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Sectores económicos

Del tipo de cambio se trata de no hablar, pero...

La devaluación sola no será suficiente (... pero es necesaria) para superar el estancamiento que registran varias ramas de la Industria de Alimentos y Bebidas (IAB) y hacer posible que las economías regionales puedan recuperarse de lo que se definió como “crisis terminal”. En la 2da. Jornada Nacional de Alimentos y Bebidas, organizada por la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), se enfatizó, en ese sentido, en la necesidad de implementar un cóctel de medidas impositivas, laborales, de comercio exterior, financieras, etcétera. El presidente de la entidad, Daniel Funes de Rioja, consideró que si se logra dar solución a algunos de los principales problemas que las aquejan, el sector para 2020 podrá duplicar sus exportaciones de productos con valor agregado (en los últimos tres años, nuestro país pasó de ocupar el 9º puesto al 14º en el ranking de países exportadores de alimentos).

ImagenEstadística que refleja la caída de las exportaciones argentinas de frutas frescas.
Entre los principales problemas que requieren una urgente resolución para ayudar a recuperar competitividad a la IAB, COPAL señala: aumento continuo de los costos internos; caída generalizada de precios internacionales y al productor; impacto negativo de las devaluaciones de Brasil y Rusia; excesiva presión fiscal y tributaria -puede llegar a representar hasta un 36,9% sobre la facturación-; altas barreras al comercio internacional; nuevas normas que afectan al proceso exportador; retrasos en devolución de reintegros e IVA; derechos de exportación que disminuyen la competitividad y complejas reglas de juego que dificultan la operatoria productiva y comercial.

Para cada uno de ellos en la publicación “Análisis y Propuestas Políticas de COPAL para la industria de alimentos” se plantean diagnósticos, soluciones generales y particulares.

Por ejemplo, en el capítulo “Cadenas productivas y economías regionales” se pasa revista a la situación de sectores como frutas de pepita y cítricas; carne vacuna; vitivinicultura; cadena del azúcar; industria pesquera e industria láctea, entre otras, que identificaron que los grandes causantes de la pérdida de competitividad son: creciente inflación, carga tributaria y desfasaje cambiario.

Al respecto, el caso del sector frutícola, que elegimos para el comentario, es concluyente. “En los últimos siete años viene enfrentando un proceso de pérdida de rentabilidad sistémica y de competitividad, fundamentalmente frente a otros países exportadores. La principal causa ha sido que, aún frente a mercados internacionales con precios crecientes, los costos internos y en dólares han aumentado de manera mucho más significativa”.

Los representantes del sector consideran que “la actividad necesita resolver favorablemente su ecuación económica-financiera y así poder aumentar la mano de obra ocupada, generar más divisas, aportar más ingresos por impuesto”. Pero para que sea posible, reconocen que debe recuperar la rentabilidad vía una sólida posición competitiva frente a países como Chile, Sudáfrica, Nueva Zelanda, incluso la Unión Europea, a través de una política integral que contemple:
  • Políticas que apunten a tipos de cambio real acorde al panorama internacional.
  • Acuerdos internacionales para bajar aranceles de importación y facilitación del comercio mundial.
  • Simplificación de las operatorias para el comercio exterior, y con ello baja de costos administrativos.
  • Disminución de costos en dólares, especialmente tributarios.
  • Fomentar la inversión productiva vía financiamiento a tasas subsidiadas con plazos de gracia acorde a los 6 años que tarda en iniciarse una producción.
  • Facilitación en la incorporación de tecnología en toda la cadena.
  • Fortalecer la formación y desarrollo de los recursos humanos en todos los niveles.

“Es fundamental, concluye el informe, dejar en claro que la sola eliminación de las retenciones no resulta suficiente para volver al terreno de la competitividad necesaria”.

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