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PYMES

Flujos, autonomías e influjos

No son las grandes empresas las que determinan los costos ni la rentabilidad de sus proveedores y/o clientes pequeños y medianos industriales. Así lo demuestra un informe especial, titulado “PyME industriales y grandes empresas: ¿dependencia funcional o autonomía?”, que lleva el sello de la Fundación Observatorio Pyme (FOP) y la firma de su director, Vicente Donato, junto a las de los economistas Laura Mastroscello y Matías M. Belacin, quienes se dedicaron a responder al interrogante ¿cuánto influyen las grandes empresas en los costos de producción y en la rentabilidad de las PyMES?

ImagenesEmpresas que conservan más del 50% de sus compras en una empresa grande. Por sectores.Empresas que conservan más del 30% de sus compras en una empresa grande. Por sectores.
Entre otras cuestiones, el resultado del trabajo de la Fundación Observatorio PyME (FOP) sirve para despejar dudas respecto al nivel de concentración de los mercados industriales en nuestro país y la influencia que sobre ellos ejercen las grandes firmas del sector.

Los autores utilizaron la Encuesta Estructural a PyMES industriales que la FOP realiza anualmente (y en todo el país) desde 1997, entre 1.023 pequeñas y medianas empresas industriales (PyMIS). Una muestra estadísticamente representativa por tamaño, sector de actividad y región de un universo PyME compuesto por 25.000 empresas.

Entendiendo por Grandes Empresas (GE) a aquellas unidades productivas que ocupan a más de 200 empleados y anticipando que las PyMES relevadas ocupan el eslabón central (transformación industrial) de las “cadenas de valor” contempladas en este estudio, tres fueron los principales ítems a considerar:
  • ¿Cuántas PyMIS tienen como principal proveedor (o cliente) a una GE?
  • ¿Cuántas de ellas adquieren en una misma GE más del 50% de sus compras totales?
  • ¿Cuántas de ellas dedican más del 30% de sus ventas totales a una GE?

En ese sentido, el informe invita a cuantificar a las PyMIS altamente dependientes de las GE, así como a definir a aquellas otras que cobran mayor autonomía frente a las grandes firmas que les compran o venden productos manufacturados.

Asimismo, en función de su localización productiva, el trabajo agrega consideraciones acerca de la relación entre PyMIS y GE de una misma región.

COMPRAS

En principio, tratándose de cadenas productivas, queda demostrado el fuerte lazo que une a las PyMIS con otras firmas del sector manufacturero, ya que más de la mitad (55%) de sus insumos y bienes intermedios los compran a empresas industriales. No es menor el dato, pues los comercios mayoristas abastecen un tercio de sus compras mientras que las empresas de servicio reciben sólo el 8% de sus pedidos, lo que supone que también el tamaño importa: En general, las empresas más pequeñas tienden a abastecerse en negocios de menor porte mientras que las medianas realizan la mayoría (60%) de sus compras en empresas de similar tamaño al suyo. Claro que no es posible generalizar, aunque sí queda demostrado que la provisión de bienes entre las PyMIS tiende a fortalecerse entre las firmas del mismo sector industrial. Así pues, quienes abonan esta afirmación son las empresas del segmento de los sectores Papel e impresión (comprando el 69% de sus insumos a industrias de su mismo sector), Cuero y calzado (67%), y Textiles (66%) mientras que Vidrio, cerámica y minerales no metálicos, o Autopartes, preferentemente realizan sus compras en comercios mayoristas. Alimentos y bebidas, o las madereras, son los sectores que mayor interacción (22 y 11%, respectivamente) tienen con otro tipo de proveedores; en este caso, agropecuarios, que en promedio concentran sólo el 6% del total de los insumos PyMI.

VENTAS

Por el contrario, es en la etapa de ventas cuando más florece la diversificación: el 28% de las ventas PyMI se destinan a otras industrias, en tanto los comercios mayoristas reciben el 27% de sus envíos mientras que el 16% de ellos se deriva al comercio minorista y sólo un 13% se dirige en forma directa al consumidor final.

También en este ítem las diferencias entre sectores son notables, de modo que –como explica el informe de la FOP, las pequeñas y medianas empresas que destinan un porcentaje alto de sus ventas a otras firmas de la industria manufacturera –que en promedio explican el 28% de la facturación PyMI- son las que fabrican Maquinaria y equipos (47% de las ventas); Papel, edición e impresión (46%); y Metales comunes y productos de metal (46%). En tanto las empresas de Vidrio, cerámica y minerales no metálicos concentran el 27% de sus ventas en empresas de la Construcción (que para el promedio PyME representa un mero 3%) mientras que las firmas más vinculadas con el público, obviamente, son las alimenticias (30% de ventas al consumidor final) y las madereras (24%).

En ese sentido, el tamaño agrega diferencias sobre la participación de los distintos tipos de clientes: las firmas más pequeñas son más propensas a realizar ventas directas al público, sin intermediarios comerciales, mientras que la de mayor dimensión multiplican la manera de comercializar sus productos, comprendiendo a diferentes tipos de clientes y una mayor capacidad de oferta.

GRANDES Y PYMES

Respecto a su relación con las GE, las estadísticas muestran que el 43% de compras PyMI se efectúan a un proveedor principal que, tratándose de una gran empresa –como ocurre entre el 20% de la muestra-, muy pocas veces sobrepasa el 49% de los insumos que adquiere su comprador del segmento menor. Es muy reducida (9%) la proporción que concentran más del 50% de sus compras a una misma GE.

No ocurre lo mismo en materia de ventas: En promedio, las entregas de las PyMIS al principal cliente representa un 30% de sus ventas, siendo que en el 27% de los casos el principal cliente es una gran empresa. Tal como refiere el trabajo realizado por la FOP, “en promedio las PyMES le venden el 30% de su producción al principal cliente, y cuando el cliente es otra empresa, la mayor concentración se da entre las GE. No obstante, la proporción de PyMES cuyo principal cliente es una gran empresa a la cual destinan más del 30% de sus ventas totales”, alcanza a menos del diez por ciento.

Existen otras diferencias sectoriales significativas respecto a la concentración de las compras (más del 50%) o las ventas (más del 30%) a un cliente o proveedor principal. No obstante, tales diferencias no son tan decisivas como para sostener que afectan los costos de producción o la rentabilidad de las PyMIS.

En efecto, como anotan Donato /Mastrocello/ Belacin, “los costos de los insumos de producción y la rentabilidad de las PyMIS dependen esencialmente del desempeño económico de otras firmas del segmento y de las microempresas, dado que las empresas tienden a comerciar con clientes y proveedores de similar tamaño. El aumento de la inversión y de la productividad de las PyME tiene un gran efecto difusivo en el mismo entramado dimensional”, pues “la rentabilidad del universo PyME depende del nivel de actividad de otras PyMES”.

VÍNCULOS

No obstante, como se adelantó, existe un segmento minoritario de PyMIS cuyo desempeño depende de las GE debido a la gran concentración de compras en un solo proveedor o de sus ventas a un cliente principal, lo que al mismo tiempo puede significar un rasgo positivo o negativo.

Desde el punto de vista positivo, cabe apreciar que una fluida relación comercial con una GE suele generar una mejora de calidad, un acotamiento de los tiempos de entrega o un beneficioso intercambio de información, aunque también puede acarrear notorias desventajas tales como ser más vulnerable ante cambios de oferta de su principal proveedor (o de demanda del cliente) en tanto la GE puede imponer un mayor poder de negociación tanto en los precios como en otras condiciones (de pago, cobros, etcétera).

En ese sentido, si bien este segmento es pequeñísimo (alcanza sólo al 1,5% del total de PyMES industriales) resulta ilustrativo al momento de comparar el comportamiento de otro grupo mayor al que ellas pertenecen y que comprende a todas aquellas firmas que, independientemente del tamaño de sus proveedores y clientes, presenta una fuerte concentración de sus ventas en un único comprador (30% de su facturación) mientras que también adquiere más de la mitad de sus insumos y bienes intermedios a través de un único proveedor. En este caso, representan el 14% de las PyMIS y reúnen algunas características que las diferencia de las demás: en general son más jóvenes y pequeñas que el resto, dirigen la mayoría de sus ventas al consumidor final y están localizadas en el norte argentino. También presentan una menor capacidad exportadora e invierten menos, ya que tienen mayor acceso al financiamiento a través de sus clientes pero están más restringidos en función de obtener crédito bancario.

Tal como queda demostrado en el informe especial elaborado por el FOP, “el grado de acceso al financiamiento bancario es considerablemente mayor para las empresas que diversifican compras y ventas, que son más grandes y además registran una mayor tasa de solicitud de crédito” (el 42% de las firmas solicita financiamiento bancario, mientras que las que concentran fuertemente compras y ventas en 31%).

CONCLUSIONES

Considerados en conjunto, estos rasgos estructurales –PyMES más jóvenes y pequeñas, no exportadoras y menos inversoras, localizadas en las zonas menos desarrolladas (NEA / NOA)- demuestran que “la alta dependencia funcional de los principales clientes y proveedores es una característica relacionada con el insuficiente desarrollo empresarial”.

En realidad, a medida que las PyMES industriales incrementan sus capacidades y fortalecen su potencialidad, cobran una mayor autonomía integrando las cadenas de valor junto a grandes compañías.

En ese sentido –advierte el trabajo comentado- “las grandes empresas pueden o no implementar una positiva estrategia de desarrollo PyME entre sus clientes y proveedores (lo que resulta muy positivo para todos) pero estructuralmente no pueden condicionar los costos de producción ni la rentabilidad del universo PyME”.

Ello queda en evidencia por lo ya dicho:
  • La dependencia en la formación de los costos directos de producción y el nivel de rentabilidad es un rasgo que caracteriza las primeras fases del desarrollo de una empresa: sólo el 14% de las PyMIS concentra simultáneamente más del 50% de sus compras y más del 30% de las ventas en su principal proveedor o cliente; así como sólo el 1.5% tiene a una GE como su principal proveedor o cliente.
  • Las PyMIS dependen casi completamente del nivel de actividad de la economía regional a la que pertenecen: Las GE contribuyen al ingreso local pero preferentemente venden y compran fuera de dicho ámbito. En cambio las PyMIS, además de sumar empleo e ingresos locales, realizan gran parte de su actividad en la misma región, donde se localizan el 77% de sus proveedores y el 83% de sus clientes.

Por último, si bien los datos utilizados corresponden a la Encuesta Estructural 2012 de la FOP, que fue realizada entre los meses de noviembre de ese año y abril de 2013, es importante destacar que esta estructura de integración en la cadena de valor de las PyMES se mantuvo estable durante la última década; y si bien se observan especificidades sectoriales en los distintos tipos de proveedores y clientes de las PyME industriales, tales diferencias no alteran el encuadre estadístico que se utilizó para analizar el comportamiento expuesto, en el que el concepto “cadena de valor” centraliza el desempeño industrial de las PyMES que, transformando insumos productivos en bienes manufacturados que destinan en un 80% al mercado interno, ocupan el principal foco de interés del trabajo comentado.


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