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Economía internacional

De la industria y la carga impositiva en Brasil

Complejo y burocrático. Así define la Confederación Nacional de Industria (CNI) de Brasil al actual sistema de recaudación de impuestos que aumenta los costos de las empresas y les crea conflictos con el fisco. La entidad propone una reforma impositiva con foco en la competitividad, que simplifique el sistema y exima de gravámenes a las nuevas inversiones y las exportaciones. Pese a los conflictos institucionales y políticos que sacuden al socio mayor del Mercosur y la difusión de indicadores económicos que imponen una recesión sin antecedentes -hechos que no son ignorados por la dirigencia empresaria-. La CNI lleva adelante una serie de debates sobre las “reformas que precisa Brasil”. El turno del análisis del sistema tributario ha concitado el interés y la participación de exfuncionarios, economistas y directivos de la central fabril.

ImagenLos industriales brasileños se oponen a la creación de nuevos impuestos.
La carga impositiva en Brasil era en 2013 equivalente a casi el 36% del PBI, superior a la media de 34,1% registrada en los países que forman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y mucho más alta que lo de los países emergentes. A título de ejemplo, y según un estudio del Banco Mundial, con más de 60 impuestos federales, estatales y municipales, una empresa radicada en el territorio brasileño consume, en promedio, 2.600 horas para pagarlos, mientras que en los demás países de América Latina y el Caribe se requieren 503 horas.

Una encuesta realizada por la CNI entre 2.622 empresas concluyó que más del 70% de los empresarios rechazan la estructura impositiva de su país porque no contempla los siete requisitos básicos de un sistema impositivo eficiente: número de tributos; simplicidad; estabilidad de las reglas; derechos y garantías del contribuyente; transparencia, seguridad jurídica y flexibilidad en los plazos de recaudación. Si bien el sector privado, y en especial la industria, vienen reclamando debatir una amplia reforma impositiva, subrayan que Brasil nunca afronta una discusión en profundidad. Los economistas de la Fundación Getulio Vargas sostienen que ello ocurre porque “toda vez que el debate comienza y aparece una propuesta, surgen las presiones para ver quién va a ganar y quién va a perder y nunca se llega a ningún acuerdo”.

La CNI considera que Brasil no puede esperar por una reforma amplia para corregir algunas distorsiones del sistema impositivo. “El tiempo político de la reforma es diferente al tiempo del mundo competitivo”. Al respecto, la entidad empresaria sugiere que las correcciones que pueden implementarse de inmediato deben tener como objetivo la simplificación, desburocratización y reducción de impuestos y la reforma del Impuesto sobre Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS). Otra medida que la CNI considera que puede ponerse en vigencia rápidamente es la ampliación de los plazos para el pago y compensación del IPI y del PIS-Cofins.

Mientras tanto, el Congreso brasileño se apresta debatir una iniciativa del gobierno que recrea la Contribución Provisional sobre las Transacciones financieras (CPMF) -que se cobró entre 1997 a 2007-, sustentada en “excepcionalidad del momento”, de acuerdo al pedido que Dilma Rousseff formulara a principios de febrero en la apertura del período de sesiones legislativas de 2016. En la oportunidad, los silbidos superaron a los aplausos que acompañaron el anuncio presidencial.


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