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Comercio exterior

El primer mes de la nueva política de comercio exterior administrado

En nota exclusiva para Informe Industrial, el ingeniero Miguel I. Ponce, reconocido analista de temas de política industrial y comercial y director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo XXI, formula un primer balance provisorio de la vigencia del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), que reemplazó hace poco más de un mes a las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI). Lo que se logró hasta la fecha y lo que falta resolver.

ImagenEl SIMI reemplaza a las DJAI
Hemos transitado un mes desde el levantamiento de los “cepos”, en particular del “productivo”, que, simbólicamente, se identificaba con la vigencia de las famosas Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI). Pese a que había plazo hasta el último día de 2015 para levantarlas, de acuerdo a los compromisos asumidos por la administración anterior con la Organización Mundial de Comercio, y aunque se especuló con una prórroga de la vigencia de las mismas por unos tres meses para generar una salida ordenada, evitando un potencial “efecto puerta 12”, el nuevo gobierno, también en este tema, optó por una política de shock. En efecto, a través de AFIP estableció la Resolución General Nº 3823 Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), con vigencia a partir del 23 de diciembre.

Con este nuevo marco, que ratificó nuestra aseveración de que “el comercio exterior administrado llegó para quedarse”, el nuevo SIMI, con su correspondiente listado de Licencias No Automáticas (LNA), unas 1390 posiciones arancelarias (PA), y Licencias Automáticas (LA), aproximadamente unas 12.000 PA, reemplazó el anterior sistema de las DJAI que abarcaban todo el universo arancelario.

Quedaba por resolver lo pendiente, que implicaban dos capítulos, las DJAI que faltaban aprobar, y la deuda con importadores y exportadores. Por ello la nueva administración adoptó también resoluciones específicas con distintos resultados prácticos. En el caso de lo pendiente de aprobación, lo hizo con una única medida que dio por aprobadas la totalidad de DJAI pendientes. Esto generó una expectativa en relación al dólar que, finalmente, resultó sobredimensionada. ¿Por qué? Porque siendo un monto apreciable, apenas se habrán ejecutado un 50% de las DJAI aprobadas en bloque, y el resto se está anulando, o van en vía de ello. Y es comprensible, principalmente por tres razones: ante las dificultades para lograr aprobaciones muchas DJAI se presentaban varias veces (se denominaban “mellizas”) para un mismo requerimiento; el segundo motivo, importantísimo, la demanda se enfrío, principalmente por la situación en Brasil y la caída de la demanda; y el tercer motivo, que sale a la luz ahora, muchas empresas habían logrado stockearse con el dólar a 9,60 pesos por lo que tienen insumos suficientes y “les cuesta” ejecutar DJAI solicitadas con el dólar actual. A esto debe agregarse la modificación que se está operando en los plazos de pago, que, si bien aún está lejos del promedio de pago histórico en el comercio exterior (unos 110 días), tampoco está como antes del 10 de diciembre pasado (30 días, o cash, o aún anticipado), sino que se va estabilizando en un promedio de 60 días aproximadamente (por ello el alza de la demanda de dólares por importaciones, se empezará a sentir recién a fines de febrero).

Otro de los temas pendientes, ya mencionado, era la deuda por importaciones ya efectuadas y demoradas en el pago. Ahí se procedió a emitir un bono (primero llegaba a 2.000 millones de dólares y luego se aumentó hasta 5.000 millones) a lo que se agregó un “cronograma” de devoluciones con topes mensuales. La deuda a exportadores (reembolsos e IVA), en tanto, se cierra desde la AFIP, con un plan de pagos, sobre operaciones futuras, que vaya reduciendo lo acumulado como deuda.

Mientras tanto, el SIMI ya vigente, está lógicamente en proceso de instrumentación, con salidas más rápidas de los tiempos que serán necesarios cuando estén en estado de régimen, ya que falta coordinar y reglamentar la participación de los distintos organismos que van a participar (el más importante, a mi juicio, el INTI, pero también ANMAT, Sedronar, etcétera). En Argentina existen 160 resoluciones para cumplir en cuanto a requerimientos e intervenciones técnicas de certificaciones, mientras que en Brasil son 1.100. Esto, que es bueno, por otro lado puede significar que muchas mercaderías pasen a tener intervenciones que hoy no existen. Hay excepciones al sistema de licencias como el courier personal, las muestras – que hoy son hasta 100 dólares, considerado un valor insuficiente- y las importaciones de Tierra del Fuego entre otros (se está esperando que las autoridades lleven el courier comercial a 1.000 dólares).

Hay intención de trabajar más sobre el análisis de valor de las mercaderías para aprobar los SIMI y que los operadores brinden valoración actualizada. Donde más se apuntará es en incrementar las verificaciones y certificaciones técnicas y se espera un mayor impulso al trabajo del INTI, del Instituto Argentino de Normalización (IRAM) y el Organismo Argentino de Acreditación (OAA).

Es notorio que el sistema viene operando con algunas contradicciones que se irán resolviendo. Entre ellas, se destacan las existentes entre las reglamentaciones de la AFIP y las de la Secretaría de Comercio. Todos esperamos una próxima solución, como asimismo que se aceleren las políticas activas que permitan encarar la Agenda de la Competitividad. En este sentido, resulta incomprensible que, por razones burocráticas o indefiniciones internas, se encuentre demorada la puesta en funciones, a pleno, de la Agencia de Promoción de Inversiones y Comercio Exterior.

Por último, pero no menos importante, es la necesidad de acelerar la convocatoria a un Acuerdo Político, Económico y Social que permita que la carga del sinceramiento económico no la paguen los más débiles, y que, preservando el poder adquisitivo de los salarios, encuentre los mejores caminos para desarrollarnos equitativamente defendiendo la producción y el trabajo nacionales.


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