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Ciencia & tecnología

El conocimiento, sin almidones

La inauguración de Tecnópolis, a mediados del pasado julio, se realizó con la finalidad de poner en la vidriera los muchos logros del sistema científico tecnológico local. A poco más de un mes del hecho, más de 2 millones de personas han ido –y vuelto- a Villa Martelli para admirar “una postal tridimensional del futuro”.

ImagenUn indicador de la importancia de C y T en nuestro país.
Tierra, agua, fuego y aire, desde los presocráticos en occidente y en muchas otras culturas, son los cuatro elementos que trataban de explicar el estado de la naturaleza. Utilizando ese marco como telón de fondo el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, con la activa participación en su organización de la Presidencia de la Nación, dividió a la imponente Tecnópolis en cuatro sectores y más de 14 espacios en los que se exhiben múltiples proyectos innovadores.

Aunque la fecha tope para la mega muestra había sido fijada el 22 de agosto, la gigantesca muestra volverá a abrir sus puertas el Día de la Industria, el 2 de septiembre, para satisfacer la avidez de un público interesado en los avances que se hacen en nuestros laboratorios Una recorrida, que no puede ser rápida en un predio de 14 hectáreas y cientos de ofertas, permite recorrer un planetario para discapacitados y detectores de rayos cósmicos, como si se tratara del observatorio Pierre Auger. Un domo donde se podrá entender el experimento físico más grande del siglo, el Colisionador de Hadrones a través de una película en HD y la explicación de los científicos argentinos que participan de ese proyecto a escala global. Un Túnel de la Biodiversidad donde se puede ver, oír y sentir toda la riqueza de diferentes zonas de la Argentina; un salón dedicado a la nanotecnología; un galpón donde se puede trabajar como un paleontólogo; la posibilidad de jugar al fútbol con robots o simuladores de fórmula 1; autos eléctricos; vehículos híbridos; grandes maquinarias agrícolas; productos animales y vegetales clonados; la maqueta del lanzador diseñado por la CONAE y muchas otras muestras de la capacidad de nuestros investigadores. También hay recordatorios de muchos desarrollos que las políticas del pasado deshicieron: aviones, autos, tanques y muestras varias de épocas en que a los científicos se los confinaba a “lavar los platos”.

Decir presente mirando al futuro, es la consigna de éste muestrario de ciencia, tecnología y arte, el más grande de América Pero para que “esa postal en tres dimensiones” como la definió el ministro Lino Barañao, se transforme en la base del desarrollo al que aspira el país, es necesario que la actual política de ciencia y técnica sea sostenidas en el tiempo y se transforme en política de Estado. Y es imperioso, así mismo, que sea alentada y alimentada con el financiamiento a largo plazo que reclama todo el sistema productivo. Sólo así lo que hoy es una muestra se transformará en la base consistente del crecimiento económico con inclusión social que sigue siendo el objetivo de las mejores políticas en marcha.


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