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Temas en debate

El Estado necesario

Durante estos años, un largo lustro, muchos hechos intra-institucionales y muchos más ocurridos en el medio en que desarrollan su acción pudieron cambiar el camino y hasta el objetivo mismo por el que la entidad había sido fundada, pero eso no ocurrió. Quienes hoy conducen la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina -AEDA-, presidida por el licenciado Fernando Peirano, siguen teniendo la certidumbre de ser capaces de aportar un enfoque nuevo a los reiterados problemas que enfrenta un país, el nuestro, embarcado en su postergado desarrollo. Con ese espíritu organizaron y realizaron el 6 Congreso Anual, ésta vez en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo -UMET-, conservando el formato tradicional de armar múltiples mesas (en las que se presentó y discutió el casi centenar de trabajos realizados por jóvenes profesionales de nuestro país y naciones limítrofes) y organizar exposiciones a cargo de figuras reconocidas y convocantes.

ImagenFernando Peirano, presidente de AEDA.
Pasaron por el estrado de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA) el ministro Axel Kicillof; Alejandro Vanoli, presidente del Banco Central; Miguel Bein, que articula los equipos que rodean al candidato presidencial Daniel Scioli y economistas de la talla de, entre otros, Aldo Ferrer o Fernando Porta.

En palabras de sus organizadores, los congresos de AEDA son “un foro abierto y dinámico para el encuentro y el debate de ideas y la interacción entre empresarios, sindicalistas, funcionarios estatales, dirigentes sociales y políticos, universitarios y periodistas”. Este año 2015 será clave, auguraban desde la institución convocante, porque “en Argentina y en otros países de la región se perfila un escenario de revisión, reafirmación y cambios a partir del ciclo que marcan los calendarios electorales y la maduración de las transformaciones ocurridas en los últimos años. Seguramente será un punto de inflexión, un momento oportuno para reconocer los logros alcanzados y para proyectar los temas pendientes, así como aquellos aspectos que requieren de un nuevo abordaje”.

Las mesas en las que se expusieron los trabajos de jóvenes economistas, en general sub 40, respondieron a ejes temáticos pre establecidos de distinto tenor: inserción internacional y patrones de desarrollo, desarrollo local y políticas públicas, macroeconomía y política económica, innovación y desarrollo tecnológico, empleo y políticas sociales y, entre otros, el ríspido tema de la fuga de capitales.

El concurso convocado en el marco del Congreso bajo el lema “Nuevas ideas para el desarrollo”, con el auspicio de la Fundación Friedrich Ebert, otorgó tres premios a cuatro trabajos (el tercer puesto fue compartido) de los expuestos en las mesas, elegidos por un jurado integrado por Germán Herrera Bartis, Bernardo Kosacoff y Matías Kulfas.

“El impacto de la Política Automotriz Común (PAC) sobre la industria autopartista de Argentina y Brasil” de Ana Gárriz y Demián Panigo es el estudio al que se otorgó la máxima distinción y se alzó con el premio de 10.000 pesos. El segundo puesto y el premio de 6.000 pesos le correspondió a Demián Dalle y Guido Zack, autores de “Elasticidades del comercio exterior de la Argentina: ¿Una limitación para el crecimiento?”. Mientras el tercer puesto y el premio de 4.000 pesos fue compartido por “La inserción externa de Argentina: un estudio sobre la relevancia de los recursos naturales en el patrón de exportaciones, la competitividad y el comercio intra-industrial entre 1985 y 2010” de la dupla Virginia Fernández - Marcelo Curado y el trabajo realizado por Ana Paula Di Giovambattista, Florencia Médica y Demián Panigo sobre “Paridad no cubierta de tasas: ¿es un instrumento relevante para explicar la formación de activos externos?”.

Es casi elemental que los funcionarios que intervinieron en el encuentro, en un año electoral, hicieran una defensa más o menos encendida de lo actuado durante su gestión. El ministro Kicillof fue particularmente áspero al señalar las diferencias que se alzan entre las distintas corrientes económicas “Los economistas ortodoxos carecen de una marco teórico que les permita comprender el presente, son eunucos de la teoría económica” dijo y añadió “la ortodoxia no ha tenido avances desde 1870, en las universidades no se enseña teoría de la crisis”. Y planteó así por elevación no sólo su postura sino las dificultades que enfrenta todo aquel que decide apartarse de las recetas consagradas.

Un hecho no tan obvio es que economistas que han cerrado filas alrededor del modelo económico vigente hayan señalado falencias en su ejecución o en su gestión, postura que no sólo habla de la honestidad intelectual del grupo convocante, en general dispuesto a escuchar y debatir, sino de la independencia que sintieron los disertantes para expresar opiniones enfocadas sólo en el interés en aportar ideas para llevar adelante correcciones que se estiman ineludibles.

En forma siempre medida y enmarcadas en el reconocimiento al acierto del rumbo elegido – los señalamientos se dirigieron siempre a la oportunidad o a las formas, nunca a la matriz ideológica- la disconformidad apuntó a la necesidad de tener una agenda industrial más y mejor definida, a la falta de diversificación de la matriz productiva o a la carencia de una mayor planificación y coordinación que robustezca la eficacia de la política industrial.

No obstante, Pablo Lavarello aseguró que en estos años el sector público utilizó distintas herramientas para incentivar a la industria. “Entre 2005 y 2006, las iniciativas de promoción industrial eran horizontales y se basaron en el tipo de cambio diferencial; entre 2007 y 2009, comenzaron a emplearse políticas selectivas para promocionar el proceso de innovación y desde 2010, se observa la aplicación de instrumentos más sofisticados como la administración del comercio para avanzar en la sustitución de importaciones o la demanda del sector público para desarrollar tecnología como ha sido el caso del desarrollo satelital realizado por INVAP.”.

Con sabor a poco, en especial cuando se la contrasta con el rigor y la eficiencia con que se la planteó en el sudeste asiático, Lavarello también dijo que “hay un regreso de la política industrial pero aún no bien definida en especial por la falta de jerarquía institucional en la administración de recursos”.

En ésta oportunidad, la mirada desde el exterior fue aportada por Mariana Mazzucato, que en video conferencia se explayó sobre un tema cargado de imprecisiones: “Innovación y crecimiento: políticas para crear mercados, no para corregirlos” posición que fue comentada por José Cassiolato de la Universidad Federal de Rio de Janeiro quien dijo que “Mariana es una economista shumpeteriana que mira al mundo desde el norte” de quien, no obstante, rescató la importancia de cimentar un Estado emprendedor.

Sin embargo fueron algunas definiciones del Director Nacional de Planificación del gobierno del Uruguay, Sebastián Torres, las que más impresionaron al nutrido auditorio. Una estuvo referida a la convocatoria a un acuerdo estratégico que realizarán los vecinos rioplatenses tendientes a sostener políticas exitosas de los gobiernos del Frente Amplio para transformarlas en políticas de Estado. La otra apuntó al desembarco chino en la región del que subrayó, entre otras, la enorme asimetría de información con la que se mueven los países latinoamericanos y el coloso asiático. “China estudió y decidió prolijamente cuando salir al mundo y lo hizo, tal como lo había planeado, al producirse la baja en el precio del petróleo”, aseguró Torres.

El cierre de la reunión fue cubierto por una conferencia en la que el maestro Aldo Ferrer paseó su mirada por un mundo al que definió como multipolar, aseguró que los procesos de transformación son siempre confrontativos, demandó por una resolución inteligente en la relación crucial entre el Estado y el sector privado, abogó por una política industrial más decidida y calificó como de alta complejidad lograr un tipo de cambio más competitivo.

En el encuentro anual de AEDA fue posible escuchar, como ya es costumbre, múltiples propuestas signadas por la diversidad. Pero todos los disertantes – llámense Ferrer, Porta, Bein o Peirano- acordaron en forma unánime la necesidad, por no decir la urgencia, de definir una agenda de desarrollo productivo impulsada por el rol indelegable del Estado.


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