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Miércoles 14 de Noviembre, 2018
Comercio exterior

Facilitación del comercio y nuevas tecnologías.

“La facilitación del comercio se ha convertido en un aspecto clave de cualquier estrategia de integración comercial, especialmente para América Latina y el Caribe (ALC) donde las barreras naturales son elevadas, la participación en las cadenas globales de valor es baja y las pequeñas y medianas empresas tienen una reducida participación en las exportaciones”, sostiene Belisario de Azevedo en la nota “La facilitación del comercio frente a la revolución tecnológica”, publicada en Conexión INTAL(Marzo 2018, Nº259), al tiempo que considera que las nuevas tecnologías encierran un enorme potencial para enfrentar esos desafíos y seguir avanzando.

ImagenLas VUCE aumentan la transparencia y mejoran la calidad del control aduanero
En la introducción de la nota ,que glosamos a continuación, de Azevedo consigna que la agenda de facilitación ha progresado significativamente en ALC en los últimos años y destaca que una reciente encuesta de Naciones Unidas - que abarcó el análisis de los procedimientos y regulaciones comerciales de 120 economías del mundo, informando sobre el progreso de cada una en distintos aspectos del Acuerdo de Facilitación de Comercio (AFC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC),como la transparencia, los arreglos institucionales, el manejo de riesgos, el “comercio sin papeles” y los mecanismos de cooperación entre agencias de control, entre otros- estableció que es la región en vías de desarrollo donde se ha avanzado más. Y recuerda que, según las últimas estimaciones,” en 2017 la agenda de facilitación del comercio en ALC reflejó una tasa de implementación promedio cercana al 70% - promedio global fue de 60% -y 7 puntos porcentuales por encima del resultado obtenido en 2015”. El trabajo resalta que las mejoras en la región durante esos dos años se concentraron en la conformación de Comités Nacionales de Facilitación del Comercio, en la aceptación de copias electrónicas de documentos y en medidas adicionales de facilitación para operadores autorizados o de bajo riesgo. También se registraron avances importantes en la implementación de regímenes simplificados como los programas Exporta Fácil y el desarrollo de sistemas electrónicos de Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), entre otros.

Por otra parte, de Azevedo señala que se vienen registrando avances alentadores en términos de cooperación e interoperabilidad de sistemas. Al respecto, pone de relieve que la Alianza del Pacífico (AP) ha logrado notorios progresos en el intercambio electrónico de certificados de origen y certificados sanitarios y fitosanitarios entre sus miembros y está trabajando en el reconocimiento mutuo de sus respectivos esquemas de operadores autorizados. Y destaca que, en marzo de 2017, la AP acordó con el Mercosur una “Hoja de Ruta” para una mayor cooperación, incluidos varios temas relacionados con la facilitación del comercio, como la certificación digital de origen, la cooperación aduanera y la interconexión de ventanillas únicas electrónicas.

El experto señala que “ la evidencia disponible, aunque preliminar, da cuenta de un impacto positivo de la implementación de medidas de facilitación del comercio en los flujos comerciales de la región, lo que resulta compatible con la correlación inversa entre la implementación de medidas de facilitación y los costos asociados al comercio exterior” y considera que el impacto de las medidas de facilitación del comercio en la región ha sido asimétrico, generando ganancias relativamente mayores para las PyMES, especialmente aquellas que se incorporaron por primera vez al comercio internacional, para las regiones alejadas de los principales organismos de control y para los productos sensibles al tiempo, como los alimentos.

De todas maneras, más allá de los resultados favorables comentados, de Azevedo considera que” la región aún cuenta con amplio margen para progresar en la reducción de tiempos y costos asociados al comercio exterior”. De acuerdo con datos recientes del Banco Mundial , cumplir los requerimientos burocráticos para exportar e importar requiere en promedio siete veces más tiempo en ALC que en las economías desarrolladas de la OCDE, lo que significa una desventaja considerable a la hora de participar en cadenas globales de valor caracterizadas por insumos cruzando la frontera una multiplicidad de veces.

A su vez, agrega el autor de la nota, el progreso en la facilitación del comercio en la región ha sido desigual. Mientras que los países sudamericanos, más México, Costa Rica y República Dominicana tuvieron desempeños por encima del promedio regional, la mayoría de los países de América Central y especialmente del Caribe exhibieron mediocres resultados. “Sin sorpresas, se observa una cierta correlación entre el progreso en las medidas de facilitación de comercio y el nivel de ingreso por habitante del país, lo que sugiere un amplio espacio para fortalecer los esfuerzos de cooperación internacional a través, por ejemplo, del Mecanismo para el AFC de la OMC o iniciativas de intercambio de experiencias regionales como la Red VUCE”.

Más adelante, De Azevedo afirma que la tecnología digital también se ha convertido en una herramienta clave para la facilitación del comercio. Las ventanillas electrónicas, el registro online de operadores, la certificación digital y el pago electrónico de aranceles no solo aceleran el despacho en aduana, sino que aumentan la transparencia y mejoran la calidad del control aduanero.

A su juicio, “la revolución digital en curso, junto con otras tecnologías exponenciales, proveen un abanico de posibilidades para asistir a los organismos de control y operadores del comercio exterior en la región. Se destacan en particular herramientas tecnológicas aplicadas a la facilitación del comercio que permiten maximizar el valor de los datos, compartir capacidades a través de una creciente conectividad y automatizar procesos” ( por ejemplo, el puerto de Hamburgo lidera los avances en la incorporación de la Internet de las cosas-IoT-en la operatoria comercial, con la incorporación de sensores que monitorean el tráfico de camiones, grúas, depósitos de almacenamiento y caminos internos; sistemas de acopio con sensores de temperatura, humedad, ventilación y presión barométrica y medidores que minimizan el uso de energía ajustando factores como la temperatura y la presión, logrando con toda esta información-que es compartida por las autoridades portuarias con todas las partes involucradas en el movimiento de los bienes a través de una plataforma integrada- una operatoria mucho más eficiente).

“Aunque la mayoría de las nuevas aplicaciones tecnológicas se encuentran en estado embrionario, sigue de Azevedo, es claro que encierran un enorme potencial para avanzar, e incluso revolucionar, la agenda de facilitación del comercio en el futuro”. Sin embargo, considera que en la mayoría de las economías de la región, las condiciones podrían no ser las mejores para aprovechar plenamente estas tecnologías en la actividad. En particular, sostiene el experto, existe en ALC escasez de recursos humanos capaces de adaptar en forma adecuada las nuevas tecnologías al control y la operatoria comercial. A lo que se suma en muchos casos esquemas de facilitación del comercio desarrollados acumulativamente a lo largo del tiempo como módulos independientes y desarticulados, implementados por organismos diversos y con soluciones informáticas dispares. Así, más allá de los avances tecnológicos, siguen siendo los desafíos tradicionales, asociados a la institucionalidad, la capacidad de los recursos humanos y el acceso a financiamiento los más relevantes para avanzar la agenda de facilitación del comercio en la región. Las limitaciones relacionadas con la tecnología informática no figuran ni siquiera entre los cinco mayores obstáculos.

Por otra parte, “solo un poco más de 50% de los latinoamericanos usa Internet con falencias críticas en términos de conectividad en algunos países. De hecho, el promedio regional oculta una profunda brecha digital entre países como Argentina o Chile, con porcentajes de uso de Internet cercanos al 70%, y países como El Salvador y Honduras, con porcentajes menores al 30%. En este contexto, alerta el trabajo, la incorporación de tecnología en los procesos comerciales podría terminar acentuando las desigualdades regionales ya existentes en términos de facilitación del comercio, promoviendo un progreso a dos velocidades incompatible con una mayor integración de la región.

En resumen, concluye de Azevedo, la tecnología será cada vez más importante en la facilitación del comercio, pero su uso adecuado requiere una estrategia amplia que incorpore reformas institucionales, inversión en infraestructura y mayor cooperación regional para identificar desafíos comunes y compartir capacidades.


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