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Reportajes

Cruzando la Gral. Paz

El ajuste de variables económicas implementado por el gobierno nacional en los primeros meses de 2014, así como sus efectos sobre la actividad industrial, concentraron la atención, y preocupación, de la dirigencia empresaria. Hubo pronunciamientos favorables y otros muy cautelosos (a los que se debería sumar a los que optaron por el silencio), pero no abundaron. Informe Industrial convocó a: los presidentes de la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires, señor Osvaldo Rial; de la Unión Industrial de Entre Ríos, señor Antonio Caramagna; de la Unión Industrial de Salta, ingeniero Daniel Chávez Díaz, y al vicepresidente de la Unión Industrial de San Juan, contador Gustavo Fernández para que opinaran sobre el tema y otros de no menor importancia para el desenvolvimiento del sector fabril. Sus respuestas se ofrecen a continuación.

ImagenesAntonio Caramagna, presidente de la Union Industrial Entre RiosDaniel Chávez Díaz, presidente de la Union industrial SaltaGustavo Fernandez, presidente de la  Union Industrial San JuanOsvaldo Rial, presidente de la  Unión Industrial de Buenos Aires
– ¿Cómo repercutió en la actividad industrial de la provincia el ajuste cambiario y monetario implementado en el primer trimestre del año?

– Osvaldo Rial: Por un lado posibilitó corregir cierto retraso acumulado en el tipo de cambio y mejorar la competitividad de sectores fabriles con presencia exportadora. Por el otro creó alguna presión sobre precios a raíz del alza de insumos atados a valores internacionales. Pero entendemos que la corrección cambiaria fue controlada y para cuando llegó abril se había empezado a lograr el efecto correctivo buscado. En cuanto al alza de tasas, encareció el costo del crédito, pero notamos que a partir del mismo mes el BCRA inició un sendero decreciente en el costo del dinero y eso es positivo. Falta que la banca privada acompañe este proceso con una baja de tasas y más volumen de préstamos destinados al sector productivo, como lo está haciendo el sector público.

– Antonio Caramagna: Toda expectativa de ajuste, en este caso esperado, y luego el ajuste, fueron factores potenciadores de incertidumbre, la que esencialmente conduce a un cortoplacismo no favorable para la actividad industrial y su consecuente estrategia de inversión y desarrollo. Como resultado actualmente se vive un período de amesetamiento productivo y con expectativa de no reversión en el corto y mediano plazo.

– Daniel Chávez Díaz: En términos generales los ajustes que eran necesarios realizar provocaron una situación de mayor cautela y un aumento en la falta de confianza en el futuro inmediato y de mediano plazo, en el empresariado en general y en los industriales en particular. La raíz del problema es un proceso inflacionario creciente que desde el 2007, con un promedio cercano al 23.3%, provoca incremento de costos directos de producción con la consecuente disminución de la rentabilidad y de la competitividad. El impacto en los costos no se traslada directamente en precios provocando incertidumbre. Lo más relevante será controlar la inflación, superar la etapa de conflictividad por salarios que es consecuencia de la primera preservando la paz social y el trabajo, y por último lograr mantener o mejorar el nivel de actividad indispensable para seguir adelante.

– Gustavo Fernández: Inicialmente paralizó las entregas de insumos por falta de precios de referencia, al tiempo que se redujeron o eliminaron los plazos de pago a proveedores. No advertimos que el sector exportador este aprovechando la mejora del tipo de cambio, pues sus costos de movieron en igual medida, o bien la corrección del tipo de cambio no resulto suficiente para la variación de costos previa que arrastran algunas empresas en su oferta exportable.

–¿Qué efectos tuvo la política de administración del comercio exterior en la actividad de los sectores industriales de la provincia? ¿Se gestionó con acierto?

– Rial: En líneas generales sí, ya que a pesar de inconvenientes puntuales en la autorización de importaciones de algunos insumos para la industria, se priorizó la defensa de la fortaleza en materia de reservas. Observamos que ahora la Secretaría de Comercio está aplicando una estrategia más aceitada y que de a poco se van normalizando las importaciones. Confiamos en que ese sendero se profundizará hasta alcanzar condiciones normales para la provisión de los insumos industriales que requiere nuestro sector.

– Caramagna: Consideramos muy necesario la existencia de un adecuado y severo control sobre las importaciones salvajes que afectan de manera nociva a la producción nacional. La industria argentina debe competir y, para ello debe ser, por un lado cuidada, y, por otro, contar con reglas de juego claras y sostenidas en el tiempo para generar certeza y sustentabilidad a la vinculación internacional.

Dentro de ello, la medida aplicada por la Secretaría de Comercio Interior – en este caso las DJAI – para la importación de insumos y/o tecnologías no producidas en el país, requieren una administración técnica y con normativas claras. De no ser así, las alteraciones - no menores - en diversos sectores productivos, estarán siempre vigentes.

En lo referido a exportaciones, la pérdida de mercados ha generado alta preocupación en importantes sectores productivos dado que la Argentina fue perdiendo de manera sostenida competitividad, y reingresar a los mercados no solo requiere una paridad cambiaria adecuada sino también seguridad jurídica. En este caso, la alta carga impositiva provincial derivada de la Reforma Tributaria aprobada en enero de este año, no ha favorecido precisamente a ello en virtud del incremento de los costos que ha generado.

– Chávez Díaz: El efecto de esta política que puede haber dado al gobierno nacional resultados positivos principalmente en la balanza comercial, esto es el aseguramiento de un superávit, como política de desarrollo industrial adolece y adoleció de muchos problemas de implementación: la sustitución de importaciones es un proceso que ayuda al crecimiento de la industria nacional pero si se realiza luego de un minucioso estudio de las capacidades mediatas, a mediano y a largo plazo de nuestro tejido fabril. Como consecuencia de esto se puede comenzar restringiendo el ingreso de todos aquellos insumos y bienes que competitivamente están en condiciones de fabricarse en el país en el momento de la medida, fijando metas graduales en el tiempo en pos de la preparación de otros segmentos que pudieran no estar listos para producir en forma inmediata. Si bien en estos términos se puede llegar a un cierto porcentaje de sustitución que depende de cada país (usualmente entre el 30 y 50%), la producción industrial local que sustituya productos importados nunca será total y este proceso puede llevar de tres a seis años como mínimo para implementarse.

La prohibición de importaciones ocasiona discrecionalidad y dificultades que van en detrimento de la propia industria nacional en muchos casos. En nuestra provincia los efectos fueron principalmente negativos e incluso obliga a gestionar casi permanentemente la liberación de ciertos insumos esenciales. En términos de exportaciones, el sector industrial provincial no tuvo incidencias importantes, salvo las relacionadas a otras variables macroeconómicas que afectan la ecuación y el modelo de cada sector en particular en términos de competitividad y precios.

– Fernández: Para los sectores dependientes de insumos importados ha significado un escollo, pues si bien nunca se llego al desabastecimiento de insumos, la disponibilidad de los mismos fue limitada y no pudo atenderse la demanda en su real medida. Las autoridades provinciales ayudaron mucho a resolver inconvenientes.

– La sustitución de importaciones ¿registró avances en los distintos sectores industriales? ¿Cuáles son las mayores dificultades que deben ser superadas?

– Rial: La sustitución de importaciones ha sido una política estratégica y acertada a partir del proceso iniciado en 2003. Permitió crear unos 3 millones de puestos de trabajo en la industria y casi seis millones en la economía. La productividad del sector fabril creció al 5,6% promedio en la última década y es evidente que “resucitaron” sectores que estaban destruidos, como el de las manufacturas. Ahora, se busca elevar el porcentaje de piezas nacionales en la mayoría de los rubros industriales, y entendemos que es el camino inteligente a profundizar. Habrá sectores donde se podrá hacer en forma más rápida y en otros más lenta, pero lo digno de destacar es la tendencia de defender el empleo, el mercado interno y la producción nacional. Es una política de Estado que la Argentina nunca más debe abandonar. Al contrario, se debe profundizar este camino para pasar del crecimiento al desarrollo, como bien plantea el gobernador Daniel Scioli.

– Caramagna: La sustitución de importaciones y el imprescindible camino de la innovación son objetivos necesarios pero exigen estrategias de desarrollo a mediano y largo plazo. Dentro de ello, la producción industrial con alto valor agregado requiere también una imprescindible complementación con insumos importados. En este complejo pero necesario camino, se requiere un plan de gobierno sistémico que ofrezca a la industria posibilidades confiables que alienten la inversión y el desarrollo.

– Chávez Díaz: Hay que reconocer que hubo sectores que se beneficiaron con esta política que permitió un rápido desarrollo en aquellos bienes y productos manufacturados que no requieren de la incorporación de tecnología fuera del alcance inmediato de nuestros industriales, y que ante la oportunidad se aceleró el avance de algunos proyectos ya existentes o la creación de otros nuevos. En el balance total el proceso no fue realmente significativo, al menos en términos porcentuales de la producción industrial nacional total. En términos provinciales benefició solo a unos pocos frente al resto.

– Fernández: Advertimos que las importaciones mayormente sustituidas son aquellas que corresponden a productos que ya se fabricaban en el país. En el caso de nuestra provincia, los sectores inicialmente más favorecidos fueron metalúrgicos, autopartes, textiles y calzados entre otros, aunque con limitaciones también pues parte de sus insumos eran importados. No advertimos sustitución significativa en nuevos sectores o productos, y creemos que ello es por problemas de escalas de producción necesarias para encarar esos procesos de sustitución.

–¿Mejoró el acceso al financiamiento de las empresas, en particular de las PyMES, a partir de la línea crediticia para inversión productiva (LICP)¿Qué sectores fabriles fueron los más demandantes?

– Rial: Ha sido notorio el incremento. Las PyMES han aprovechado estos instrumentos y desde el Fondo de Garantías Buenos Aires (FOGABA), que tengo el honor de presidir, hemos salido a respaldar con fuerza el crédito al sector. Así, las pequeñas y medianas empresas han podido convertirse en sujeto de crédito y obtener créditos a tasas más bajas y plazos más largos.

– Caramagna: El tema financiamiento ha sido y es una materia pendiente dado que las tasas que, aún bonificadas parcialmente, siguen siendo muy elevadas y las exigencias administrativas para acceder a los créditos, hacen finalmente muy selectiva su obtención. Paralelamente a ello, la decisión de tomar créditos por parte de una empresa, es evaluada con cuidado ante la necesaria certeza de demanda y dinámica del mercado que se debe tener.

– Chávez Díaz: El sistema financiero argentino es en términos de créditos para la producción de menor volumen y poco efectivo, en muchos aspectos, si se lo compara incluso con otros países latinoamericanos, sin embargo el esfuerzo volcado en diversas líneas de financiamiento a través del Banco de la Nación Argentina y otras entidades fueron notorios y tuvieron resultados notables mejorando ostensiblemente la situación existente. El numeroso tejido PyME de nuestro país, que vio incrementado el acceso y el volumen del crédito no solo en bienes durables sino en capital de trabajo fue sin dudas beneficiado.

Sin embargo este financiamiento productivo es insuficiente todavía. En nuestra provincia se visualizaron dos efectos: un incremento en el conocimiento de las líneas crediticias existentes, un mayor interés en solicitar los créditos y como consecuencia de lo anterior un mayor porcentaje de empresas que pasaron de la inversión de utilidades (inversión propia) al crédito. Específicamente el sector cerámico fue el más demandante y probablemente es el que puede mostrar las inversiones más importantes para instalar y ampliar plantas industriales en nuestra provincia; también el sector de productos químicos hizo inversiones considerables en mejora tecnológica e infraestructura productiva.

– Fernández: Mejoró parcialmente y en términos relativos, aunque la situación no ha sido resuelta. Las líneas resultan atractivas, aunque la mayoría de los bancos volcó esas líneas a leasing para vehículos y maquinaria rodante (autoelevadores, etcétera). El acceso depende de la solvencia y rentabilidad de las empresas hacia atrás, más que de los proyectos que presentan, por lo que no resultan una solución a las PyMES con dificultades actuales. Otras líneas gubernamentales como FONTAR, FONAPyME, Mi Galpón resultan también muy convenientes pero por los extensos plazos de gestión de otorgamiento frente al crecimiento de costo de inversión, hacen que la cobertura del proyecto en términos reales por estas líneas sea menor a la prevista, demandando mayor aporte de capital propio de la empresa u obtenerlo de otras fuentes mucho más onerosas. En el caso de nuestra provincia, la Línea Calidad San Juan del gobierno provincial, con fondeo del Banco Interamericano de Desarrollo, ha sido muy importante pues además de buenas condiciones de plazo y tasa, al ser canalizada por la banca privada resulta muy ágil en su proceso de otorgamiento.

–¿Qué opina de los recientes anuncios para combatir el empleo no registrado y alentar la incorporación de personal en las PyMES?

– Rial: Es el camino correcto. El empleo en negro se redujo al 33% en la última década pero aún resta un arduo camino por recorrer. Creemos que esta iniciativa permitirá que el sector pequeño y mediano de la economía se ponga rápidamente en regla, porque esta norma brinda previsibilidad y reduce costos para que las PyMES puedan cumplir la ley.

– Caramagna: Toda medida que favorezca el trabajo legal, que es el único que da dignidad al trabajador, es siempre bienvenida y debe ser alentada. También es una manera directa de luchar contra los factores de aquella competencia que hace de la evasión un culto. En cuanto a la posibilidad de incorporar personal al mundo del trabajo formal, las decisiones que las empresas puedan tomar estarán en línea directa con la marcha de la economía, la estabilidad, el desarrollo sustentable de los mercados, la consecuente competitividad y su resultante que es la inversión y el crecimiento.

– Chávez Díaz: Sin dudas toda iniciativa que se realice con el objetivo de transferir personal desde el mercado informal al registrado es digna de ser alentada y apoyada. Esto necesita además de un entorno de confianza y de expectativas positivas al menos en la generación de estabilidad y en el control de la inflación que deterioran el funcionamiento de la PyMES y sus planes futuros. Hay que continuar trabajando para volcar la mayor cantidad posibles de empleos a la formalidad.

– Fernández: Son muy positivos.

– A su juicio ¿cuáles son las políticas más eficaces para favorecer la inversión productiva en su provincia?

– Rial: El gobernador Scioli ha puesto al fomento a la producción como política de Estado; en ese objetivo destina todos los instrumentos de los que dispone la provincia y creó nuevas herramientas. Puso a la provincia en marcha, con herramientas crediticia, con inversión en infraestructura, la instalación de nuevos parques industriales, la menor presión tributaria y una reducción clara en los niveles de endeudamiento. Coincidimos plenamente con él en que el crecimiento ya está, y ahora llega la hora de apuntar al desarrollo sostenido. La provincia de Buenos Aires representa el 40% del crecimiento argentino, lo cual la convierte en la locomotora del desarrollo que viene.

– Caramagna: La provincia, en muchos aspectos esenciales, depende de las políticas nacionales. Sin embargo, ha tenido y podría volver a tener en sus manos una suma de herramientas estratégicas y motivacionales que favorezcan la inversión productiva la cual ha sido afectada por la Reforma Tributaria de este año.

Una de esas herramientas es la ley de Promoción Industrial vigente, la cual debería ser acompañada por medidas impositivas municipales que hagan propicia la decisión de invertir en Entre Ríos.

Otro de los vectores importantes es atender un desarrollo armónico de los Parques Industriales (PI) dentro de la geografía provincial y para ello es fundamental que trabajen integradamente la provincia, los municipios y los privados. Desde la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) estamos pidiendo al Ejecutivo provincial que el tema PI sea declarado Política de Estado.

El otro vector trascendente y vital, es que se revalorice a las muy numerosas empresas existentes -que tienen sus raíces en esta tierra, reinvierten las utilidades en sus industrias, agregan valor y que, finalmente, generan trabajo genuino- a través de beneficios impositivos que le permitan sostener, mas allá de particulares y difíciles circunstancias, su histórico caminar.

– Chávez Díaz: Existen diversos mecanismos para atraer inversores industriales a nuestra provincia, pero probablemente se deba trabajar mucho más en la mejora de estos incentivos que ayudan esencialmente al financiamiento de la inversión productiva por medio de numerosas líneas de crédito a nivel provincial y nacional, que permiten financiar la inversión total en un dado porcentaje con tasas blandas subsidiadas. El espectro es amplio en términos del abanico productivo comprendido y excede lo industrial ya que también favorecen otras actividades productivas.

Sin embargo, una vez más la estabilidad macroeconómica y el mantenimiento de la seguridad jurídica son condiciones sine qua non en la atracción de inversiones y por lo tanto el factor más relevante.

Luego la mejora en las condiciones de infraestructura es el otro factor importante sobre el que hay que trabajar. En este sentido me refiero a: rutas y caminos de acceso; energía tanto eléctrica como gasífera en términos de existencia y disponibilidad de volumen; funcionamiento del ferrocarril para abaratar transporte de cargas; conectividad que implica acceso a Internet y a la transferencia de datos, y por último la infraestructura específica sobre la que se está trabajando ya y que se relaciona a la existencia de parques industriales tanto públicos como privados o incluso mixtos que permitan el mejoramiento de algunos de los factores esenciales de estructura mencionados como necesarios en general y el consecuente ordenamiento ambiental y urbanístico al destinar espacios específicos a la industria.

– Fernández: Generar un clima de estabilidad macroeconómica y regeneración de confianza a nivel nacional en primer término. En segundo lugar revisar profundamente el sistema tributario, en especial la relación Nación-Provincia, pues las empresas terminamos siendo rehenes de la falta de financiamiento de las provincias soportando cada vez mayores impuestos a los ingresos brutos en jurisdicciones en las cuales no hay actividad industrial de las empresas, al tiempo que el sistema nacional tiende cada vez con más fuerza a esquemas en los cuales mediante los regímenes de percepción y retención se anticipa el pago de impuestos generando en muchos casos saldos favorables que se devalúan rápidamente en su proceso de recuperación. En tercer lugar concretar una revisión y plan integral de modernización de los sistemas de transportes y logística para mejorar la competitividad de economías regionales, al tiempo que promover un proceso federal de industrialización. Estimular la educación técnica y de oficios industriales para la calificación de las personas que se emplean en la industria. Y, por último, asegurar la provisión de energía, en todas sus formas, para el sector industrial.


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