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Sectores económicos

El rey ¿está desnudo?

“¿La pregunta es si se atrasaron las inversiones ?”, repitió pensativo uno de los integrantes de mayor prestigio del team que en la Secretaría de Energía planifica el mediano y largo plazo, “Podría responder con la figura de la botella a medio llenar y explicar que el faltante está en relación con las insospechadas tasas de crecimiento que exhibe la economía argentina desde hace cuatro años, y agregar que las carencias energéticas no son privativas de nuestro país, basta con recorrer la portada de los grandes periódicos del mundo en los que a diario se señalan apagones mas o menos prolongados. De todos modos los problemas que enfrentamos son de magnitud y requerirán inversiones que rondan los 3.000 millones de dólares anuales”.

ImagenGráfico consumo mundial de energía en 2030
En verdad, criterio que es compartido por nuestro interlocutor, el embrión de crisis energética local se gestó hace más de diez años. ¿Qué provocó que su tiempo de maduración fuera inusualmente prolongado?, seguramente una economía que durante un largo período jugó al encogimiento.

Pero desde principios de 2003 y a pesar del cambio de rumbo económico, especialistas en energía de distintas corrientes ideológicas alzaron voces de alerta sobre la destemplada ecuación oferta - demanda. ¿Qué hizo el gobierno?, en cambio de escucharlas, las impugnó por chillonas. Valga admitir, como disculpas a la retardada reacción estatal, que la etapa eruptiva de esa crisis se manifestó mucho después que los pronósticos que se efectuaron pero que, muy incómoda, la fase del rush finalmente llegó.

En 1978 el petróleo representaba el 62.7 % del consumo total; el gas el 22.2; la energía hidráulica el 5.8 y la nuclear el 1.9 por ciento. ¿Cuál fue, en estos 30 años, el cambio mas notable?, el avance del gas hasta enseñorearse de poco menos de la mitad de la torta. Así es como, en la actualidad, nuestro país exhibe una matriz energética intensiva en gas como ningún otro país en el mundo. Esa oferta refleja no tanto el crecimiento de las reservas, hecho que se produjo a fines de los setenta, como la decisión política de alentar su empleo. “De esa manera el gas trascendió el uso residencial e industrial, se implementó un programa de reconversión del parque vehicular –responsable en la actualidad del 10% del consumo total- y se liberó la exportación a los países vecinos, la que llegó a representar un 15% del total producido”, sostiene un estudio realizado por los integrantes del Plan Fénix, el Proyecto Estratégico de la Universidad de Buenos Aires.

“Cuando la convertibilidad se transformó de instrumento en eje de una nueva visión del desarrollo espontáneo, la secuencia y las prioridades de la reorganización sectorial perdieron el rumbo. Había que empezar por decidir el destino de YPF, después había que ocuparse del transporte y la distribución del gas y, finalmente, del sector eléctrico. En la transformación de la industria energética argentina se invirtió la secuencia y las urgencias fiscales fijaron las prioridades”, afirmaen forma impecable Daniel G.

Montamat en su libro “La energia argentina, otra victima del desarrollo ausente”.

La salida de la convertibilidad, explica mas adelante el experto, imponía para el sector un camino de emergencia que había que recorrer recomponiendo precios y tarifas, mejorando los aspectos regulatorios deficientes y cuidando en preservar las inversiones y el financiamiento para que la energía sea parte de una estrategia de desarrollo basado en la productividad y en el valor agregado exportable. No se hizo nada de esto.

Sobre este punto hay acuerdos que aglutinan a todo el arco ideológico, hecho bastante extraño en un país en que la realidad deja de serlo para acomodarse a diversas ópticas, a veces hasta encontradas.

“La Argentina enfrenta un cambio de paradigma en su sector energético que debe ser asumido con realismo, porque implica una visión estratégica de un futuro diferente y también desfavorable”, dijo Jorge Olmedo ya en 2004 desde el Instituto Argentino de Energía. ¿En que consiste ese cambio?, en una significativa reducción del horizonte de reservas de gas y, en consecuencia, en un replanteo de su papel de exportador de gas, pero también de petróleo y electricidad.

Según el trabajo preparado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires –ITBA- para el próximo Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial – IDEA- , en los últimos 30 años el consumo total de energía se ha duplicado a una tasa del 2,4% anual acumulado.

La electricidad y elgas natural han incrementado su participación relativa con tasas de crecimiento anual superiores al 4%, mientras que el consumo de petróleo se mantiene constante desde hace más de 25 años, siendo sustituído por el gas natural. Con estas tasas decrecimiento y para mantener abastecida a la demanda, el estudio señala que, a juicio de los profesionales del ITBA, son necesarias inversiones comprendidas entre 3.000 y 4.500 millones de dólares por año.

Desde el Plan Fénix sé destaca que “se está cerrando una etapa caracterizada simultáneamente por la abundancia de suministro de gas, el saldo excedentario en hidrocarburos líquidos y la sobrecapacidad de generación de energía eléctrica”.

En la Secretaría de Energía existe clara conciencia enqueuna oferta energética sostenida casi en un 90% por los hidrocarburos ( petróleo y gas) ya no es sostenible y se busca poner en marcha obras que aporten mas carga al sistema y que, además, cambien la matriz.

Según los técnicos del organismo, la factibilidad del programa que se pretende implementar tiene condicionantes entre los que la pérdida de grandes empresas y la atomización del capital no son un dato menor. Como al pasar, pero con énfasis, se comenta que “el 60% de las acciones de Petrobras lo tienen los brasileños, los de a pie” ¿Y Enarsa?, se pregunta antes del episodio de equipajes y aquelarres, “Enarsa no tiene gente ni presupuesto”, es la respuesta. Y se aclara que la empresa se maneja con 50 millones cuando debiera tener unpresupuesto de 3.000 millones.

Uno de los profesionales consultados no vacila en expresar otra de sus preocupaciones y explica que “en ocasiones, se sustituye el criterio de internalización por amigos con fondos de procedencia desconocida.” De todos modos y siendo esperable una apuesta a la transparencia,” la regionalización en América del Sur es un proceso que lejos de detenerse se va a profundizar”, piensan los planificadores. “Pero cambiando el signo de algunas corrientes”, dice otro de los peritos y ejemplifica con el gasoducto que nos conectará a la planta de regasificación de Petrobras en Montevideo que, “en cambio de enviar, nos servirá para recibir el gas que necesitaremos”.

Cuando la pregunta se hace sobre las obras que hay que poner en marcha con urgencia, en forma unánime se apunta a la ampliación del gasoducto NEA que debiera estar inaugurándose en los próximos meses cuando, en realidad, recién se lo está licitando; al aumento de la cota de Yacyretá a 83 metros; a la entrega a fines del verano de los generadores de ciclo combinado y a la finalización de Atucha II, tarea que está a cargo de la estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A., empresa que, en la actualidad, cuenta con una capacidad de generación de poco más de 1000 MW, provenientes de la operación de Atucha I y de Embalse. La operación comercial de la “nueva”central nuclear (paralizada durante más de diez años) está prevista para 2010 y aportará 745 MW al Sistema Interconectado Nacional. Los técnicos que trabajan en ella están convencidos de que “esta vez sí”, la central será terminada y que - inversión de 500 millones de dólares mediante- en tres años empezará a generar el equivalente al 5% de la electricidad que usa el país. Al lado de los optimistas están también los que suman dudas.

Por si o por no, respecto de la finalización de Atucha II, si se cumplieran los lineamientos generales del relanzamiento del Plan Nuclear a fines de 2007 tendría que estar definido el lugar de emplazamiento de la 4a central que, junto a una 5a, permitirían elevar al 20% la participación de la generación nuclear en la matriz energética. Si bien la tecnología Candú (de Atomic Energy of Canadá) es la elegida, entre las localizaciones posibles aún nose deshojó margarita alguna y las candidatas son Timbúes (en las afueras de Rosario) en primer lugar, seguida por Lima (donde se levantan Atucha I y Atucha II) y San Nicolás, anbos en la provincia de Buenos Aires.

Por otra parte, se acepta que la expansión del sistema eléctrico avanza según las previsiones efectuadas y que de la treintena de obras hidroeléctricas en carpeta, hay una docena que están siendo estudiadas con esmero.

Montamat, apunta que el consumo per cápita de energía primaria en la Argentina continuará creciendo. “De una relación de 1,91 tep por habitante, con base en 2003 pasará en 2020 a una relación de 2,40 a 3,28 tep”según el tipo de sustitución que sufra el gas natural.

ESO SI, ESO NO

Los expertos de la Secretaría de Energía están convencidos que la rentabilidad es parte de las reglas del juego, de manera que cuando la entrevista se centró en el controvertido tema de precios y tarifas se admitieron con sinceridad dos hechos: que la tarifa social es sólo el 8% del mercado, razón por la que “el cascabel es mayor que el gato” y que es muy probable que se produzca un ajuste “que jamás llegará al 700 por ciento, como ocurrió en 1989”.

Consultados algunos energistas sobre la posibilidadde que una de las más grandes compañías petroleras del mundo haga sus valijas y se vaya del país, la mayor cantidad de respuestas giró alrededor de un “puede ocurrir pero, en todo caso, la decisión trasciende las condiciones en que se mueve el mercado interno y obedece a una estrategia de inserción global en la que se desestiman algunas plazas para concentrar fuerzas en otras”.

Los actuales precios de los hidrocarburos no convencen a nadie. Pero en las estaciones de servicio de distintas zonas del país, como ha ocurrido con la mayor parte de los productos sometidos a acuerdos de precios, esos precios no solo sufrieron deslizamientos a la suba, sino fluctuaciones zonales. De todos modos, aseguran los que saben, es necesaria e inevitablela realineación de los precios internos con los internacionales. Y es igualmente imperiosa la sanción de una nueva ley de hidrocarburos. Al respecto cabe subrayar que toda reformulación de la legislación será positiva en la medida en que produzca como resultado un fuerte incremento y continuidad en la exploración de riesgo.

Y EN EL MUNDO ¿QUE?

Los antecedentes de las últimas tres décadas muestran que no se produjeron cambios bruscos en la matriz energética del consumode cada nación. Pero, como apuntan desde el ITBA, el consumo final de energía actual es 70% superior al de hace 30 años. El consumo de petróleo en el mundo se empinó el 35%; la electricidad y el gas natural han crecido en valor absoluto y en participación relativa. La electricidad del 9,5% se expandió al 16,2% y el gas natural del14,6% al 16,2%.

El área de mayor demanda es el continente asiático y, entre los países que la conforman, ninguno más ávido que China, que representa el 14% del consumo total actual.

Los líderes mundiales que participaron en el Foro de Cooperación de Países de Asia-Pacífico (APEC) realizado en Sydney, Australia, firmaron una declaración por la que se comprometieron a intentar reducir sus emisiones energéticas para combatir el calentamiento global. En APEC se integran Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa, Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Tailandia, Taiwán y Vietnam.

El primer ministro australiano John Howard, aseguró que en la llamada “Declaración de Sydney sobre el Cambio Climático, Seguridad Energética y Desarrollo Limpio”, se refleja el deseo de los países integrantes del Foro de controlar el calentamiento global sin desdeñar el crecimiento económico de los países en vías de desarrollo.

En concreto, sus miembros se comprometieron a reducir en un 25% la llamada “intensidad energética” -que es la cantidad mínima de energía necesaria para producir una unidad de crecimiento económico- para el año 2030.

Los ambientalistas tienen muchas dudas sobre el efectivo cumplimiento de estas metas, y todas ellas son dudas razonables. Si bien estamos frente a una nuevo pronunciamiento que subraya la necesidad de utilizar combustibles menos contaminantes, una cosa son las declaraciones y otra los carriles por donde transcurre la realidad. En verdad, Los pronósticos de las principales Agencias Internacionales de Energía coinciden en que los fósiles (hidrocarburos y carbón) seguirán siendo la principal fuente de energía primaria.

Las proyecciones de la Internacional Energy Agency - IEA - que alcanza a la producción de energía primaria señala que el mundo requerirá la producción de 17.700 MTEP hacia el 2030, de las cuales el 86,7% será de origen fósil, (58% gas y petróleo). Sin embargo, y aunque el avance no tiene la rapidez esperable (y quizás necesaria) es cada vez más visible una línea de pensamiento que revaloriza las energías sustitutas, llámense solar, eólica o la producción de hidrógeno. Y es creciente el señalamiento de la importancia de los biocombustibles, así como las discusiones sobre su producción.

DE VUELTA EN CASA

Al respecto, Juan Martín Rebolini, en el Pre Coloquio Centro de IDEA, manifestó que en nuestro país las inversiones se concentran en la producción de biodiesel a partir de la industria oleaginosa y que la producción de etanol a partir del maíz (complementado con azúcar en el NOA) es competitiva y potencial de fuerte desarrollo regional.

Además de señalar que existe un alto potencial para el desarrollo energético con biomasa, a partir del procesamiento de basura y residuos de la industria forestal / maderera, el experto disparó contra la ley de biocombustibles de la que dijo que “no atrae inversiones porque carece de estabilidad fiscal y otorga alta discrecionalidad a la autoridad de aplicación”.

Desde el Plan Fénix sostienen que elotro tema que adquiere relevancia es la política de racionalización en el uso de los recursos, mediante la promoción sistemática del ahorro y la revalorización de opciones de menor costo relativo, como es el caso del transporte público urbano y el ferroviario.

Debe recordarse que, según World Energy Outlook, por cada dólar invertido en aparatos eléctricos más eficientes puede ahorrarse 2,2 dólares de inversión en plantas de generación e infraestructura de transmisión. Y que por cada dólar invertido en equipos más eficientes que funcionan con hidrocarburos, se ahorran 2,3 dólares en importaciones de petróleo.

¿Qué falta en todo este esquema?: el tratamiento de muchos otros temas como, por ejemplo, la formulación de los marcos legalesquese requieren para impulsar la exploración on y offshore.

De todos modos, ninguna de las cuestiones es más relevante que la formulación de políticas de Estado que sirvan de soporte a las decisiones empresarias que en el sector son siempre a largo plazo y requieren de alta confiabilidad por los montos involucrados..

No solo es necesario un marco estable y previsible, dicen los profesionales del ITBA sino que, cuando los cambios son inevitables, el “diseño de cada cambio” se concrete en base a reglas conocidas a priori, como es el caso de las normativas del Departamento de Energìa de los Estados Unidos.

“La Argentina puede duplicar el producto económico en la próxima década y dispone, en su territorio y en la región, de energía abundante para satisfacer la exigencia energética que impondrá el crecimiento acelerado”, asegura Daniel Montamat.

La reflexión con la que principia su último trabajo desborda sentido común (a veces, el menos común de los sentidos):y dice así: “la industria energética agrega al producto económico entre el 5 y el 7 por ciento, pero el otro 95 por ciento no puede generarse si no hay energía”.


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