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Miércoles 23 de Octubre, 2019
Energía

El renacer americano

Después de 30 años de veda, los Estados Unidos se disponen a construir dos reactores nucleares en el estado de Georgia que entrarían en funcionamiento en los años 2016 y 2017 y harán punta en la nueva estrategia energética del gobierno demócrata.

ImagenEl presidente Obama anuncia la nueva estrategia energética
Ya durante la contienda electoral, Barack Obama había manifestado su disposición a continuar la construcción de reactores nucleares en territorio norteamericano como una forma de morigerar el efecto que sobre el calentamiento global tienen otras fuentes de energía. La posición proclive al incremento del uso de la energía nuclear como fuente de energía limpia ya había sido adelantada por su antecesor G.Bush, quien en 2005 había ratificado una ley que le permite al gobierno ofrecer avales de crédito a aquellos proyectos energéticos que contribuyan a reducir la emisión de gases contaminantes.

De todos modos, Southern Company que será la empresa constructora de las nuevas centrales, deberá aguardar durante varios meses el visto bueno de la Comisión de Regulación Nuclear, una agencia independiente del gobierno cuyos 5 miembros son elegidos por el presidente y confirmados por el Senado cada cinco años.

Las plantas tendrán un costo que se estima en 14.500 millones de dólares y serán los números 105 y 106 de los reactores con que cuenta aquel país.

Los Estados Unidos son la nación que tiene el mayor número de reactores de potencia, seguida por Francia (59), Japón (53), Rusia (31), Corea del Sur (20), Reino Unido (19), Canadá (18), India y Alemania (17),Ucrania ( 15), China (11) y Suecia (10).

Hoy existen en construcción cerca de 44 reactores de los cuales 11 se emplazan en China, 8 en Rusia, 6 en India y 5 en Corea del Sur, país que está decidido a desarrollar una agresiva política de exportaciones de tecnología nuclear y que se presenta a cuanta licitación se abre con seductores (e imbatibles) formas de financiamiento.

En la primer potencia mundial y en cualquier otra parte del planeta, los montos en juego y los plazos de construcción de estas centrales son lo suficientemente elevados como para que sea muy difícil sostener el proyecto sin avales del Estado.


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