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Energía

El impacto del aumento de las tarifas en la industria metalúrgica

En las recientes audiencias públicas convocadas por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) para evaluar las propuestas para la Revisión Tarifaria Integral presentadas por las distribuidoras Edenor y Edesur para los próximos cinco años (a partir del 1º de enero de 2017), la exposición del representante de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), licenciado Emilio Etchegorry, fue seguida con atención y aplausos de los asistentes, que valoraron la firme defensa del sector industrial frente a los privilegios que se otorgan a las empresas prestadoras de servicios -vía garantía de rentabilidad- y a una política que desplaza , como en el caso de la primera etapa de la licitación del Plan Renovar de Energías Renovables, a la producción nacional.

ImagenADIMRA y la situación de los sectores electrointensivos.
El presidente de la Comisión de Energía y prosecretario general 1º de la entidad empresaria, con firmeza y tonada cordobesa, planteó un preocupante panorama de la situación de las empresas metalúrgicas, la mayoría PyMES, y concentrándose en el tema energético hizo referencia al informe técnico elaborado en ADIMRA que demuestra el impacto del aumento de las tarifas en los distintos sectores de la actividad y las diferencias en las tarifas aplicadas por las empresas distribuidoras provinciales, ejemplificadas con precisa información volcada en cuadros y gráficos.

En el capítulo “Conclusiones” el informe de la Comisión de Energía de ADIMRA señala que “los sectores metalúrgicos más afectados son aquellos relacionados con la producción de insumos básicos, es decir que el aumento de las tarifas eléctricas, impactan directamente en la competitividad del sector automotriz nacional, en los proveedores de partes y piezas para el sector minero, por ejemplo, ya que es imposible absorber aumentos de precios de la Energía eléctrica superiores a 120% en pesos en usuarios hiper-electrointensivos como lo es el sector de ferroaleaciones, cuyo insumo básico es la Energía Eléctrica representa más del 25% del costo de producto”. Por ello, el documento considera necesario clarificar el mercado eléctrico, a través tarifas que permitan fomentar la calidad de servicio (transporte y distribución) y la proyección del aumento de la generación eléctrica a través del fortalecimiento de la energía de base, evitando los cortes que afectan la producción de nuestras industrias en épocas de alta demanda del sector residencial, y sobre todo, crear las condiciones para la definición de un escenario de tarifas e inversión que asegure una gradualidad y previsibilidad en los precios sancionados”.

Más adelante, el documento señala la necesidad de “entender la importancia de la creación de un régimen discriminado en lo que respecta a tarifas eléctricas para usuarios intensivos. La resolución conjunta 122/2016 y 312/2016 del Ministerio de Energía y Minería y el Ministerio de Producción, sumada a la Resolución 327/2016 del Ministerio de Producción, son antecedentes que avalan este requerimiento. Las resoluciones crean la figura de usuario electrointensivo, la figura de industria crítica y de usuario ‘hiper’ electrointensivo. Sin embargo, es de observar, que ninguna de las normas citadas ha entrado en vigencia operativa hasta la fecha de la realización del presente informe” (la resolución 327 estableció un subsidio -ayuda económica- a las industrias electrointensivas que aún no fue cobrado por ninguna empresa).

Por último, y luego de referirse a la propuesta del Ministerio de Energía y Minería que contempla garantizar las tasas de rentabilidad de las distribuidoras y de plantear que en caso de ser establecida, se debería incluir la eliminación de los cargos que tienen la función de apalancar al sector para asegurar las inversiones, el informe considera que “cualquier política energética que se quiera implementar debe estar alineada con la política industrial que quiera llevar adelante. Si todo el mercado de consumo eléctrico industrial va a ir al mismo precio, es decir que dentro del segmento del sector industrial no se diferenciará entre empresas electrointensivas y entre empresas que no hacen uso intensivo de ese recurso, entonces tendremos un mercado no equitativo que generará desbalances sobre los costos de producción de insumos industriales primarios, en sectores donde la generación de valor agregado y por consiguiente aporte al PBI Industrial es considerable. Por otro lado es importante señalar que el 40% del costo del eléctrico en la factura está marcado por impuestos y cargos especiales, entre los que se destacan 27% de IVA. Además, se paga alrededor de 10% adicional en concepto de impuestos provinciales y municipales, y otros cargos variados para inversiones en distribución, transporte, entre otros”.

Para la industria metalúrgica “la solución de las tarifas del sector industrial debe ser consensuada entre el sector empresarial responsable de la demanda, el sector público representado por el Ministerio de Energía y Minería y el Ministerio de Producción, y finalmente el sector empresarial responsable de la oferta. El desarrollo de cuadros tarifarios graduales y previsibles en el tiempo que contemplen, como es debido, las situaciones particulares de cada sector industrial es el único camino posible para garantizar la salud y desarrollo sustentable de las PyMES metalúrgicas nacionales”.


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