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Sectores económicos

El mercado para las MOI argentinas

Entre acuerdos y nuevos retos, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) que se fabrican en Argentina para ser exportadas, fundamentalmente a América Latina, año tras año superan sus marcas históricas. Pero claro, Gardel murió en Medellín y desdeentonces, no hay fórmula mágica ni mito que valga a la hora de ganar mercados externos. A la hora de ir por más, tendrá que afrontar no pocos desafíos. Entre ellos, los que señalan: Manuel Dorrego (director ejecutivo de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola), Mariano Luna (Jefe del Departamento de Negocios Internacionales de ADIMRA), y Francisco Ludueña, (gerente ejecutivo de la Cámara de Comercio Argentino-Mexicana).

ImagenesManuel DorregoFrancisco LudueñaMariano Luna
“Esta es nuestra Casa, la América Latina que tiene nombre de mujer -enfatizó la Presidenta en su discurso inaugural en la Asamblea Legislativa de la Nación- que no significa aislarnos del mundo”, y siguió: “El Mercosur, que es nuestro espacio espera que se incorpore Venezuela para cerrar la ecuación energética porque, alimentos y energía serán claves de un futuro que ya está en la puerta”.

Sin embargo, por definición, ambos términos son ajenos a las MOI que, como muestra un reciente trabajo del Centro de Estudios para la Producción(*) tomado como eje de esta nota, “engloban las exportaciones industriales excluyendo alimentos y otros productos de tipo agroindustrial, como cueros curtidos, madera aserrada y lana procesada. Se trata, por lo tanto, de manufacturas que tienen un mayor valor agregado y que están vinculadas en forma menos directa a los recursos naturales”.

Divisas

Este tipo de manufacturas, que representan el 32% de nuestras exportaciones totales, en los últimos tres años batieron record –pasando de 8.045 a 14.826 mil millones de dólares en 2006- de los cuales 10.041 millones explican la venta de productos a las Américas del Sud y Central + Caribe. Significa que más de dos tercios (68%) de las MOI argentinas exportadas fueron destinadas al sur del río Bravo, a su vez límite Sur del coloso del Norte.

No obstante, a fin de separar la paja del trigo (o el comercio intra/firma de otros) cabe distinguir que un tercio (35%) de esos dos tercios MOI / AL corresponde a vehículos y autopartes. Es el rubro que en el trienio considerado (2003/06) registró la mayor expansión. Le siguen los productos químicos y las materias plásticas con 29%; las máquinas, aparatos, material electrico y metales comunes con un 11% cada uno. Entre otros rubros, papel, caucho y el resto de MOI significaron ventas por 200 a 500 millones de dólares al año, mientras que las manufacturas de cuero, calzado y de piedra (materiales de construcción) agregan valores FOB más reducidos. Los metales preciosos exhiben montos por ahora marginales.

En otro sentido -el de su participación en el comercio regional- cabe anotar que por encima del promedio apuntado, son siete los ítems que más orientan sus ventas hacia América Latina: Textiles, con el 88% de sus envíos; Plásticos y Material de transporte, 87% ambos. Le siguen Papel y Cartón, 82%; Calzado, 75%; Químicos y Máquinas & Aparatos, 70%. En contrario, las expo de metales comunes tienen una participación regional de sólo el 38%, lo que habla de destinos más diversificados: es el caso de los tubos de acero y también aluminio, en segundo término, que cuentan con mercados en Asia y otros continentes. De modo que al diferenciar las ventas entre bienes de capital y los de consumo con mayor valor agregado, el 81% de los primeros son colocados en países latinoamericanos (el 98% de los autos made in Argentina tienen ese destino) en tanto la proporción entre los segundos llega al 75%,con ventas por 1.106 millones y predominio de productos químicos. Entre ellos, con embarque a once países por más de 10 millones, los medicamentos constituyen la principal exportación, mientras no es desdeñable el envío de productos de aseo y tocador (shampúes, cremas de afeitar, jabones, perfumes) cuyos principales clientes son los países vecinos: Brasil, Uruguay y especialmente Chile.

Bienes

Con una alta concentración derivada del complejo automotriz (incluyendo, camiones, ómnibus + partes y piezas para esos vehículos) las expo de bienes de capital a AL alcanzaron los 3.576 millones de dólares en 2006. El resto de los envíos es variado: motores, artículos de grifería, bombas para extracción de líquidos e instrumentos de control; máquinas para distintos procesos productivos, entre ellas tractores y la maquinaria agrícola cuya oferta ha crecido considerablemente merced al impulso de acuerdos bilaterales, como el logrado con Venezuela.

La nómina sigue. En rigor, digamos que entre los compradores latino americanos de MOI argentinas están aquellos que compran más de mil millones de dólares: Brasil (4.580 millones) y Chile (1.514); los “medios altos” –entre 500 y 1.000- como México, Uruguay y Venezuela (en conjunto adquieren el 23% de nuestras expoMOI); los “medio bajos” con embarques por encima de 100 millones y absorbiendo el 12% de las ventas (Paraguay, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador); y los “chicos” centroamericanos, diez naciones que compransólo el 5% de las argenMOI. Al respecto, a modo de parámetro, cabe recordar que los Estados Unidos adquieren manufacturas industriales argentinas por 1.321 millones de dólares.

Pesos

Con una canasta muy diversificada en algunos casos (Chile y Uruguay) o concentradas en pocos rubros, nuestras exportaciones han experimentado un crecimiento sustancial durante los últimos tres años. Con pérdidas relativas en algunos mercados (Brasil) y ganancias absolutas en otros (Chile,México, Venezuela), la inserción de MOI argentinas en América Latina es notoria, aunque más que moderada en países como México donde, a pesar las ventas crecieron de 84 a 948 millones de dólares entre 1994 y 2006, no representa más que el 0,44% de sus importaciones. Lo mismo sucede con Venezuela: la hasta asombrosa expansión de envíos de los últimos tiempos no logra quebrar la marca del 1,48% en orden a sus importaciones. Aún así, la inserción de nuestras MOI crece con el tiempo. Entre nuestros vecinos el avance es muy claro en Chile, Bolivia y Uruguay, bajó al 7% en Paraguay y capítulo aparte merece Brasil, con una disminución muy marcada respecto a 1998: nada menos que 10% abajo.

No obstante, la Argentina gana posiciones en el ranking de proveedores industriales en la mayoría de los destinos americanos –2º en Uruguay, 3º en Bolivia, 4º en Brasil y Chile– no así en Costa Rica y Paraguay. En vía inversa, Brasil –que es capítulo aparte– sigue siendo el principal proveedor industrial de nuestro país (35%), Bolivia y Uruguay; ocupa el segundo lugar en Chile y Paraguay, y tiene dificultad en ganar una posición más alta en México.

En América Central, tanto para unos y otros, lograr una mayor inserción no es tarea sencilla. México –otro competidor de gran porte- ostenta, maquila mediante, el título de mayor exportador entre los americanos de nuestra América. Desplazó a Brasil y sigue adelante. Sin embargo, entre los proveedores industriales de Brasil, México (en el puesto 12º) ganó un 2% de sus importaciones mientras que la Argentina, con el 7%, es su cuarto proveedor manufacturero.

Acuerdos

Concluyó el tiempo de ganar la América sólo con voluntad exportadora y una valijita para mostrar productos. La gestión de comercio exterior se profesionalizó, la calidad y el compromiso a largo plazo se imponen, la competencia se intensificó y las naciones, además de abrir barreras y defender sus mercados, enarbolan la bandera de la diplomacia comercial.

Es así que más allá de la gestión privada de negocios, de las estrategias regionales de las corporaciones trasnacionales o de la creciente participación PyME en ferias internacionales, un factor muy importante de impulso a las exportaciones(industriales) está dado por los acuerdos comerciales celebrados entre los estados.

De ellos, el tratado del Mercosur fue clave y explica, a partir de 1994, el aumento de nuestras MOI a Brasil. Estuvo precedido por el protocolo automotriz que abrió el camino al flujo de intercambios y posteriormente fue ratificada su trascendencia con la incorporación de Chile, Bolivia y ahora Venezuela. Son países que han pasado a ser significativos compradores de nuestra producción manufacturera. En la misma dirección se inscriben el ACE Nº 35 / 1996 con Chile; el ACE Nº 6 / 1993 con México y su ampliación con el ACE No54; o más recientemente, en 2005, el ACE 59 firmado con la República Bolivariana de Venezuela. En todos los casos, estos acuerdos cubren con “preferencias” a un universo muy amplio de bienes, a través de un cronograma que se encamina hacia el arancel cero de los próximos años. Con Venezuela, además, se han firmado tratados de cooperación al tiempo que fue implementado un fideicomiso que permite alcanzar un intercambio compensado de fuel oil por bienes industriales. Como señaló la embajadora argentina en ese país Alicia Castro, “las empresas industriales están trabajando no sólo para exportar bienes sino para sumar su esfuerzo a proyectos de integración productiva con socios locales. No se trata sólo de vender maquinaria agrícola, lo que es fundamental, sino también insumos para la industria petrolera y del plástico. Venezuela es un país que no tiene un gran desarrollo industrial y Argentina tiene mucho para ofrecerle”.

Una experiencia chévere

Sembradoras, cosechadoras pulverizadoras, implementos para labranza, agropartes, equipos para fertilización y tractores son productos que con marca local revelan el desarrollo de un corredor industrial que, cruzando Santa Fé y Córdoba, integran a más de 400 empresas que, con un producto cercano a los 700 millones de dólares, conforman el complejo de la maquinaria agrícola. Las hay en Europa, Norteamérica y hasta en Australia, pero “el grueso de nuestras exportaciones –sostiene Manuel Dorrego, desde la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola- van a América Latina; y la mayoría a Venezuela: 100 millones de dólares contra algomenos de 30 millones si sumamos todos los demás países latinoamericanos”. La diferencia es muy grande – sentencia- y está afirmada por un convenio entre ambos gobiernos: “hubo un traspaso de know how sobre el manejo de la agricultura –agrega- que permitió enrolarlos en el grupo de la siembra directa. Eso ha dado muy buen resultado”.

Tras un acuerdo de asistencia y cooperación científica / tecnológica entre la Argentina y Venezuela, los especialistas del INTA hicieron lo suyo: extender conocimientos. “Todo eso se logró gracias a una acción directa de los dos gobiernos, los de Chávez y Kirchner - recuerda Dorrego- y desde allí bajaron línea a los ministerios y a las cámaras. Así se reunió al conjunto de empresas en condiciones de exportar –unas 40 firmas locales- y hace un año y medio comenzamos este proceso quinquenal. Son cinco tramos por 500 millones (de dólares) y ya estamos por el segundo”. No es fácil, claro, asumir tal desafío. “La exportación no es sólo la venta de productos sino que hay que pensar en los repuestos y la asistencia técnica permanente. Antes hubo que superar otros requisitos: la folletería, los manuales técnicos, la capacitación del personal, la producción ajustada a normas internacionales.

Hay que asistir a las ferias y hacer demostraciones en el campo, estudiar los suelos, adaptar las tecnologías... en fin, todo eso requiere una inversión importante”.

Exportar –concluye Manuel Dorrego- significa invertir para cosechar mañana.

Oye, manito

“La Cámara de Comercio Argentino-Mexicana, informa Francisco Ludueña, ha participado en innumerables actos y misiones comerciales a México.

Afortunadamente, en los últimos tiempos, el esfuerzo de los empresarios ha sido acompañado por ambos gobiernos: la ampliación y profundización del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) habilitó mejores condiciones para el comercio de autopartes y el régimen automotor, lo que ha potenciado el intercambio de 700 millones que teníamos hace cinco años, hasta superar los 3 mil millones de dólares actuales. Antes se hacían operaciones pero fue a partir de julio, tras la negociación de 1.500 posiciones, cuando logramos armar un universo arancelario más favorable. Todo eso conduce a una dinámica impresionante, y no sólo en términos de comercio automotor. En el campo del software, por ejemplo, tenemos enormes posibilidades y lo mismo en el campo del diseño de modas. Los mexicanos son compradores de moda argentina, de camperas decuero, lencería, mallas de baño, ropa de bebé. Son productos de alta sensibilidad, ya que la de indumentaria es una industria muy protegida en todo el mundo, pero a pesar de ello los argentinos logran penetrar por la calidad de las prendas, por diseño, y además el tipo de cambio es muy competitivo. Pero la punta, desde luego, la sigue conservando la industria automotriz. Cuando nos golpeó la crisis, el presidente Fox dijo ‘vamos a comprarle la producción automotriz a Brasil y la Argentina’. No fue caridad sino un negocio más grande, por la pérdida de empleo que se estaba generando en nuestro país. Entonces se firmó el Acuerdo 55 del Mercosur / México, bajo el cual Brasil y la Argentina comenzaron a exportar a México, libre de arancel,unagran cantidad de automotores. Fue un disparador. Después se concretó algo que parecía imposible: el ingreso de autopartes al convenio.

Ahora, casi el 45% de nuestras exportaciones a México está originado en la industria automotriz. A ese rubro,aunque muy por abajo, le siguen nuestras exportaciones de aceite de girasol, de cueros (para el tapizado de los autos) y también el campo farmacéutico, el químico, los tubos de acero sin costura.

Por contrapartida, con el aumento de la capacidad deconsumo local, lo que antes era un amplísimo superávit argentino ahora se está reduciendo: En el campo químico, México es un proveedor importante, y además nos manda celulares... El 45% de las expo mexicanas a nuestro país está compuesto por teléfonos celulares.

Entre nuestras exportaciones está creciendo la oferta regional: más alimentos procesados, los vinos de Mendoza... Les encanta. Otro tanto sucede con maquinaria agrícola, y lo mismo con la industria editorial. En ambos casos está creciendo su presencia en México. Ahora bien, hay que avanzar. El acuerdo estratégico entre nuestros países va en esa dirección. Pero falta; recién comenzamos. Nuestro universo de comercio bilateral reúne unas 3.000 posiciones y muchas de las 1.500 que tenían preferencias al 50% se las llevó al 100%. En alimentos, por cuestiones estacionales, ambas economías son complementarias.

Podemos aprovecharlo. No hay mayores restricciones para lograr, en un futuro no tan lejano, arancel cero. Si existen medidas parancelarias que hay que negociar. El tema de las carnes todavía no ha sido solucionado; sí el de la leche en polvo. Llevó muchos años pero se logró. De modo que hay que seguir luchando. Nada es para siempre. Habrá que seguir negociando, presentando listas y proyectos para continuar profundizando en esa línea, exitosa, que en los últimos cinco años ha permitido acrecentar este intercambio cada vez más alto. Frente a la magnitud de la economía mejicana, exportarles 2 mil millones de dólares no es nada. O sea que tenemos un campo enorme. De acuerdo a lo que nuestra industria está en condiciones de ofrecer, estimamos en 27 millones el mercado que podríamos abastecer. México importa productos que nosotros producimos con calidad suficiente por ese valor. O sea que –concluye Ludueña- hay que trabajar. “La Argentina tiene todas las posibilidades y dependerá de nosotros aprovechar las oportunidades”.

Dilemas de hierro

Mariano Luna, jefe del Departamento de Negociaciones Internacionales de la Asociación de Industriales Metalurgicos de la República Argentina (ADIMRA), distingue lo suyo –tratamiento de metales, fabricación de bienes de capital, producción metalmecánica e incluso autopartes- de lo que le da razón de ser a la industria automotriz: los autos.

En su base, siguiendo el patrón general, indica que “estamos perdiendo peso específico –siempre en términos relativos- en mercados como el de México”, por no hablar de Brasil. En el resto de América, los exportadores metalmecánicos argentinos tienen –como todos- oportunidades y desafíos. Entre las primeras, Luna advierte que AL “está creciendo a tasas considerables (5% en promedio) lo que hace suponer que se acrecentará la demanda deMOI”; y en particular, la de “los productos metalúrgicos argentinos, ya que en la región ganamos cierto prestigio con una tecnología media superior, que hace que nuestros productos sean atractivos y competitivos”. Por el lado de los desafíos –que “pueden llegar a ser señales de alarma”- apunta que durante 2006 / 07 “tres países (Venezuela, Perú y México) desgravaron unilateralmente sus posiciones arancelarias del espectro metalúrgico. Venezuela bajó casi 800 productos, Perú unos 1.500 y México otro tanto, lo que indica que en la región será cada vez más difícil competir. “No es que sea un mercado cautivo por el hecho de ser argentinos” –que es un dato importante- sino que a la complejidad global se agregan todos los Tratados de Libre Comercio (TLC) que se están firmando: los Estados Unidos con Chile, con Nafta, ahora con Perú y próximamente con Colombia. “También debemos sopesar los acuerdos que está negociando la Comunidad Andina con la Unión Europea, o Chile con China”.

De manera que, en opinión de Luna, el escenario próximo acecha, y reducción de barreras arancelarias mediante, es cada vez más abierto y competitivo: En los casos de Perú o México, por ejemplo, bajaron por sí los derechos de producción de cualquier origen” derribando así las preferencias antes otorgadas. Así pues, los beneficios del ACE con México, el 58 con Perú o el 59 con Venezuela- obviamente se están licuando, lo cual induce a batallar comercialmente contra productos estadounidenses, europeos o japoneses. De igual a igual. “Son desafíos que debemos considerar –subraya Luna- pues estaremos compitiendo con las tecnologías y el valor agregado de importantes países extrabloques”. Aún así, las posibilidades para desenvolver más comercio exterior sonindudables.

De hecho, sigue creciendo la exportación metalmecánica a países como Brasil, Venezuela, Chile o Uruguay. Especialmente con Venezuela, con quien mantenemos una política de cooperación destinada a potenciar su industrialización. Ya hemosrealizado dos talleres de integración industrial y hay proyectos que ya están en marcha. En nuestros rubros, Venezuela importa casi el 70% de los bienes que también nosotros producimos, desde los Estados Unidos y Colombia.

De modo que allí,nuestro sector tiene una gran potencialidad. También en lo que se refiere a GNC. Pero además, tenemos mucho espacio para ganar en toda Latinoamérica. Con Brasil, por ejemplo, es necesario revertir nuestro déficit porque de persistir tendremos un Mercosur cada vez más desequilibrado”.

Debemos avanzar hacia equilibrios más firmes. Las oportunidades existen y si hay causas coyunturales que traban un más fluido envío de bienes, pues entonces habrá que forzar a que ello no suceda. “Porque si nosotros no buscamos más mercado en América Latina –finaliza Luna- ¿adónde vamos a insertar nuestros productos?”.

(*) “Las MOI argentinas en América Latina”, Síntesis de la Economía Real No 55.










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