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Sectores económicos

De las provincias al mundo

“Cazadores de mercados” es una investigación de Lucio Castro / Daniel Saslavsky presentada en formato libro por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), cuyo comentarista de contratapa la define como una propuesta de sólido análisis para la acción. En verdad la es.Dado que sugiere líneas de política pública para que nuestras economías regionales puedan aprovechar las oportunidades que brinda el mundo para sortear la tormenta financiera internacional. En sus dos últimos capítulos, donde se afincará este comentario, revelan los haberes y los debe de las organizaciones de promoción de exportaciones (OPE) a escala provincial.

ImagenesGráfico de gastos en promoción realizados por PyMES exportadoras argentinasGráfico del presupuesto de las organizaciones de promoción de exportaciones provinciales
Al dar pasos de consumo creciente de 7 u 8 leguas por vez (crece la demanda de productos con mayor contenido proteico y valor agregado entre los pilares de la economía mundial) o sumando tantos puntos porcentuales a sus pebeís anuales, China e India se transformaron en dos locomotoras gigantes que, con dos tercios de la población planetaria, avanzan hacia el primer foco de nuestros desvelos al brindar “una oportunidad histórica a las provincias argentinas para mejorar su inserción en el comercio internacional”. No sólo eso (para los próximos años se pronostican alzas sustantivas en los precios de agro/alimentos) y no sólo por eso ni sólo con vistas a oriente. Dando inicio al primero de cinco capítulos, sus autores sugieren que pese a las adversidades reinantes, el mundo ofrece una coyuntura favorable para las economías regionales de la Argentina. Sin embargo –concluirán Castro y Saslavsky- “para poder aprovecharla es necesario avanzar en una agenda múltiple de mejoras en la infraestructura y el entorno de negocios, la coordinación del Gobierno nacional y entre niveles de gobierno en la promoción exportadora, junto al upgrading institucional de las organizaciones de comercio exterior de las provincias, en particular en las de menor desarrollo relativo”.

Ópticas

“Argentina –advierten- es un país de contrastes exagerados en el terreno del comercio exterior”. Junto a provincias con estructuras productivas densas y mercados de gran tamaño (región pampeana, Cuyo) caracterizadas por una inserción dinámica creciente basada en una mayor diversificación y diferenciación de su capacidad exportadora, en el otro extremo se ubican provincias con débiles entramados productivos (NOA / NEA) especializados en la producción primaria, con escasa diferenciación y altamente concentrados en un número reducido de productos y mercados de exportación.

Así pues, distinguiendo cuatro categorías de acuerdo a su performance productivo/comercial (estrellas,ascendentes, descendentes y rezagadas) los autores reparan que –en promedio- las provincias sólo exportan el 72% de su potencial.

Es más:

A pesar de las mejoras de los últimos tiempos, sobre todo las vinculadas con la cadena agroindustrial, el precio unitario de exportación promedio sigue siendo reducido.

La persistencia en el tiempo de las exportaciones provinciales es baja: más del 40% de las ventas externas se realizan durante un solo año.

La geografía también juega un papel central para la inserción internacional: cada aumento de 100 kilómetros. en la distancia al mercado de destino, reduce las exportaciones provinciales (exprov) en 140 mil dólares.

Asimismo, influye la distanciade las provincias respecto a la Ciudad Autónoma Buenos Aires (CABA): por cada incremento en 10% de lejanía disminuyen las exprov casi 6%.

Al mismo tiempo, un incremento en 10% de habitantes con educación secundaria o superior aumenta las exprov diferenciadas en más de 8%.

Una mejora de 1% en la cantidad de kilómetros pavimentados per cápita implicaría una suba de alrededor de 3% en el volumen exportado.

Una mejora del 10% en la producción de energía eléctrica generaría, al menos en la región pampeana, un 5% adicional de exportaciones.

En definitiva, esta muestra sugiere que la calidad de políticas públicas (educación, infraestructura, entorno de negocios) tiene un impacto fundamental sobre las modalidades en que las economías regionales se integran (y se benefician) a los flujos de comercio internacional. “Sin embargo –alertan los economistas del CIPPEC- en este análisis de los efectos de las políticas gubernamentales sobre el comercio exterior provincial hay un gran ausente: las políticas de promoción de exportaciones”.

Allá vamos.

Promoción critica

La promoción comercial de Argentina con vistas al mundo está signada “por la fragmentación de esfuerzos y la ausencia deinstancias formales de coordinación”. A las instituciones de promoción de comercio exterior que dependen de la Cancillería (Subsecretaría de Comercio Internacional / Fundación Export-AR) se sumaron otros programas –PRO Argentina (SEPyME) y PROARGEX (Subsecretaría de Agroindustria y Mercados)- que multiplican la oferta de servicios de apoyo a los exportadores. No obstante, constituyen partes dispares de un “sistema” que no siempre ofrece la eficiencia requerida ni el acople necesario entre los distintos niveles que deberían conformarlo.

En ese sentido, además del déficit organizacional y la dispersión de esfuerzos que ello supone, la escasez de recursos disponibles –en promedio, apenas 496 dólares por millón exportado y 618 por cada PyMEX- prepondera entre los factores a enmendar. Sin embargo no es ese el único señalamiento que observa la radiografía de la promoción de exportaciones provinciales que enmarcan Castro y Saslavsky.

Al definir a las típicas OPE (organizaciones de promoción de exportaciones) provinciales como dependencias ministeriales que no poseen “un foco sectorial o de mercado de destino específico en sus tareas promocionales”, ellos subrayan que la mayor parte de ese financiamiento proviene del presupuestooficial. El 84% de las OPE financian entre el 75 y el 100% de sus actividades con fondos estatales, en tanto la participación privada -salvo Cuyo con el 82%- es casi nula en NEA y Patagonia, con un muy bajo 11% en el NOA y 30% en la región Pampeana. Tan reducida como sus capacidades de coordinación con agencias de nivel nacional u otras OPE de su misma región. De ese modo, en base a una encuesta reciente, sus autores revelan que:

El 73% de las OPE provinciales son subunidades ministeriales mientras el 14% son entidades mixtas (público/privadas). De todas ellas, sólo el 9% posee personería jurídica propia.

Cuyo presenta la mayor proporción de OPE mixtas (más del 60%) en tanto la región patagónica (25%) y el NEA (20%) revela la menor participación empresarial.

Respecto al foco de actividad, el 82% de las OPE provinciales prioriza las exportaciones de “todo tipo”; es decir, no poseen foco sectorial o de mercados específicos.

En el orden presupuestario, Patagonia y Cuyo son las regiones que más invierten por millón de dólares exportado (800 dólares, por encima del promedio de los países de la OCDE). En cambio en NOA y el NEA registran los menores niveles de inversión en promoción exportadora (31 y 12 dólares, respectivamente) ubicándose la región Pampeana en un lugar intermedio.

De esa manera, promediando el gasto por PyMEX –el sector al que debieran beneficiar más las actividades de promoción- Cuyo encabeza el renglón destinando casi 1.300 dólares por empresa, seguida por Patagonia con más de 1100. La región pampeana dedica unos 400 dólares por firma, el NOA 184 y el NEA un aporte marginal: sólo 8 dólares por empresa.

Lejos de concentrar esfuerzos en colocar nuevos productos y alcanzar nuevos mercados internacionales, todo indica que las OPE “van a lo seguro”: Tanto Cuyo y NEA –cuya mayoría de agencias destinan menos de la mitad de sus recursos a PyMEX- orientan el 50% sus recursos financieros a exportadores ya establecidos. En la región pampeana, que es la que asigna mayor porcentaje de su presupuesto a las firmas de menor tamaño, 3 de 4 OPE también orientan el 50% de sus recursos a los exportadores establecidos, lo que no sucede en el NOA.

Prioridades

La falta de información requerida para penetrar en tal o cual mercado externo es una de las barreras más costosas de sortear para las empresas provinciales.

Por eso es que en casi todo el mundo, las OPE destinan gran parte de sus presupuestos a la organización de misiones en el exterior o trayendo al país a potenciales clientes extranjeros a fin de reducir esa brecha entre los posibles importadores y las firmas locales. Y bien, considerando que tres de cuatro OPE de la OCDE gastan menos de la mitad de sus recursos en este tipo de actividades, en la Argentina no sucede lo mismo: Casi el 75% de las OPE cuyanas y pampeanas dedican más de la mitad de sus presupuestos en estas operaciones, 3 de cuatro OPE del NOA asigna menos de la mitad de sus recursos a tales efectos y ninguna OPE del NEA supera el 25% de sus magros presupuestos destinándolos a misiones comerciales y rondas de negocios.

Tampoco las actividades de capacitación yasistencia técnica logran captar el entusiasmo de los operadores provinciales. De hecho, ninguna de las regiones – salvo el NOA- destina más del 50% de su presupuesto a este tipo de acciones de facilitación del comercio.

Por otra parte, refiriéndose la edición de publicaciones y la investigación de mercados –que son instrumentos indirectos de promoción frecuentemente utilizados por las OPE- los resultados indican que NOA es la que destina más recursos a tal finalidad (más del 25%) mientras que en las regiones pampeana y Cuyo, la mitad y el 75% -respectivamente- destinan menos de 10% de sus recursos para solventar este tipo de materiales.

En cuanto a los sectores promocionados por las OPE, los especialistas del CIPPEC apreciarán que las manufacturas de alta tecnología tienen una baja participación en los esfuerzos realizados por las agencias de todas las regiones, a excepción de las pampeanas: Tanto en Cuyo (la más enfocada en el sector agroindustrial) como en el NEA, el presupuesto destinado a este tipo de empresas es prácticamente nulo. En el NOA, una de cada cinco OPE destinan entre 10 y 25% de sus recursos a este sector; o sea, la mitad de los que utilizan las agencias pampeanas, donde se ubican los centros urbanos más importantes.

Además, a excepción de la región pampeana (que destina 75% de su presupuesto para promoverlo), al sector servicios tanto Cuyo, NOA y NEA asignan menos del 10%.

En fin, todo indica que la estructura institucional de las OPE no es la más adecuada para enfrentar los desafíos que plantea el mundo a las provincias, en términos de diversificación e innovación productiva. Más aún, la descoordinación prevalece. De acuerdo a la encuesta realizada, la mayoría de las OPE provinciales califican como “nula” u “ocasional” su relación con los entes nacionales de comercio exterior y algo similar ocurre cuando de coordinar sus acciones con otras OPE de la región se trata.

Por lo visto, resta mucho por hacer.

Efectos

Optimizar la inserción de productos argentinos en el mundo incrementando su diversidad, el volumen de ventas, los mercados de destino y su valor agregado, no es tarea sencilla ni depende sólo de la buena marcha de las OPE provinciales.

No obstante, para avanzar en esa dirección habrá que calificar las acciones de promoción, dado el alto impacto de las exportaciones sobre el desarrollo económico. A saber: A través de su efecto en la demanda agregada sobre la tasa de crecimiento real delproducto. Proveyendo ganancias de productividad merced al aumento en la especialización que incentiva el comercio internacional. Como fuente de divisas que promueve el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos vinculados con la balanza de pagos. Aportando a largo plazo una estructura de exportaciones diversificada, lo que asegura una plataforma más sólida de crecimiento ante el posible riesgo derivado de un cambio simultáneo en los términos de intercambio de los productos exportados y del provocado por fluctuaciones en la demanda de los socios comerciales.

Esgrimiendo marcos teóricos ajustados y mucha investigación en sus manos, eso dicen Saslavsky y Castro quienes, “más allá de los argumentos teóricos” que ponen en juego, invitan a “la utilización de recursos presupuestarios para fomentar las exportaciones”, en pos de emular –tal como sucede en otras latitudes- la efectividad de las intervenciones público-privadas en materia de promoción comercial. Sobre el particular, la literatura económica abunda en ejemplos: Se estima que por cada consulado en el extranjero las exportaciones aumentan entre 6 y 10% en cada destino. Como lo demuestra ProChile, las ferias y misiones comerciales son buenas herramientas depromoción, pero la conformación de consorcios exportadores parecería tener un impacto más significativo para las ventas externas de las firmas que lo integran. Otros trabajos sostienen que las OPE contribuyen a una mayor diversificación de las exportaciones de bienes diferenciados, mientras que la presencia de representaciones comerciales localizadas en los países de destino tienen un efecto positivo en las exportaciones de bienes homogéneos.

Anagrafias

Del análisis que en profundidad sostienen Castro/Saslavsky –y que en estas anotaciones repasamos muy someramente- se desprende que no todo lo que se presenta ante nuestra mirada es sombrío. Con sus más y sus menos, las OPE juegan (o deberían acentuar) un rolmuy favorable para ampliar las ventas externas de sus respectivas provincias.

En ese sentido, con gran profusión de gráficos y literatura explicativa, los autores aportan una verdad que en realidad no es tan obvia como pareciera: A mayor presupuesto para promover exportaciones, más altas son las ventas externas por habitante. En números (especialidad de los econometras) estiman que un aumento de 10% del presupuesto por habitante en promoción generaría un incremento de 2% de las exportacionesper cápita de la provincia.

Ese sólo dato remite a pensar que por cada dólar adicional empleado en promoción, la provincia argentina promedio puede aumentar sus exportaciones unos 240 dólares. Es decir, unos 65 dólares por cada peso invertido. Claroque en la práctica, los resultados no son homogéneos: mientras que la región centro y el NOA presentan rendimientos positivos sobre esta relación –similar al promedio de los países más avanzados de la OCDE- el NEA y la Patagonia exponen retornos menores y hasta negativos. De hecho, el gasto en promoción de exportaciones pareciera tener rendimientos decrecientes a medida que aumenta el nivel de ingreso relativo de las provincias. No es casual que ello suceda.

Mientras Buenos Aires exporta más de 3 mil productos a casi 200 mercados diferentes, Formosa sólo coloca 71 productos en 17 países. O en otro plano, si bien el 30% de las ventas externas de la provincia promedio son productos diferenciados, “donde la calidad y la marca son rey”, la CABA alcanza 80% frente a sólo 3% en Catamarca. Los contrastes son muy marcados; “las asimetrías en las modalidades de inserción internacional son un reflejo de enormes diferencias entre las regiones que componen el país en lo que respecta a la disponibilidad de recursos productivos, la lejanía geográfica a los principales puntos de salida a los mercados internacionales, el stock de capital existente y el tamaño de los mercados locales”. Aún así, habrá que ir por más. Y sin desmayar: Mientras la OPE promedio a nivel internacional gasta unos 1500 dólares por cada millón exportado (América Latina y el Caribe destinan 1.100 dólares), la Argentina sólo invierte 300 dólares. No es todo.

“Más allá de los extremos, los recursos, la escala y la geografía –concluyen Castro/Saslavsky- lo cierto es que en promedio las provincias argentinas sólo exportan 72% de su capacidad potencial, lo que sugiere la existencia de un espacio significativo para aumentar el volumen y mejorar la calidad de las exportaciones a través de mejores políticas públicas”.√

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