Ir a la página principal
Economía internacional

El acuerdo financiero con China

El doctor Arnaldo Bocco, director del Banco Central de la República Argentina, en nota exclusiva para nuestra publicación, realiza un análisis técnico sobre los alcances del convenio firmado por la entidad con el Banco Popular de China y se refiere al rol del BCRA en el desarrollo de los sistemas de swaps de monedas.

ImagenArnaldo Bocco
Lo que comenzó hace poco más de un año como una crisis acotada en el segmento subprime del mercado hipotecario norteamericano se ha expandido hasta alcanzar la magnitud de una verdadera crisis financiera internacional –de hecho, la mayor de ellas desde la gran depresión de comienzos de la década del ‘30.

Las medidas adoptadas hasta ahora por los países industrializados han sido insuficientes para revertirla: la falta de acuerdo entre las mayores economías conspira, en cierta manera, contra la adopción coordinada de medidas de estabilización y estímulo tendientes a acelerar la recuperación. Los pronósticos de los principales analistas del mercado financiero internacional coinciden en teñir todavía con leve tinte pesimista las perspectivas para lo que resta del año.

Los avances registrados en la cumbre del G-20 en Londres –donde también participó la Argentina – como la capitalización del Fondo Monetario Internacional podrían ser importantes, en esta coyuntura, para las economías emergentes sólo si sus voces son más escuchadas que en el pasado en la dirección y diseño de instrumentos de ese organismo.

¿Cómo reducir la incertidumbre y lograr mayores grados de libertad financiera en estas especiales circunstancias? Diversos países lo intentaron individualmente. Algunos lo hicieron por necesidad, los menos por virtud. El Banco Central de la República Argentina lo hizo por precaución. Alcanzó un importante acuerdo con una institución similar robusta y de fuerte presencia en la economía mundial. En efecto, el convenio con el Banco Popular de China es un vínculo sin condicionamientos, de ninguna especie, que nos otorga esa mayor grado de libertad necesaria para sortear una porción significativa de los posibles problemas financieros que pudieran avecinarse. En general – y más allá del poder político e institucional- muchos actores fueron sorprendidos por semejante paso hacia delante. Aquí es necesario puntualizar que quienes diseñan políticas públicas deben trabajar con esa cuota inevitable de privacidad, con el fin de lograr el objetivo mayor: la estabilidad monetaria y cambiaria.

Siendo larga la relación económica con la República Popular de China, y siendo transparente el proceso de aproximación entre nuestros Bancos Centrales, había llegado el momento de realizar un sólido acuerdo financiero. Por motivos que fueron ya explicados, el acuerdo llegó. Y llegó para dotar a nuestra economía de un mecanismo de pases de monedas (o swap de monedas) con el fin de proteger las fortalezas del modelo de acumulación de reservas y el sistema de flotación administrada en el mercado cambiario. Nadie en el comando de las políticas sensibles del escenario financiera siente comodidad ante las crisis y más cuando no hay previsibilidad.

Quienes somos depositarios de la confianza de los ahorristas debemos actuar y no esperar decisiones una vez ocurridos los desajustes. Siempre el BCRA actuó del mismo modo, cuando sumamos reservas y cuando defendimos la solvencia financiera. Consumidores, usuarios del sistema, trabajadores, empresarios o la comunidad en su conjunto, no pueden usar como referencia las pantallas de las mesas de dinero para decidir si amplían su vivienda, mantienen sus ahorros para que sus hijos puedan estudiar, o realizan una inversión en maquinarias para su empresa. El BCRA vela para que los altibajos de la moneda y el anormal funcionamiento de los mercados no causen dolor en esta coyuntura inexplicable para el ciudadano común.

Este acuerdo, se preguntan algunos actores y agentes económicos ¿puede ser utilizado aún en épocas de crisis para otro destino que no sea el de protección financiera? ¿Se podrán usar los yuanes ingresados por pesos para compensar a las empresas chinas por los productos que importamos? La respuesta es simple y contundente. No. No se puede; más allá de la retórica del convenio en su parte general, y de la letra chica en particular, no hay expresión del convenio que supere el marco legal de lo que determina el marco jurídico sobre el mercado de cambios y su funcionamiento.

La Argentina posee desde febrero del 2002 un Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), diametralmente opuesto al que existiera en la década anterior. Ese mercado regulado técnicamente por el BCRA (Comunicaciones A 3471, 3472, 3473 y complementarias) posee algunas características muy definitorias: Un tipo de cambio libre, con Registro de Operaciones, en el que solo pueden intervenir las entidades Financieras reguladas, siendo condición el cumplir con las normas que dicte el BCRA. (A los efectos, rige la Ley Penal Cambiaria – Ley 19359 y complementarias – Texto Ordenado: Decreto 480/95, un régimen Impositivo y un régimen de Lavado de Dinero. Los exportadores e importadores están obligados a su cumplimiento).

Según algunos analistas existiría el riesgo que actores inescrupulosos utilicen este acuerdo para pagar importaciones de productos chinos en lugar de cumplir con el marco que fue preacordado con nuestros colegas del Banco Popular de China. Es imposible. El acuerdo es entre Bancos Centrales y no entre particulares, siendo su objetivo brindar solvencia financiera por cumplimiento de pagos. El BCRA con PBC definirá para qué utilidad financiera usará los recursos del canje de monedas. Nunca podrá hacerlo en el sentido antes aludido, de volcar indirectamente recursos para pagar a una competencia de nuestras industrias locales. No se puede ni se pensó que eso ocurriera. Para ello existen otras políticas y estas últimas siempre son más efectivas.

Tampoco se pueden usar los pesos depositados en garantía para pagar operaciones de exportadores locales. Todos los movimientos de fondos con el exterior deben pasar por el Mercado Único y Libre de Cambios. Sólo están aceptadas transacciones en monedas locales, para las exportaciones e importaciones con Brasil, siendo voluntario para las partes. En el caso chino, no se puede, no es voluntario, no está previsto y no lo facultan las normas aduaneras ni cambiarias. El acuerdo entre nuestros países es exclusivamente financiero.

Finalmente, si hubiese sido interés del BCRA, aumentar las importaciones desde la República Popular de China, en lugar de un swap de monedas, hubiera confeccionado un acuerdo crediticio comercial, con otros bancos comerciales y ahí no hubiera importado ni el tipo de moneda ni el movimiento financiera. Con sólo volcar recursos para financiar a sus exportadores, China podría hacer allí lo que este swap de monedas no le permite.

El BCRA ha procurado aplicar en todo momento y en todo lugar una política monetaria sana y responsable en cumplimiento del mandato de su Carta Orgánica y compatible con la expansión de la actividad industrial, el comercio y el empleo en nuestro país. Esa política le ha permitido ser fiel intérprete de lo que los argentinos esperan de quien resguarda la estabilidad, los ahorros y el crédito.√

Ir al principio de la nota