos y las exigencias salariales.

“Durante el bienio 2006-2007 la rentabilidad bruta de las PyMEs industriales ha sufrido una caída del orden del 23%”, asegurael pormenorizado estudio realizado por la FOP, cuestión que representa una de las mayores preocupaciones de estas firmas. “Los niveles de rentabilidad empresarial están cayendo”, dicen los empresarios, como consecuencia del efecto de aplastamiento que provoca un aumento de costos muy superior al que sufren los precios. “Entre el tercer trimestre de 2007 e igual período de 2006 los costos directos de producción se incrementaron cerca de un 50%, comportamiento que es explicado, en principio, por el alza del precio de insumos y materias primas y el aumento del costo salarial”, exponen los analistas del Observatorio.

A estas tribulaciones se suma otra de las grandes preocupaciones del sector: las fuentes y las exigencias que enfrentan toda vez que requieren financiamiento.

Hoy, ¿quién financia a las PyMES?

El bolsillo de los propios industriales, sería la sucinta respuesta.

Sin dudas, el bajo acceso al financiamiento complica el desarrollo de las empresas de menor porte relativo y es el mayor obstáculo que enfrenta su desenvolvimiento futuro.

Así lo entendieron los disertantes que se alternaron en la quinta versión del esperado encuentro anual que organiza la FOP los que, junto al reconocimiento a la importancia decisiva que tienen las PyMES para el tejido social y productivo del país y para mantener las tasas de crecimiento económico que caracterizó el último quinquenio – 8,7% anual,- subrayaron el hecho que el 65,8 por ciento de ese universose autofinancia.

En auxilio de revertir esa situación sobresalen dos decisiones: la implementación de la línea crediticia de 5.000 millones de pesos del Banco de la Nación – promovida por su presidenta Mercedes Marcó del Pont- y el reciente nombramiento de Miguel Peirano, de fuerte vocación industrialista, como titular del Banco de Inversión y Comercio Exterior Sebastián Palla, que preside la Unión de AFJP, integrada en la actualidad por una decena de firmas, recordó que el inciso “q” de la reforma previsional, a la que calificó como exitosa, prevé que las administradoras coloquen entre el 5 y el 20 por ciento de sus carteras en inversiones productivas. E instó a las PyMES a agruparse para buscar economías de escala y acceder a esa oferta.

Vicente Donato observó, en esa mañana tupida en diagnósticos, que la tasa de endeudamiento de las empresas es baja y que entre aquellas que invierten existe un sostenido interés en invertir más. ¿ Por qué no lo hacen?, porque el capital de trabajo se está consumiendo y porque la mayor parte de ellas no son sujeto de crédito dentro de un sistema que vuelca a la financiación productiva solo el 12% del PBI, contra el 32% de Chile o el 78 % de Brasil.

Sentados los bancos en el banquillo de los acusados, salió en su defensa un comprensivo José Miguel Zavala, director de la Superintendencia de Bancos e Instituciones financieras de Chile, que explicó la lógica del sistema diciendo que las entidades financieras son empresas que pueden endeudarse hasta 16 veces respecto a un capital que no es totalmente suyo. “Como productor seguramente quiero que me presten a la menor tasa posible, pero como ahorrista mi voluntad es que garanticen y maximicen el capital que le he confiado”. El riesgo, en estos casos, es la razón que explica el diferencial de tasas, que es de casi el doble para las más chicas.

Aunque en 2007 las entidades financieras fueron fuente del el 21,8% de las inversiones efectuadas, ésta proporción se fue incrementando durante los últimos años (8% en el 2005, 14% en 2006) y muestra el progresivo acercamiento de las empresas del segmento al mercado del crédito.

Considerado el acceso al financiamiento y a los servicios financieros como elemento clave para el crecimiento, el Informe del Observatorio dedica un capítulo a desembrozar las motivaciones y el comportamiento de los pequeños y medianos empresarios frente a las ventanillas bancarias. Y concluye que el nivel de bancarización de este tipo de empresas es bajo: las PyMES locales tienen cuenta corriente con actividad frecuente en 2 entidades bancarias versus los 4,9 bancos con que operan las firmas italianas. La herramienta más difundida en nuestro país es la solicitud de crédito bancario descubierto en cuenta corriente, operatoria que creció desde el 31,5% del 2005 al 36,9% en 2007. Pero es importante aclarar que el tamaño de las firmas influye con fuerza en la aceptación o rechazo de las solicitudes, puesto que aunque menos de la tercera parte de las pequeñas empresas solicitaron éste tipo de créditos, la tasa de rechazo fue cuatro veces mayor a la de las empresas medianas.

Mientras el crédito comercial es negativo para las PyMES industriales – cobran las ventas en más o menos 43 días y pagan a proveedores en un plazo promedio de 32 días– los contratos de leasing siguen siendo las herramientas menos difundidas. No obstante, en el último año un reducido 14,3% de las empresas medianas y chicas obtuvieron el leasing solicitado, cuando en 2006 ese registro fue menor en 2 puntos porcentuales.

Por otro lado, en el caso de las empresas más pequeñas los indicadores de solvencia y liquidez muestran una baja participación del endeudamiento externo en el financiamiento de los activosy una elevada tenencia de fondos líquidos.

Cabe aclarar que, nuevamente, el tamaño relativo de las empresas juega como un diferencial de peso: en el bienio 2005-2006, el coeficiente de solvencia de las medianas argentinas fue similar a los registrados en países como España, Austria y Alemania, situación que no replica entre las más chicas. El siguiente país en grado de solvencia de las pequeñas industrias es España con una relación del 46,1% entre el patrimonio neto y el activo total promedio.

Desafíos: más allá de 2008

Teniendo en cuenta que incrementar la inversión en capital físico y humano sigue siendo uno de los principales desafíos de las industrias pequeñas y medianas, es inconmovible la necesidad de ampliar la capacidad productiva de las firmas a través de mayores recursos para la adquisición de bienes de capital. Al respecto, continúa el informe que es base de estos comentarios, un tema fundamental lo constituye prestar especial atención al financiamiento de las inversiones. En la medida en que la mayor parte de los industriales de este estrato financian sus inversiones con recursos propios, en especial reinvirtiendo utilidades, la exigencia de un elevado nivel de rentabilidad se transforma en un argumento de sobrevida.

Una serie de variables indican que las empresas completan la línea de crecimiento con inversiones tendientes a incrementar la capacidad productiva, generar mayores niveles de productividad y ampliar sus planteles de profesionales y operarios. Pero y aunque virtuosa ¿es ésta una conducta que asegura incrementos en la competitividad? La competencia de productos importados en el mercado local sigue gravitando en sectores intensivos en mano de obra y aunque la mayor competitividad actual de las industrias más chicas puede basarse en el efecto precios, amparados por un cambio favorable, mantener en el tiempo esta política es doblemente insuficiente. Es limitada porque ya existen factores que roen la ahora alicaída ventaja y lo es porque la matriz productiva local requiere un cambio que debiera sustentarse en una política de especialización que debe mantenerse en el mediano y largo plazo.

Para resolver los desafíos que enfrentan las PyMES industriales hay que solucionar un puñado de problemas que afectan, asimismo, al conjunto de la economía. La investigación realizada por la FOP señala como trabas que deben ser removidas los altos costos de producción y la amenaza de importaciones.

Asimismo se debeestimular el financiamiento para la inversión y la capacitación de recursos humanos; inducir la innovación y el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones; asegurar el suministro energético y garantizar un mejor acceso a las políticas públicas.

En la Conferencia Anual de la FOP, el secretario de Industria Fernando Fraguío, reconoció la importancia de las PyMES responsables, entre otras, de la creación de 770.000 puestos de trabajo y la organización de 40 clusters que agrupan 600 empresas del segmento. Asumido el compromiso de trabajar para garantizar su crecimiento y aumentar su presencia exportadora, se aguarda ahora un ajustado correlato entre dichos y gestión.√

Irene Naselli



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