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Reportajes

Doctor Beni

La Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales -UCES- entregó un doctorado Honoris Causa a Bernardo Kosacoff “en mérito a su labor en el estudio sobre los determinantes del desarrollo económico argentino y el papel de la empresa en la dinámica del cambio estructural”. La presentación formal fue efectuada por el decano de la Facultad de Ciencias Económicas, José A. Basso y por el rector de esa casa de estudios, Gastón O’Donnell, quienes enfatizaron el significado de una distinción que se entrega a personas eminentes a las que se le reconoce una intachable trayectoria personal, profesional y social. Es,sin dudas,el caso de Beni Pedro Kosacoff.

ImagenesEl doctor Bernardo Kosacoff galardonado con un Honoris CausaDr. Bernardo Kosacoff
La entrega de los símbolos de este merecido doctorado, que se realizó en el Salón de Actos del Edificio Rectorado UCES, perdió almidón y ganó en simpatía con la intervención de Diego Coatz quien se refirió a su maestro y colega como un economista admirado, reconocido y comprensivo dispuesto a compartir sus conocimientos con inusual generosidad. “El pensamiento de Kosacoff se emparenta con el de personajes como Marcelo Diamand, Jorge Schvarzer o Aldo Ferrer” dijo y no necesitó de añadidos para su calificación profesional.

Momentos antes había sido leído el corpulento “curriculum vitae” del homenajeado que pasa revista a su carrera docente en universidades locales y del exterior, su larga veintena de libros y los centenares de documentos y artículos publicados en revistas especializadas como resultado de las investigaciones que realizara a lo largo de su vida profesional en la que también desempeñó altos cargos en organismos de la talla de CEPAL, CFI, BID y IRM.

Bernardo Kosacoff disertó luego sobre “Los dilemas del desarrollo económico en la Argentina. El papel de la empresa” y lo hizo con una introducción que en él es casi un clásico “soy un privilegiado” dijo, refiriéndose al reconocimiento que la sociedad le otorga por su invalorable contribución al conocimiento y la comprensión del país de todos.

El doctor Kosacoff volvió a reseñar el papel de los vaivenes político-económicos y del clima de incertidumbre que esos cambios generan para explicar el comportamiento del empresariado local. Señaló que la consistencia macroeconómica es condición necesaria para el desarrollo y que este es indispensable para generar más riquezas y distribuirlas mejor. Nuestro desafío, dijo, es competir con mano de obra calificada y no con salarios bajos, propuesta que desembocó en la importancia de extender y profundizar el proceso educativo, en especial, en las anchas franjas más desfavorecidas de la sociedad.

Afirmó no haber perdido nunca el optimismo y recordó el comportamiento de los vikingos diciendo que “cuando llegaban a las costas y sus habitantes estaban armados entonces se dedicaban al comercio, pero si esos pueblos estaban desarmados los aniquilaban”.

Cerró su disertación eligiendo la creatividad del argentino medio como una fuerza que le permitió al país mantener una parte de la estructura productiva desmantelada como daño colateral o por políticas impuestas para su desarticulación. Y votó por un rápido y promisorio desarrollo de la industria cultural y de los soportes lógicos de los sistemas informáticos.

Hubo mucha gente importante en la platea, muchos sub-treinta o sub-cuarenta convocados, más que por una invitación, por el afecto (y la admiración) que Bernardo Kosacoff despierta en todos los que lo conocemos.


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