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Economía internacional

Europa y una nueva estrategia industrial para enfrentar a China

“Si Europa quiere seguir siendo una potencia industrial en 2030 necesita una verdadera política industrial europea”, destaca un documento rubricado en 19 de febrero pasado por los ministros de Economía de Francia y Alemania, Bruno de Maire y Peter Almainer, en el que identifican tres pilares básicos con ese objetivo: en primer lugar, lograr una inversión masiva en el área de la innovación(con la búsqueda de la financiación apropiada),especialmente en Inteligencia Artificial(IA), sector donde se reconoce que la Unión Europea(UE) ha quedado rezagada, y luego modificar la normativa vigente en materia de regulaciones- entre ellas, las políticas de competencias, con especial énfasis en las relacionadas con las fusiones-.Por último, defender las tecnologías, las empresas y los mercados comunitarios con medidas efectivas que,al tiempo de proteger a las industrias europeas,eviten la transferencia tecnológica hacia Asia(China en particular).

ImagenBrexit mediante, la Comisión Europea  considerará en su próxima reunión la propuesta franco alemana.
El documento propone implementar herramientas que permitan a la Comisión Europea el control de la inversión extranjera en empresas y sectores clave que puedan afectar a la seguridad y el orden público, subrayando que “ nuestra soberanía política depende de nuestra soberanía tecnológica”.

Ya a principios de 2019, y preocupada por la creciente competencia de la producción industrial del gigante asiático y por su modelo económico dirigido por el Estado, , la Federación de la Industria Alemana (BDI) había presentado un trabajo donde abogaba por más recursos públicos en investigación, desarrollo, educación, infraestructura y tecnología, y exhortaba a los líderes europeos y alemanes a crear una “ambiciosa política industrial para la UE” enfocada en la innovación, la regulación inteligente, la infraestructura y la promoción del comercio libre” ,previo reconocimiento de que “ningún Estado miembro puede enfrentar solo al desafío y político que representa China. Las respuestas solo pueden venir de una Europa fuerte y reformada”. Además, instaba a las compañías alemanas a reducir su dependencia del mercado chino ante el aumento de la preocupación por la competencia desleal en los precios y la transferencia tecnológica forzada.

Si bien es cierto que Alemania y Francia vienen analizando desde hace tiempo la actualización de la estrategia industrial de la UE , se considera que lo que disparó el “Manifiesto franco-alemán por un política industrial europea adaptada al siglo XXI” fue el veto de la CE a la fusión de las operaciones ferroviarias en los sectores de alta velocidad y señalización de la francesa Alstom y la alemana Siemens. La Comisaria de la Competencia, Margrethe Vestager, consideró que tal fusión reduciría la competencia europea y no resultaba necesaria frente, por ejemplo, al gigante chino CRRC Corporation Limited.

No sorprendió entonces que al mismo tiempo de dar a conocer el “Manifiesto”, de Maire y Almainer anunciaran un proyecto para la constitución de un consorcio europeo para la producción de baterías eléctricas para vehículos fabricados en la UE, un tema que figuraba en la agenda de Alemania y Francia.” En el futuro, afirmaron los funcionarios, las células de baterías representarán una gran parte del valor agregado de la industria automotriz y es necesario que participemos en ello. Debemos unir fuerzas y su producción es el primer caso de la aplicación de una política industrial más integrada en Europa”. El proyecto, enfocado en la tecnología de iones de litio, comprende inicialmente la construcción de dos plantas y está abierto a otros países de la UE(ya hay varios interesados). En su desarrollo, Alemania ya había anunciado que destinará 1.000 millones de euros hasta 2022, mientras que Francia se comprometió a invertir 700 millones de euros.

En la actualidad, el 80% de la producción de baterías para movilidad eléctrica está localizada en Asia(China representa el 69% del total), en 15% en los Estados Unidos y menos del 3% en Europa.

En otro documento, dado a conocer en estos días, la CE define a China como “un rival sistémico”, advierte que su expansión militar plantea ,a “corto y mediano plazo”, cuestiones de seguridad para el Viejo Continente , y acusa al gigante asiático de alimentar el sobreendeudamiento y amenazar la estabilidad financiera de los países vecinos de la UE(Balcanes y África), al tiempo que reclama al gobierno de Xi Junping por el blindaje de sus mercados que impide la entrada de operadores europeos, principalmente en el sector financiero y en las contrataciones públicas. En ese sentido, y sin nombrar a China, el documento recuerda que en abril próximo entrará en vigor el control de la inversión en sectores estratégicos y que está en elaboración un conjunto de directrices sobre el acceso de empresas de terceros países a la contratación pública en Europa, para limitar el ingreso en los mercados comunitarios de las empresas que se benefician en sus países con altos niveles de protección estatal. Sin embargo, la CE no va al choque frontal con Pekín; mantiene en pie la oferta de establecer el pacto global de inversión que vienen negociando desde 2013 , a la espera de que la iniciativa reciba un fuerte impulso en la próxima cumbre UE-China prevista para el 9 de abril próximo en Bruselas. Pero aprovecha la oportunidad para reclamarle que haga realidad su compromiso de poner techo en 2030 a las emisiones de CO2 y recordarle que, pese a que suscribió el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, sigue financiando la construcción de plantas eléctricas a base de carbón en muchos países.

“China ya no puede ser tratada como un país en vías de desarrollo”, advierte el documento de la CE. ”Su creciente presencia en el mundo, incluida Europa, debe ir acompañada de una mayor responsabilidad en el mantenimiento del orden internacional, con una apertura de su sistema con mayor reciprocidad y no discriminatoria”.


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