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Miércoles 23 de Octubre, 2019
Temas en debate

Desindustrialización y pobreza

La moneda es la misma, el peso argentino en vías de mayor devaluación cuyo anverso y reverso son la lenta y progresiva destrucción del aparato industrial que supimos conservar (no siempre con la decisión debida) y un nivel de pobreza urbana del 31,3% que se ensancha al 41,1% en el conurbano bonaerense. Este desastre económico-social es el resultado de las políticas “multidireccionales” llevadas a cabo por la administración de la coalición Cambiemos durante sus primeros 36 meses de gestión

ImagenLa paradoja de sumar millones de pobres para lograr la promesa de "Pobreza cero"
La finalidad de los informes del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) “es avanzar en el conocimiento y promover el debate público sobre los alcances de la pobreza, la marginalidad, la desintegración social y la desigualdad económica; así como de causas y alternativas de intervención”. Es claro entonces que, al dar a conocer el último de los trabajos realizados, la UCA desafía a gobierno y gobernados a buscar caminos que detengan el desmoronamiento económico y social del país.

Titulado “Enfoque de pobreza multidimensional basado en derechos” el estudio revela que indicadores tales como vivienda, alimentación, educación, salud, trabajo y servicios básicos poseen los porcentajes más negativos desde el año 2010 en que se constituyeron los grupos de análisis. Los resultados de 2018, tal como analistas de muchas otras organizaciones lo anunciaran, empeoraron en relación a 2017 (recordemos que la cifra era del 26,6%) sumando 1.903.500 nuevos pobres en un año, mientras que la pobreza estructural -relacionada a tres o más carencias básicas- se agravó hasta el 18,6%, registrándose un aumento del 2% respecto del año precedente. El relevamiento efectuado, que no sólo tuvo en cuenta el ingreso familiar y el valor de la canasta básica, agrupa en la categoría de pobreza multidimensional a un mínimo de 12.676.500 personas, sin tener en cuenta las zonas rurales del país.

Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el incremento de la pobreza multidimensional pasó del 7 por ciento al 8,6%,en otras áreas metropolitanas las subas se dieron entre el 21,9% y el 26,1 por ciento.

Según la UCA, un 7,9% de los ciudadanos vive con inseguridad alimentaria severa, mientras que el 28,2 por ciento tiene profundas carencias de atención médica, medicinas y alimentos.

El informe registra un incremento en "carencias en alimentación y salud" toda vez que el 17,5 por ciento de los hogares no accedió a atención médica y el 17,3 por ciento no pudo obtener los medicamentos que necesitaba.

"La pobreza crece en Argentina y es obvio que sea así en un contexto de aumento de la inflación, profundización de la recesión económica, achicamiento del mercado interno y recorte del gasto público, argumentó Agustín Salvia, titular del Observatorio de la Deuda Social y, entre otros, Investigador Principal del CONICET, quien adelantó que los números parciales obtenidos en el primer trimestre de 2019 anticipan otro año complicado. Y lo será.

Desde el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina- CEU-UIA- apuntan que la industria comenzó el 2019 con una contracción interanual de -7,0% durante enero, con caídas en los sectores automotriz (-32,3%), textil (-27,9%), producto de la caída del consumo privado; y minerales no metálicos (-17,9%), vinculado a la caída en la construcción; la metalmecánica (-8,3%), papel y cartón (-6,7%), edición e impresión (-5,2%), sustancias y productos químicos (-4,6%) y alimentos y bebidas (-2,9%).

Siguiendo los estudios efectuados por el CEU-UIA, el empleo registrado total en el sector privado perdió 130.801 puestos en diciembre 2018 (-2,1%) respecto a igual mes de 2017, la mayor variación interanual negativa del 2018, debido a la contracción en el empleo industrial (-61.030 puestos de trabajo), en comercio (-36.322) y en la construcción (-13.613).

“De cara al 2019 se espera una continuidad de la fase contractiva”, dicen desde el centro de estudios de la entidad fabril porque “la retracción del consumo privado y las altas tasas de interés dificultan el financiamiento y el acceso al capital de trabajo, hechos que permiten estimar una contracción de la actividad industrial de entre el -2% y el -2,5%. El informe de la UCA subraya que "en un contexto recesivo, también se han terminado las changas" y que, en el último año, hubo un aumento del 29,2 al 32,2 por ciento del empleo en negro. Al respecto, el titular del observatorio de la UCA resaltó que "el aumento de la pobreza multidimensional fue mayor entre los obreros integrados mientras que no impactó en los medios profesionales, polarización que marca la profundización de la desigualdad social." Pero aunque una millonada de compatriotas no comen ni se curan, debe mencionarse un tridente de noticias más benignas: la falta de acceso al agua potable pasó del 12 por ciento al 10 por ciento entre 2015 y 2018; la carencia a algún tipo de energía en el hogar del 1,5 por ciento al 0,8 en el mismo periodo y la ausencia de cloacas se redujo del 33 por ciento al 29 por ciento en los últimos tres años.

Ante números que hablan por sí mismos, hay quienes piden un cambio de rumbo, y la necesidad de implementar "una política estructural que tenga como clave la generación de trabajo en la pequeña y mediana empresa con fomento del mercado interno para generar más empleo y mejor calidad de vida". Pero no ocurrirá. No porque exista insensibilidad en quienes nos gobiernan sino porque están convencidos hasta la calentura que éste es el único camino y que hay que subir una cuesta en cuya cima los seguiremos encontrando a ellos, aun cuando un pedazo creciente de la sociedad siga condenada al descarte.

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