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Energía

Disimulando el déficit

El sector energético en el 2010 va a seguir enmascarando sus problemas serios bajo las sombras de una recuperación económica mediocre y de patas cortas. En el 2009 el escenario fue de “luces encendidas y economía apagada”. En el 2010 será de “luces encendidas y economía a media luz”.

ImagenDaniel Montamat - ex Secretario de Energía, Presidente de Montamat y Asociados
Escribe: Daniel Montamat - ex Secretario de Energía, Presidente de Montamat y Asociados

La descapitalización del sector de energía de todos estos años seguirá su curso.

El talón de Aquiles de esa descapitalización está en el agotamiento de las reservas de gas natural (51% de la oferta de energía primaria).

A principios de la década las reservas probadas pisaban los 800 mil MMm3, mientras que hoy no superan los 400 mil MMm3. La caída de las reservas de gas a 8 años de los niveles de consumo, la declinación productiva en los últimos años, el mayor porcentaje de gas de baja presión, y la consecuente caída de productividad por pozo prefiguran un futuro energético complicado e incierto.

El gas de nuevos yacimientos, exploración exitosa mediante, está a 10/12 años vista. El gas importado de Bolivia no está seguro, y el gas por barco impone la construcción de una planta de regasificación. Las reservas probables y el gas de arenas compactas (tight sands) esperan otras señales de precio.

El precio promedio al productor local es de 1.85 dólares la unidad técnica (millón de BTU), el precio que pagamos por el gas importado a Bolivia es de 6.1 dólares; y el precio que pagamos por el GNL fue de 7 dólares. Si todo sigue igual, vamos a importar cada vez más gas por barco (ya se habla de hacerlo de Chile usando los gasoductos que construimos para exportar), o importar líquidos del petróleo a precios de referencia internacional.

Para revertir el cuadro es necesaria otra política energética.

Una política energética que abreve en el largo plazo, que recree la institucionalidad y la certidumbre, y que asuma el costo político de recomponer precios y tarifas en el conjunto, implementando una tarifa social de la energía para los pobres. Es difícil que esta administración libere la energía de la trampa del corto plazo. Difícil que asuma el costo de desmantelar los subsidios energéticos.

En el 2010 habrá que conformarse, entonces, con el avance de algunas obras de infraestructura que dependen de fondos públicos y que hay que terminar: Campana y Timbúes, Atucha II, Yacyretá, Plan Federal de Transporte, gasoducto magallánico.


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