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Economía internacional

El valor del mercado interno

La combinación equilibrada de políticas que impulsen no solo las exportaciones sino el fortalecimiento de la demanda interna, debería constituir la base de una estrategia de desarrollo que fomente el crecimiento sustentable. Entre los objetivos de mayor significación, agregan desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo- UNCTAD- deben considerarse el estímulo a la creación de empleo y la reducción de la pobreza.

ImagenConferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
En la sede de Naciones Unidas en Buenos Aires se presentó el Informe sobre Comercio y Desarrollo 2010 elaborado por la United Nations Conference on Trade and Development.-UNCTAD- en la ocasión centrado en la tríada “Empleo, globalización y desarrollo”.

Expusieron durante el acto Martín Santiago, Coordinador Residente en nuestro país y Alfredo Calcagno Oficial Principal de Asuntos Económicos, ambos de la institución anfitriona junto al viceministro de Economía Roberto Feletti y Carlos A. Tomada, ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

Los temas principales fueron abordados desde una óptica coincidente: remarcar la necesidad de reorientar las políticas macroeconómicas de estimulación de la demanda y el crecimiento, para inducir la creación de empleo y lograr reducir los altos índices mundiales de pobreza.

La crisis ha puesto en evidencia las limitaciones de las estrategias de crecimiento basadas en las exportaciones subraya el estudio y aunque en una de sus partes señala que desde mediados de 2009 la economía mundial muestra señales de recuperación y parece sobreponerse a la peor debacle sufrida desde los años ’30, advierte que la siuación actual es frágil y no parecen estar dadas las condiciones para que ese incipiente creicmiento se consolide.

La economía de los Estados Unidos, finalizado el período del auge del consumo financiado a base de endeudamiento ya no será el motor del crecimiento de la economía mundial, dice el informe. Y, continúa señalando que es improbable que China, la zona del euro o Japón asuman ese papel en un futuro previsible.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que los mayores niveles de actividad se encuentran en los países de economías emergentes, en especial las de Asia y América Latina, regiones que crecerán un 8 y un 5% respectivamente. Para el conjunto de Africa, por su parte, se prevé para 2010 una tasa de crecimiento del 5% y en el Africa Subsahariana, exclusión hecha de Sudafrica, el crecimiento rondará el 6%.

Mientras tanto, el repunte en los países desarrollados es débil e irregular y parece repetir las pautas que generaron los mismos desequilibrios que los llevaron a la crisis.

El estudio pronostica que a medida que se disipen los efectos de las medidas de estímulo fiscal y dada la persistencia de deficiencias sistémicas – léase la insuficiente regulación de los mercados financieros, la desigualdad en las rentas y los desequilibrios mundiales en los balances de cuenta corriente- es probable que la tasa de crecimiento de la mayoría de los países vuelva a descender en 2011.

Con la propagación de la austeridad fiscal por toda Europa y el resquebrajamiento del consenso del Grupo de los 20 que debía buscar y encontrar una respuesta común frente a la crisis, se cierne en el horizonte el riesgo de una segunda recesión.

No es un dato menor que, a pesar del reciente repunte, muchos países muestren las mayores tasas de desempleo de los ultimos cuarenta años. Al respecto, el Secretario General de la UNCTAD, Supachai Panitchpakdi, afirma que « es preciso continuar con las políticas fiscales expansivas para evitar una espiral deflacionaria y un nuevo empeoramiento de la situación del empleo ».

La clave para lograr un reequilibrio mundial, dicen desde la UNCTAD, consistiría en efectuar un ajuste expansivo en las economías industrializadas con mayores excedentes, tal los casos de Alemania y el Japón, países que disponen de un margen considerable para aumentar el consumo en los hogares mediante un alza salarial. Sin embargo y hasta el presente, esas economías han basado su recuperación en las exportaciones, tal como ocurría antes de la crisis. Y,como en la zona euro la política anticrisis pivotea en la austeridad fiscal, la probabilidad de un estímulo sustantivo a la demanda es una posibilidad francamente recortada.

Por lo tanto, para los países en desarrollo y las economías de mercado emergentes – que suelen depender en extremo de la demanda externa- la recomendación que se efectúa desde Naciones Unidas es la adopción de estrategias de crecimiento que pongan el acento en la expansión de la demanda interna, generen puestos de trabajo, estimulen la inversión en capital fijo y aumenten la productividad.

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