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Comercio exterior

El nuevo escenario

El pronóstico de las exportaciones para 2009 es del orden de 53.500 millones de dólares y para el 2010 de 62.500 millones de igual moneda. Desde marzo de 2006, cuando se inició el Registro de Exportaciones de carne, hasta la reciente Ley de Presupuesto para el 2010, que puso un impuesto a la devolución de impuestos a las manufacturas de mayor valor agregado, se ha consolidado una política comercial que estimamos estará instalada, por lo menos, en el mediano plazo.

ImagenEnrique Mantilla - Presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina
Escribe Enrique Mantilla - Presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina

Mirando la economía mundial, hay tres tendencias en progreso: 1) el dólar se ha debilitado; 2) los commodities están con precios sostenidos y 3) los países que son mercados emergentes aportarán 8 dólares de cada 10 del crecimiento de los próximos años.

Con el fin de la Revolución Financiera se consolida un ciclo de profundo cambio estructural como lo reflejamos en el cuadro que figura al pie de la página.

Una parte de esta historia está basada en la persistencia de un dólar débil. ¿Pero, qué hay que monitorear para ver la fortaleza de la tendencia?. Es conveniente tener en cuenta:
  • Si el crecimiento del PIB en los Estados Unidos es más alto que el estimado, la FED subiría la tasa de interés y se empezarían a retirar estímulos fiscales. Una subida en las tasas de corto plazo implicaría una reversión del endeudamiento en dólares para apostar a monedas de ahorro como el euro o el franco suizo y las monedas commodities como el dólar canadiense y australiano. También aumentaría la inversión privada.
  • El crecimiento sostenido del comercio mundial requeriría que las empresas tuvieran que volver a comprar dólares para reconstituir su capital de trabajo que redujeron aceleradamente con la caída del comercio internacional.
  • El movimiento de países como Brasil, Corea, India, Rusia, Taiwán, que ven como problema que el dólar se devalúe. Si el movimiento se amplifica, el juego puede cambiar. También hay que mirar qué pasa con los masivos swaps de la FED a bancos centrales otorgados en el segundo semestre de 2008.

La otra parte tiene que ver con los precios de los commodities.

Para este grupo de productos, observamos que el precio de prácticamente cualquiera de ellos durante esta crisis, llegó a un piso muy superior al de cualquier otra recesión en el pasado y que para el 2010, en términos generales, regresarán a su tendencia de largo plazo.

Por el lado de la oferta se observa un sector mucho más concentrado con menos cantidades de jugadores, mientras que por el lado de la demanda se destaca el incremento en la participación de los países emergentes de Asia, tanto en la producción como en el consumo.

Mientras que en particular, se observa que:
  • Al pronosticar una economía que se recupera lentamente, la demanda mundial de combustibles reanudará su crecimiento en 2010 y 2011, aunque por debajo de su tendencia previa. Los precios del petróleo podrían rondar entre los 82 dólares el barril en el 2010 a los 100 dólares /barril en 2011.
  • Respecto a los minerales, se prevé una clara recuperación de la demanda de cobre de China, mientras que en otros grandes mercados hay indicios de que ha finalizado la fase de venta de inventarios, previéndose para el 2010 un incremento en los mismos. En aluminio se espera un equilibrio con motivo de reducciones en los cortes de la producción y a pesar del lento crecimiento de la demanda.
  • Por su parte, en relación a los principales granos (trigo, maíz y soja), la perspectiva es que su demanda crezca a un ritmo constante cercana a su tasa promedio de largo plazo (estructural). Este incremento en la demanda estará impulsado por el sector cárnico y por incrementos en la demanda de biocombustibles.

El tema es ¿cuáles serán las nuevas demandas, teniendo en cuenta que los países de la OCDE han abandonado el liderazgo del consumo (2000/2008)? ¿Cómo se reorganizará la inversión?, ¿Cuál será el efecto de las impresionantes relaciones de deuda pública/PIB que en los próximos años será superior al ratio del 60% del PIB que se considera manejable en los principales países de la OCDE?

Y, por otra parte ¿qué hacer con la impresionante sobrecapacidad en muchas industrias claves que se acumuló en China?

Nuestro pronóstico es que el sistema de comercio internacional será sometido a intensas presiones y que, por el momento, la Argentina no está exhibiendo una superioridad en su planteo estratégico para aprovechar plenamente los nuevos espacios de oportunidad.


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