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Temas en debate

El camino para superarla restricción externa

La doctora Paula Español se concentra en los avances logrados en la última década en la recuperación del histórico problema de la restricción externa para la economía argentina. “El sendero que transitamos desde 2003, es la única vía nos permitirá superar en forma definitiva ese problema y lograr el objetivo de máxima de la política que nos alienta”.

ImagenDra. Paula Español.
Abordar el histórico problema de la restricción externa para la economía argentina no reviste ninguna originalidad. Pocas personas estarán en desacuerdo si lo señalamos como uno de los principales desafíos para recorrer un camino de desarrollo sostenido e irreversible. Encontraremos en cambio mayores divergencias a la hora de examinar el avance realizado en la última década a través de las políticas que se implementaron con el objetivo de lograr la superación definitiva de este problema. De manera que es sobre el análisis de estos resultados que nos queremos detener, en la medida en que estamos convencidos que una mejor comprensión del proceso de transformación vivido estos años nos permitirá no sólo un reconocimiento de lo actuado sino un planteo más claro de los desafíos que debemos sostener de cara a futuro.

Aliviar el problema del sector externo requiere, básicamente, del incremento de las exportaciones y la reducción de las importaciones. El logro de ésta, llamémosla, “balanza virtuosa” equivale a sostener la necesidad de promover una mayor inserción externa y una continua sustitución de importaciones. Para lograr estos fines son indispensables dos áreas claves: la industria y la energía. Un análisis sintético del desempeño de estos sectores nos muestra lo siguiente. La industria es, indudablemente, un sector que denota un claro cambio de tendencia a partir de la caída de la convertibilidad. Luego de un cuarto de siglo en el que se destruyeron sin cesar puestos de trabajo, la producción y el empleo industrial vuelven a progresar en forma simultánea. Este crecimiento de la producción se observa de manera generalizada en todas las ramas de la industria y, de igual forma, el alza puede ser exhibido tanto en el mercado interno como en el externo.

En efecto, a diferencia de otras etapas en las que las colocaciones en el mercado internacional eran, en especial, el resultado de los saldos exportables, en este período la cuarta parte del ingreso de las empresas industriales se explica por el comercio exterior (recordemos que durante los noventa sólo representaban un 13% del total comercializado).

Las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) han crecido a tasas más elevadas que el conjunto de las exportaciones y acumulan un incremento de 260% en el período 2003-11 vs. una suba del 180% de las exportaciones totales. Cabe puntualizar que en 2011 las MOI llegaron a sumar el 34% del total de las exportaciones argentinas.

Este dinamismo exportador se ha logrado de la mano de la diversificación tanto de actores y destinos como de sectores, incluso de aquellos con elevado contenido tecnológico como es el caso de la maquinaria agrícola, el equipamiento eléctrico, el instrumental médico, el sector farmacéutico, los agroquímicos, los equipos de GNC o, entre tantos otros, el software. De la misma manera, los avances en materia energética son notables: se ha incrementado en casi un 50% la potencia instalada y, al mismo tiempo, se expandieron las líneas de alta tensión y la interconexión al sistema de provincias que estaban todavía excluidas. Estas acciones se llevaron adelante tanto en las regiones del NOA y NEA como de la Patagonia y Cuyo.

Hoy se concluyen obras emblemáticas como la Central Nucleoeléctrica de Atucha II y se incrementa la cota en la hidroeléctrica Yacyretá, para ponerles su nombre a dos de los proyectos más trascendentes iniciados a comienzos de los años ochenta y abandonados durante la década siguiente.

De hecho, Atucha II forma parte del Plan Nuclear Argentino que se retomó en 2006 con fuertes inversiones en energía nuclear que renovaron el lugar estratégico que le corresponde a instituciones como la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y, por supuesto, al brazo empresario-industrial materializado en INVAP con sus múltiples áreas de producción de radares, satélites, reactores nucleares y, entre otros, la TV digital.

Asimismo y con el objeto de diversificar la matriz energética se promulgó la Ley 26.190 para la promoción de energías renovables que es la base para el incremento de la capacidad instalada de la energía eólica que de ser casi inexistente pasará a los 750 MW que se encuentran en proceso de licitación e instalación en los próximos años.

En este marco, una de las medidas más importantes ha sido, sin lugar a dudas, la renacionalización de YPF por sus implicancias en materia de inversión en exploración y en el desarrollo tecnológico de combustibles no convencionales. Representa, en definitiva, la recuperación de una empresa que exhibe una larga y nutrida trayectoria en materia de desarrollos tecnológicos propios.

De todos modos, existe clara conciencia que los logros obtenidos no deben ocultar los desafíos presentes, ya que es necesario profundizar el proceso de industrialización y avanzar hacia una mayor soberanía energética. La política energética diseñada e implementada desde el Estado debe acompañar la expansión de la demanda interna a la par que convertir al sector en un importante “traccionador” del sector industrial, en la medida en que demande insumos, maquinaria y equipos que pueden ampliar la red de proveedores locales. Este proceso de sustitución de importaciones, en el que ya se está trabajando en forma activa, también debe ser profundizado en otros sectores con fuerte poder de compra con miras a darle mayor densidad al tejido industrial local: minería, industria automotriz, transporte naval, ferroviario y aeronáutico, salud, agro-alimentos y recursos naturales, sector éste último que cuenta con un amplio potencial de agregado de valor a productos primarios como cuero, algodón, madera o, entre otros, minerales. No caben dudas que lograr el avance en todos estos campos requiere de un Estado presente y activo que funcione como coordinador y ejecutor de las políticas públicas.

Este sendero, que es el que transitamos desde 2003, es la única vía que nos permitirá superar en forma definitiva la restricción externa y lograr el objetivo de máxima de la política que nos alienta: un país más justo y soberano.

Escribe Dra. Paula Español


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